
Renunció José María Paolantonio
Se abre una etapa de negociación en el conflicto entre Cultura y la gente de teatro
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El presidente del Instituto Nacional del Teatro (INT), José María Paolantonio, renunció ayer, como consecuencia del conflicto que generó el decreto del presidente Eduardo Duhalde, que estableció la autarquía del Instituto Nacional del Teatro (INT) e introdujo una serie de modificaciones en la estructura del organismo.
Ahora, el enfrentamiento entre las autoridades culturales nacionales y el Consejo Directivo del INT entró en una etapa de negociación. Anteayer, desde las 15 y durante tres horas, Rubén Stella, secretario de Cultura de la Nación, estuvo en la sede del INT donde se reunió con algunos de los integrantes de la Comisión Directiva del instituto, cuerpo que más firmemente expresó su descontento cuando se enteró de los alcances del decreto que entró en vigor el lunes último.
La reunión de anteayer fue la primera entre las partes después de un enfrentamiento que tuvo amplia difusión en los medios de prensa. Durante el conflicto, la mayor parte de la comunidad teatral se alineó junto a quienes rechazaron la naturaleza del decreto presidencial.
Abierta la etapa de negociación, aparecen varias alternativas, desde la posible firma de un decreto anulatorio del que entró en vigor el lunes último hasta la firma de otro decreto en el que se respete la autarquía (punto sobre el cual no hay discusiones), pero no se modifique la estructura federalista del INT.
En declaraciones formuladas a LA NACION, Rafael Bruza, secretario general del INT, sostuvo: "Si no se modifica el decreto no hay negociación". Bruza agregó que están evaluando otra postura "que consiste en lograr la autonomía financiera del Instituto vía el proyecto que ya fue aprobado por la Comisión de Cultura de la Cámara de Diputados, que es lo que veníamos reclamando desde el consejo". Vale aclarar que ese proyecto fue presentado el año pasado por el diputado Hugo Storero y cuenta con despacho de la comisión desde mayo de este año
Mientras tanto, el Consejo Directivo del INT y los delegados se mantienen en estado de asamblea permanente. Mañana por la tarde habrá una reunión del consejo en la sede del Instituto y, pasado mañana, los integrantes del Consejo Directivo tendrán una reunión con el jefe de Gabinete, Alfredo Atanasof, para encontrar una solución a este conflicto que comenzó hace diez días y tiene al Instituto casi paralizado.
También Miriam Strat
La renuncia de Paolantonio se produjo en medio de este clima. Fuentes confiables informaron a LA NACION que también habría renunciado Miriam Strat, vicepresidenta del INT. Al cierre de esta edición, Stella no había respondido las llamadas que le hizo este cronista con el objeto de confirmar la información.
Paolantonio había sido nombrado como director del organismo por el actual secretario de Cultura cuando Stella asumió su cargo. Con el controvertido decreto presidencial, el director teatral se convirtió en una figura clave de esa nueva estructura tan criticada por la gente de teatro. Con la renuncia de Paolantonio se abre una nueva instancia de negociación política ya que urge encontrar una salida al conflicto para que el Instituto salga de su estado de virtual acefalía. Ante esta situación, como es habitual en estos casos, hay quienes ya comenzaron a hacer contactos con el objeto de obtener el puesto vacante.
Si a lo largo de la semana última las distintas asociaciones teatrales hicieron público su descontento por el decreto, sólo ayer la Asociación Argentina de Actores (de la cual Stella y Strat fueron dirigentes) hizo llegar a los medios de prensa una declaración en la cual reconoce como un acto de justicia que se restituya la autarquía del INT y asegura que no tuvo participación en la confección del controvertido decreto 815, que dio origen al conflicto.
Palabras de despedida
En una carta dirigida al secretario de Cultura de la Nación, el actor Rubén Stella, José María Paolantonio dice: "En mi larga vida en el ámbito de la cultura nunca he sido un impedimento para trabar consensos que puedan llevar a feliz término una iniciativa mal interpretada. Pero los debates y declaraciones suscitados a partir de la autarquía del Instituto exceden lo que mi propio sentido de dignidad personal puede soportar, pese al sostenido aval que siempre he recibido de esa Secretaría".
En otro párrafo, apunta: "Esta no es la oportunidad para entrar en señalamientos puntuales (que, sin embargo, haré en el tiempo y la instancia que correspondan), pero no puedo menos que señalar lo difícil que resulta en este país pelear contra la voracidad de las corporaciones enquistadas en órganos públicos creados para el servicio de los bienes comunes. Lo único que solicito es que la auditoría general del Estado de cuentas y fiscalización de gastos de "todo" el Instituto que he ordenado se mantenga sobre todas las presiones que ya han comenzado a ejercerse en sentido contrario. No tengo la menor duda de que esto podrá lograrse, porque conozco la firme determinación del señor secretario al respecto".




