Pichón Baldinú le hace vencer la gravedad a Villa Carlos Paz

Pichón Baldinu
Pichón Baldinu Crédito: Patrizia Camponovo
Gabriela Origlia
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15 de febrero de 2019  • 15:34

CÓRDOBA.- Pichón Baldinú es un artista internacional, con experiencia en grandes ciudades del mundo, pero asegura que el público de Villa Carlos Paz lo sorprendió y le dio ganas de que la propuesta de Hombre Vertiente "llegue a otras provincias". Esta experiencia "me hizo ver que nos falta ir a otros puntos del país para compartirla. Hay gente a la que llegar y los espectadores de verano son muy distintos a los que estamos acostumbrados", insiste.

Hasta el 4 de marzo Hombre Vertiente seguirá de jueves a lunes (a las 22 y a la medianoche) en el Multiespacio Mónaco. Y Baldinú está convencido de que el "desafío" que le abrió la propuesta del productor Miguel Pardo "muestra que Carlos Paz está lista" para estos espectáculos que abordan al espectador "desde un lugar experimental, en un idioma menos convencional, donde lo sacamos de la butaca y deben completar el relato con su participación; es un lenguaje puramente de emociones".

A los 53 años todavía recuerda el impacto que le provocó ver en 1996 a los catalanes de La Fura del Baus en el Festival Latinoamericano de Teatro de Córdoba; los llama sus "padrinos artísticos". Por entonces estaba en el primer año del Conservatorio Nacional de Arte Dramático y pensaba que sería actor de cine. "Había que empezar haciendo teatro, y mi concepción era el del convencional, con escenario a la italiana y, cuando los vi, se me abrió un horizonte nuevo, multidimensional".

Revive que ver a La Fura fue como "tirar una bomba de neutrones y separar cada partícula de lo que conocía como teatro y saber que se podía conformar en un nuevo carril". Ríe admitiendo que se puso "filosófico", pero repasa el descubrimiento de que música, imagen y danza podían aliarse en un "lenguaje distinto, mezclar disciplinas y seguir haciendo teatro porque seguís en vivo, con personajes, con la combinación de todas las técnicas".

Hombre Vertiente
Hombre Vertiente

Después de aquella "explosión" vino La Organización Negra, teatro de guerrilla que seguía los pasos de los catalanes. "La Fura del Baus trabajaba con oscuridades y temores, eran violentos, su enfoque era mostrar ese lado del ser humano, que es atractivo –describe-. La Organización Negra iba también por ese color, por submundos, el hombre industrial, la humanidad desgarrada. Buscábamos ese tono".

Con De La Guarda, dice, avanzaron por la contracara, "por la luz, el color". Y en Hombre Vertiente hay "mucho de los dos lenguajes: partes oscuras, otras mágicas y fantásticas". Apunta que el objetivo es que el espectador haga un viaje a través de un relato en el que un artista crea un universo, sus personajes y atmósferas; busca una musa y no la encuentra y, cuando la tienen, se la quieren sacar, se sale de su control.

"Es una paradoja de los que nos pasa a los seres humanos que creemos y queremos tener nuestra vida bajo control y no controlamos nada", ironiza.

Hombre Vertiente
Hombre Vertiente

Libertad y enseñanza

Baldinú admite que la irrupción de la tecnología puede haber sido el factor que más influyó en las propuestas de teatro físico, que abrió nuevas puertas y permitió más fluidez. "Pero la concepción estaba dada desde los inicios, con compañías que habían abierto los canales y que desecharon la idea de definir qué es esto. Cuando ya no te preocupa definir, avanzas muy libre, con la libertad de experimentar. Hay que gente que se vuelve loca con el descubrimiento del elemento tecnológico".

A su entender la clave es la retroalimentación, el intercambio. "Quizá nuestro aporte fue cuando empezamos a trabajar en el aire, con aquella tirolesa en el Obelisco", señala recordando la ruptura que marcó ese 1989. Incorporar el trabajo en el aire les hizo trascender el país y ser vistos y reconocidos por artistas internacionales que, en muchos casos, incorporaban ideas de sus shows.

"Para mí es bárbaro, un orgullo, igual que los chicos que ponen su escuela de danza aérea después de trabajar conmigo", menciona. La de Villa Carlos Paz es la segunda compañía de Hombre Vertiente que se arma después de la original en 2008 en España (hubo sí, recambios, pero la actual es totalmente nueva).

La docena de actores y los seis técnicos de aire son cordobeses. "Eso también fue un desafío, nos jugamos. Salvo uno, ninguno tenía experiencia en teatro aéreo. Tanto esta propuesta como las anteriores siempre fueron escuelas de estas técnicas aplicada a un show específico".

Baldinú admite que el arriba es una parte "importantísima" porque "levantás en el aire al público, le abrís una ventana a una fantasía, a un lugar excitante, onírico".

Con su equipo buscan que el espectador se incorpore a la experiencia y, en esa línea, les insiste a sus actores que son como "criaturas del más allá que se acercan a un mundo muy delicado; al espectador hay que cuidarlo, quererlo, asumir su condición. El espectador es terrenal, nunca está dispuesto a todo, hay que generarles confianza".

Baldinú tiene más proyectos en los que trabaja, pero todavía nada definido porque cree que Hombre Vertiente todavía tiene capacidad "de repensarse constantemente y no está cerrada. Hemos ido probando y armando nuevas escenas; el ADN es el original, pero generamos situaciones nuevas. Le falta mucho público todavía".

Coreógrafa en ascenso

La coreógrafa Verónica Pecollo
La coreógrafa Verónica Pecollo

La coreógrafa Verónica Pecollo, ganadora del premio Carlos por este trabajo, se unió al equipo de Pichón Baldinou hace poco menos de cinco años; se sumó a Hombre Vertiente para una gira por los Estados Unidos en que espectáculo se presentó como H2Hombre. "Cada puesta tiene algo distinto y eso se relaciona con su espíritu de búsqueda, de perfeccionar; se apasiona y se divierte –comenta Pecollo-. Ninguna reposición es tal y eso es lo interesante; la visión de niño de Pichón, el hecho de que se divierte y el cambio de elencos da siempre algo distinto".

Pecollo describe que su primer acercamiento fue para "ordenar" el trabajo físico de los actores - en Miami se acopló también el coreógrafo Sergio Trujillo-, después hizo con Baldinú Lejos de la bestia y continuó con las reversiones de Hombre Vertiente. "No se trata de bailar, pero sí de amigarse con el baile de una manera rústica y más disimulada".

Admite que hacer puestas para el teatro físico de Baldinú es un "desafío" que requiere de una manera diferente de trabajar: "Es una propuesta que va por otro lado; visualmente muy fuerte e impactante; la coreografía acompaña en la búsqueda de sensaciones y es un elemento más que se acopla a los mapings, a los juegos con el agua, el cuerpo toma protagonismo desde el movimiento". A su vez, subraya que los actores que hacen teatro físico tienen un dominio importante del cuerpo: "Algunos, incluso, son bailarines o el baile tiene espacio en sus vidas. Para ellos, como para Pichón, el cuerpo está antes que la palabra".

En ese sentido define su trabajo como un "lugar de aprendizaje; como trabajar con actores o músicos para los que su lenguaje, su piso no es el movimiento".

Su rostro se hizo popular por su trabajo como coreógrafa en "Bailando por un sueño" y su relación con Marcos "El Bicho" Gómez, pero Pecollo tuvo sus inicios en el ballet contemporáneo y trabajó en numerosas comedias musicales.

En el musical ya ganó un premio Hugo por su coreografía en Saltimbanquis (Teatro San Martín) y este año tiene dos proyectos importantes. Ya se encuentra ensayando Una vez en la vida (versión local del musical de Broadway Once) que se estrenará en el Metropolitan. Allí tendrá que marcarles coreografías a actores y músicos. Pero también está a punto de comenzar los ensayos de un musical clásico: Hair, de Galt MacDermott, Gerome Ragni y James Rado, otro desafío que tendrá en la Ciudad Cultural Konex, con producción de Konex y Lino Patalano. Dos propuestas bien diferentes pero muy atractivas para el público.

Hombre Vertiente
Hombre Vertiente

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