Por Miserere: encierro rutinario en una remisería familiar
Dramaturgia y dirección: Verónica Schneck / Intérpretes: Amelia Pugliese, Pablo Peverelli, Juan Manuel Maciel, Daniel Di Cocco, Viviana Resnik y Roberta Blázquez Calo / Sala: La Carpintería, Jean Jaures 853 / Duración: 70 minutos / Nuestra opinión: buena
Hay una frase del escritor Witold Gombrowicz que define el clima en el que transcurre la obra Por Miserere: "El paisaje es aquí un estado de ánimo". Este concepto lo utiliza la directora y dramaturga Verónica Schneck para retratar el universo interior de una remisería durante el día de Navidad, una fecha que implica más trabajo para los remiseros, pero que al mismo tiempo condensa algo de lo que es la vida de quienes se dedican a llevar y traer gente, y esperar una nueva llamada que los ayude a pasar el tiempo.
En esta obra, el paisaje es el interior de una remisería: un ambiente chico de paredes de madera, un sillón desgastado y un teléfono en primer plano, con algunos papelitos al lado. En este espacio, ideado con detalles, ingenio y profundidad de campo por parte de la escenógrafa Laura Echegoyen, tres remiseros, Dora, la dueña y su hija pasan el tiempo entre la apatía y algunos conflictos que suceden en simultáneo y que no se terminan de desarrollar.
Lo mejor de Por Miserere es la capacidad de construir el encierro de esta remisería, las frustraciones de sus trabajadores y la necesidad de encarar algo nuevo, que los quite del desasosiego que produce una vida rutinaria y oprimida. Los perfiles de los remiseros, tanto desde su despliegue físico, las conversaciones sobre el tránsito como los modos de vincularse generan una interesante reflexión artística sobre estos mundos íntimos y cotidianos.
Mientras transcurre ese día de trabajo, la obra trata de profundizar en todo lo que los personajes no dicen. Silencios y miradas, negocios turbios que se sugieren, pero no se terminan de explicitar, relaciones que se ocultan y un mismo hilo conductor para todos los personajes: la soledad y la frustración.
En ese clima opresivo, Por Miserere toma vuelcos melodramáticos y divertidos, como el sueño de una chica de convertirse en cantante y arengar a su público con cumbias explosivas. La ilusión es siempre una puerta entreabierta para los integrantes de esta remisería. Pero más allá de esta atracción descriptiva y anímica de un ambiente y sus personajes, la obra no profundiza en el conflicto dramático, la tensión se desdibuja y los enfrentamientos quedan a mitad de camino. Este planteo genera que no haya una progresión hacia un relato con más matices y que supere, desde lo escénico, el retrato de este paisaje.
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