
Por la revista y por Gogó Andreu
"Historia de varieté", cuento de Roberto Cossa inspirado en algunas rutinas de Gogó Andreu. Intérpretes: Gogó Andreu, Cutuli y Marcela Paoli. Espacio escénico e iluminación: Héctor Calmet. Vestuario: Nené Murúa. Música original: Gogó Andreu. Dirección general: Salvador Amore. Teatro del Pueblo, Diagonal Norte 943, sábados, a las 21, y domingos, a las 20.
Nuestra opinión: Bueno
Durante muchos años, Gogó Andreu (83) y su hermano Tono, ya fallecido, formaron un dúo cómico ducho en las rutinas tradicionales del teatro de revistas. Sobre todo, de ese género tan particular, la revista porteña, heredera de la francesa y la italiana, con algunos flecos del mantón español, pero con un acento muy propio. Los Andreu fueron ante todo teloneros, o cortineros. Estaban siempre allí, cantando, bailando, diciendo chascarrillos, haciendo tiempo entre un cuadro y otro, dándole pie al cómico famoso para iniciar su monólogo o sirviendo de comodín a la vedette portadora de todas las plumas y todos los abalorios. Desde ese discreto segundo plano -reconocido por Gogó con ejemplar modestia- no pasaron, sin embargo, inadvertidos. Eran profesionales de eficacia probada, entrenados en todas las lides: "Ya a los ocho años -cuenta Gogó- andaba yo trajinando por los escenarios".
Como género, la revista porteña ocupa hoy tan sólo un espacio limitado en la oferta teatral, lejos del auge que la llevó a figurar en tres o cuatro salas simultáneamente. Queda la leyenda, y a esa leyenda rinde homenaje este "cuento" de Cossa, apenas un pretexto emotivo para que aplaudamos al todavía vital y simpatiquísimo Gogó Andreu, capaz de enseñarle los trucos del oficio a más de uno. La trama plantea la perduración del protagonista a lo largo de un siglo, asistido en la evocación por la sombra de la vedette que amó (no podía llamarse sino Nélida) y por los sucesivos Artagnanes, un linaje de empresarios que, mientras Gogó actúa ante Hitler, el senador McCarthy o Leonid Brezhnev, se empeña, de padre a hijo y a nieto -admirables composiciones del increíblemente versátil Cutuli- en disuadirlo de contar el chiste que podría disgustar a personajes sulfurosos.
La noche del estreno
En la noche del estreno para críticos e invitados, hasta que se abrió el telón permaneció en mitad del proscenio, olvidada, una pluma de la boa que envuelve a la vedette espectral. Como un símbolo del género y un resumen del espectáculo: entretenimiento liviano, más tristón que alegre, recorrido por un soplo de melancolía, que arranca alguna sonrisa y, con seguridad, más de una lágrima. Las canciones originales de Gogó están en esa tesitura, y a Marcela Paoli se la ve encantadora en su papel de fantasma aún no desasido del todo de la seducción carnal. Salvador Amore conduce con un ritmo que podría ser más vivaz y Calmet y Murúa sacan partido de las inevitables limitaciones presupuestarias.







