
Scooby Doo: de la TV al teatro
El famoso personaje de la pantalla chica y el cine llegará el miércoles al escenario del Coliseo
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MONTEVIDEO.- El perro gran danés llegó al teatro con el mismo impacto que en la TV primero y en el cine después. Hay que imaginar una megapantalla gigante y olvidarse de que en realidad se trata de un escenario con actores. Los movimientos de éstos son similares a los de los tradicionales dibujitos animados, las formas de estirar los brazos y colocar el puño de sus manos hacia arriba. Y las voces, las mismas que se escuchan en la pantalla del televisor de cada casa. Así está pensado el espectáculo "El show de Scooby Doo en vivo", con un vestuario colorido y cambiante, con una escenografía de gran despliegue, con los tics clásicos del teatro para niños, que tiene pausas para los gritos y la respuesta a los personajes, las risas o las voces de alerta a los gritos de la platea, pero sobretodo, con la misma magia que un dibujo animado que cosecha éxitos desde hace 37 años.
El show de la Warner Brothers Entertainment es una producción que tiene un costo de tres millones de dólares y que cuenta con un juego de luces robóticas que permite el lucimiento de la escenografía y del vestuario.
Hay una ventaja respecto al dibujo animado propiamente dicho: están ahí; casi se pueden tocar; es más que verlos en tercera dimensión. Y para los niños, destinatarios del show, es para convencerse de que lo que ven en la TV de su casa no es algo que les pueda resultar ajeno, sino que es real o casi real.
El perro gran danés obviamente es la gran estrella, más que la historia misma, más que las sorpresas que acarrea el cuento, hilo conductor de la obra, pero la galería de personajes que lo rodea es el condimento para el lucimiento del actor que habla menos, pero más aplausos y muestras de cariño se lleva.
En un espectáculo para niños, en realidad son los propios niños los que influyen en el resultado de la obra. Con Scooby Doo, ya se arranca con una hinchada a favor importante. Torpe, pero bueno; cobarde, pero amistoso; goloso, pero simpático; grandote, pero bonachón, Scooby sale a la cancha con la ovación de la platea y como imán de ojitos brillosos que garantizan atención y aprobación. Shaggy, el fiel compañero de Scooby, es el personaje que se mueve más como si fuera un dibujito animado y que tiene la voz exactamente igual a como se le escucha en la cadena de televisión doblada al español.
Misterio será la palabra más escuchada durante la obra. No sólo encima del escenario. Los niños repiten a sus padres decenas de veces: "¿Cuál es el misterio?", "¿Cómo se resuelve el misterio?"
La obra se ha presentado en los Estados Unidos e Inglaterra, mientras que la versión en español se estrenó este año en Venezuela, con actuaciones en Valencia, Maracaibo y Caracas. Tras el pasaje de una semana por Montevideo, el espectáculo fue a Santiago de Chile dos semanas, seguirá en Buenos Aires 15 días, una semana en Córdoba y otra en Rosario, para pasar a Canadá y nuevamente a los Estados Unidos.
A fin de año habrá nuevos ensayos, para seguir en enero por México y luego por América Central. El final será en Italia, a fines del año 2007. Para esa fecha se estima que el director y escritor Jim Millan tendrá ya pronta una segunda obra sobre este mismo personaje central.
"Scooby Doo, Where Are You?", nació en 1969 de la interminable usina de Hanna-Barbera. En el primer episodio emitido el 13 de septiembre de ese año, en el que Scooby y sus amigos buscaban a un arqueólogo perdido. El ingeniero William Hanna (1910-2001) y el financista Joseph Barbera (1911-2001) se conocieron en 1937, mientras trabajaban para animaciones de la MGM, donde dieron vida a la clásica historieta de Tom y Jerry. Independizados en 1957, crearon una empresa que fue una especie de marca registrada (con sus apellidos) para decenas de dibujos animados, los más famosos, como por ejemplo, Huckleberry Hound, Los Picapiedras, Los Supersónicos, Scooby Doo, el Oso Yogui y Jonny Quest.
El particular nombre del perro fue tomado de una frase inédita que el cantante Frank Sinatra pronunciaba en la famosa canción "Strangers in the Night": "Scooby-dooby-doo".
Obra y personajes
La obra tiene dos partes: una primera de 50 minutos y otra de 20 minutos, luego de un intervalo en el que los niños se aflojan, juegan y se aprovecha la oportunidad para los refrescos o la oferta de merchandising .
El argumento de la obra está ligado a varias de las tiras clásicas del personaje; el equipo de Scooby Doo, Shaggy, Daphne, Velma y Fred, se va de vacaciones a un estudio de filmaciones, donde el director (el tío de Daphne) está filmando una película. Pero esa tarea se ve saboteada por algunos fantasmas. Scooby Doo y su equipo tienen que hacer una pausa en sus vacaciones y comienzan a seguir las pistas para aclarar el misterio. A Scooby y a Shaggy les sobra cobardía para enfrentar a espectros que sorprenden a la platea con algunos efectos. Por ejemplo, cuando el vestido de la estrella del film, que el tío de Daphne trata de grabar, sale del cuerpo de la actriz y desaparece volando.
Fred Jones (Freddie), rubio, buen mozo y jefe de la banda de Mystery; es el que conduce la Máquina del Misterio y distribuye las tareas. "¡Separémonos, amigos!", grita una y otra vez, ante las miradas irónicas de sus amigos. Y cuando anuncia: "Tengo un plan ", los compañeros de aventura lo miran con desconfianza, aunque terminan siguiéndolo en las locuras. "Eso pone fin a otro misterio", es otra de sus frases favoritas, aunque el misterio "real" se mantiene hasta el fin de la obra.
Daphne Blake es atractiva y predispuesta a la aventura. Tienta a Scooby con una galleta para convertirlo en "héroe", aunque al perro danés lo entusiasma mucho más todo el paquete de galletas que el mínimo movimiento hacia donde haya riesgos.
La más inteligente es Velma Dinkley, que logra descifrar las pistas para develar el misterio que rodea a todo el cuento.
Pero son dos los personajes que se roban la atención. Si bien Scooby es la estrella, su compañero inseparable es el complemento para una dupla que despierta las risas de la platea.
Norville "Shaggy" Rogers es el actor que más se parece a un dibujo animado. Comparte con Scooby el temor a los riesgos y el gusto por las galletas. Cobarde, pero gracioso y muy querido, expresa supuestos alardes de valentía con un "¡Ahí vamos otra vez!", y los niños le transmiten afecto desde sus butacas. Scooby Doo es más cobarde que su miedoso amigo. Es el único que no habla español, aunque se hace entender por sus gestos y movimientos.
El actor que hace de vampiro; el robo de una gargantilla que luce la actriz de la película que se pretende firmar y que vale "millones y millones de pesos" (vaya a saber de la moneda de qué país, pero sí que vale millones); la llave encontrada y una caja fuerte misteriosa; el espíritu del cuidador de la mansión embrujada; el espectro que se levanta de un cajón; el baile al son de "La cucaracha"; el esqueleto que se descuelga y cobra vida, todo va delineando una aventura con un previsible desenlace, que no por ello es menos disfrutable para la platea.
- "El show de Scooby Doo en vivo".
Coliseo. M. T. de Alvear 1135, miércoles, jueves y viernes (15, 17.30 y 20) sábado (17.30 y 20) y domingo (14, 16.30 y 19). Desde 20 pesos.
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