
Sala de profesores: para espiar a los docentes por la cerradura
- Autoría y dirección: Mariano Taccagni / Intérpretes: Marcelo Albamonte, Gonzalo Almada, Agustín Konsol, Laura Montini, Silvina Nieto, Mariela Passeri, Mariel Rueda, Silvana Tomé, Alejandro Vázquez, Laura Vidal / Música: Agustín Konsol / Sala: Método Kairós / Funciones: sábados, a las 18.30. / Duración: 80 minutos / Nuestra opinión: muy buena
No hacen falta demasiados elementos para tener la certeza de que se está dentro de una escuela. Un pizarrón, algunas sillas y mesas escolares y una docente, de esas que retan y mucho, serias, autoritarias, mandonas. Así recibe a la platea la secretaria obsecuente y obediente, la ley del colegio que, de manera risueña, se llama Norma. Ella increpa y deja claro que todo eso tiene que ver con la escolaridad. Es que el director y autor, Mariano Taccagni, además de ser actor y hombre de musical, es, desde hace 25 años, profesor de literatura. Eso lo hace conocedor de ese universo, de esa fauna docente que sube a escena en esta oportunidad, un espacio que encontró perfecto para sintetizar sus dos saberes.
Con mucho humor y del bueno, con personajes que son caricaturas de aquellos docentes de las aulas, con canciones bellas, melodías pegadizas y buenos talentos reunidos, Taccagni cuenta una historia sencilla pero eficaz: por motivos forzosos –afuera se ha escapado el oso del zoológico– deben quedarse encerrados por un tiempo los profesores de aquella escuela. Recién regresados de las vacaciones de invierno, tienen anécdotas para contar. El encierro y el tiempo disponible resultan un buen combo para que allí personas que se conocen bastante puedan abrirse más y más hasta finalmente contar sus verdaderos miedos, sus tristezas, sus ansias. Mediante el juego del dado de las emociones, cada uno irá narrando mediante canciones sus secretos más privados.
Aunque la sala es pequeña y el elenco numeroso para el teatro independiente –diez actores en escena–, el resultado es una comedia musical sumamente entretenida con momentos emotivos y sentidos y otros de humor. Por momentos resultan tal vez demasiado estereotipados: el nuevo profesor de Música, un poco hippie y bohemio; la de Matemática, nostálgica y algo distraída; la de Literatura, totalmente libre (Silvana Tomé en un gran trabajo vocal); otro que calla su sexualidad pero explota su verdad en todos sus actos; la directora que incluso a punto de jubilarse sigue siendo rígida y dura como nadie. Pero no dejan de ser simpáticas parodias y una forma de acercarse a las entrañas de ese mundo, de ver sus diferencias para encontrarlos en sus semejanzas, y reflexionar sobre el modo de educar y acercarse a los alumnos.







