
Qué le dijo Artaud a Barrault
Un lector me llama por teléfono y me reprocha (cordialmente, por suerte): "Su columna del sábado 26 de mayo nos ubica en el lugar y la época -París, 1935-, nos habla de la situación del teatro francés a mediados de los años 30, caracteriza a los protagonistas de la nota, pero no nos informa sobre qué le dice Antonin Artaud en sus cartas a Jean-Louis Barrault. ¿Y qué hay de las respuestas de éste?" Tiene razón el lector, aunque yo anticipaba allí que la correspondencia no tiene gran entidad. En cuanto a las respuestas de Barrault a Artaud, no figuran en la edición que me regalaron (Buenos Aires, Siglo Veinte, 1975; traducción de Martha Moia) y ya el título del libro lo declara: no es Correspondencia Artaud-Barrault , sino Cartas a JLB .
Las cartas se han clasificado en tres grupos: desde París, desde América (una de La Habana y otra de México) y desde el hospicio de Rodez. La primera carta es del 14 de junio de 1935. Barrault ha estrenado, con éxito clamoroso, su primer trabajo como responsable e intérprete de una puesta: Autour d une mère ( Alrededor de una madre ), adaptación de As I Lay Dying (que fue traducida aquí como Mientras yo agonizo ), el admirable relato de William Faulkner. Artaud, en cambio, ha sido escarnecido y ridiculizado por Los Cenci , una tremebunda tragedia renacentista en la que, a partir de textos de Shelley y de Stendhal, intentó concretar sus teorías acerca del "teatro de la crueldad", para el cual no estaba preparado el exigente público de París.
Artaud -herido casi de muerte por las críticas feroces- contesta a una sugerencia de Barrault (quien mucho lo admiraba), de que tal vez podrían trabajar juntos. Y dice: "No creo que sea posible una colaboración entre nosotros, pues si bien conozco lo que nos une, veo mejor aún lo que nos separa. Se trata de un método de trabajo que, partiendo de dos puntos de vista totalmente opuestos, llega a un resultado que, a pesar de las apariencias, no es el mismo". En ningún momento, ni en ésta ni en otra carta, aclara cuál es ese método ni cuáles las diferencias. Y prosigue: "En fin, no creo en las innovaciones, sobre todo, después del surrealismo, porque no creo más en la pureza de los hombres. Y a pesar de la alta estima que siento por ti, te sé falible y no quiero exponerme siquiera a la sombra de un riesgo. No soy hombre de tolerar a cualquiera a mi alrededor, aun en una obra, cualquiera que sea, y menos que nunca luego de Los Cenci ".
* * *
En la tercera carta desde París, sin fecha (Barrault estimaba que podría ser del invierno de 1935-36), Artaud le recomienda a su joven colega: "Deja tus investigaciones sobre personajes humanos: el Hombre es lo que más nos ensucia. Vuelve a los dioses subterráneos, es decir, a las fuerzas enemigas que se encarnan cuando uno trata de asirlas".
En enero de 1936, Artaud viaja a México, a fin de experimentar con alucinógenos en la tribu de los indios tarahumaras. Pero es retenido en La Habana por un problema de visado, y el 31 de enero de ese año le pide a Barrault que le envíe "tan sólo unos quinientos francos". Ya en tierra mexicana, el 17 de junio de 1936, le escribe a su amigo: "Padezco desde hace cuatro meses increíbles dificultades financieras [ ] Lucho ante todo para vivir y sobre todo por el pan cotidiano; en fin [ ] para unirme a ciertas tribus e iniciarme en sus prácticas". El 10 de julio insiste: "Te ruego que hagas un esfuerzo pronto y me envíes lo que puedas [ ] No puedo más y confío en ti".
El uso de alucinógenos terminó de trastornar a Artaud. "Las fuerzas enemigas" se apoderaron de él y fue repatriado en estado calamitoso. Internado en el hospicio de Rodez, las cartas enviadas desde allí, entre 1943 y 1945, son patéticas, porque el deterioro mental es imparable: "Pero San Hipólito, que fue obispo del Pireo en el siglo II después de Cristo, ha vuelto muchas veces a la Tierra y se ha presentado en su época y ante usted, Barrault, en la persona de Antonin Artaud". Artaud murió en la clínica de Ivry , donde también estuvo Gérard de Nerval, el 4 de marzo de 1948. Tenía apenas 52 años y parecía el doble.
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