
¿Quién le teme a Edward Albee?
Luciano Suardi en la nueva puesta, interpretada por Selva Alemán y Arturo Puig
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Cuando "¿Quién le teme a Virginia Woolf?", la pieza de Edward Albee, se estrenó en Broadway, en 1962, muchas estructuras del teatro contemporáneo parecieron tambalear. En Buenos Aires, esta pieza tuvo dos puestas: una en los años 60 y otra en los 70. Esta noche se repondrá, en el Regina, con un elenco integrado por Selva Alemán, Arturo Puig, Eleonora Wexler y Claudio Tolcachir.
Luciano Suardi, su director, se enfrentó al texto de Albee con cierto temor, pero logró develarlo a través de los ensayos. Esto no es nuevo en su trabajo. Algo similar le pasó cuando trabajó sobre "Panorama desde el puente", de Arthur Miller; "Los derechos de la salud", de Florencio Sánchez, o "El pan de la locura", de Carlos Gorostiza.
Ninguno de esos materiales, incluso esta pieza de Albee, eran de su interés a la hora de dirigir. Sin embargo, cada uno de ellos lo fue conmoviendo de diferente manera. "Algo del mundo de una pieza me tiene que despertar el deseo de meterme en él, en la problemática de ese mundo y empezar a sentir el placer de llevarlo a escena", explica el creador.
A la hora de la puesta en escena de estos textos clásicos no le gusta hacer transposiciones de tiempos ni espacios. Prefiere que la obra respire su época. "Nunca fuerzo un texto -aclara-. No lo utilizo para contar otra cosa. Si tiene que resonar lo va a hacer. La historia va a ser contada con la mirada de hoy, pero ubicada en el momento en que fue escrita. Si está bien contada tiene que conmover."
Un tema vigente
Rescatar la temática de "¿Quién le teme a Virginia Woolf?", en el marco de una sociedad que hoy es más feroz que en los años 60, fue una de las premisas que intentó desentrañar Suardi a partir de su trabajo. El creador precisa que una pieza esté vigente por dos cuestiones. La primera tiene que ver con su procedimiento dramatúrgico, si éste es novedoso o sorpresivo. Algo que con esta obra sucedió en los años 60. Y por otro lado con la temática. El director está convencido de que "desde ese lugar la obra nos sigue hablando". Y agrega: "La obra nos muestra a cuatro seres con un fuerte vacío existencial. Ellos intentan comunicarse desesperadamente para salir de ese vacío, que está impuesto, además, por una sociedad que exige el éxito. Un posible fracaso deja a los seres en una soledad y un abismo espantosos".
Otra línea que le ha interesado desarrollar está relacionada con el cruce de generaciones que se expone en la pieza. En ese sentido, Suardi expresa que también allí asoma un espejo en el que nuestra sociedad puede confrontarse. "Los jóvenes de «¿Quién le teme...» están tan destruidos como los mayores. Los jóvenes siempre representan lo nuevo del futuro, pero ellos están incapacitados de pensar en el futuro porque, en la obra, él está materializado por ese hijo que Martha y Jorge no tienen y que necesitan inventar para subsistir."
Aquella sociedad mostraba muchos inconvenientes para proyectarse y allí encuentra el director otro fuerte punto de contacto con este presente, en el que "también es muy difícil ver el futuro y, lo que es peor -dice-, pensar en una felicidad a futuro".
Edward Albee hace transitar a sus personajes por una serie de juegos a través de los cuales ellos se enfrentan a muchas verdades. En esa capacidad, todo parece relativizarse. Y por momentos lo que se dice y se hace puede ser cierto o falso. "Al relativizarse todo -aclara el director-, lo que ocurre es que aparece el sinsentido y está muy bien, porque es reflejo de una sociedad en la que los valores colapsaron y donde los sentidos son muy difíciles de encontrar. A mí me produce una gran desazón esta pieza."
Remitiéndose al juego que el autor hace entre el título de su obra y la canción infantil "¿Quién le teme al lobo feroz?", Suardi concluye: "Hay algo que la obra me pregunta y me gusta que lo haga. ¿Quién es mi lobo feroz? ¿A quién le temo? La obra me enfrenta al horror que a veces provoca el temor. Los personajes se ríen del lobo feroz y hasta arman una historia para no temerle. El que necesita reírse tanto, en verdad, está temiendo muchísimo. Los cuatro están enfrentados a un vacío profundo. ¿Qué pasa después? No lo sé".
PARA AGENDAR
- ¿Quién le teme a Virginia Woolf? , de Edward Albee
Regina
, Santa Fe 1235, jueves, viernes y sábados, a las 21, y domingos a las 19.
Entradas desde 30 pesos.




