Inquietante historia sobre nazis en la Argentina

Crédito: Gustavo Gorrini
Susana Freire
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2 de noviembre de 2018  

Las benévolas

Nuestra opinión: muy buena

Libro: Jonathan Littell, en versión de Julián Ezquerra. Intérpretes: Gabriel Goity, Raquel Ameri, Matilde Campilongo y Jazmín Diz. Música: Cecilia Candia. Iluminación: Carlos Pastorino. Escenografía y vestuario: Graciela Galán. Dirección: Laura Yusem. Teatro: Cervantes. Duración: 81 minutos.

Fiel al texto original de Jonathan Littell, Julián Ezquerra toma como base una de las obras de la trilogía de Esquilo, especialmente Las euménides, personificaciones femeninas perseguían a los culpables de ciertos crímenes y eran nombradas como benévolas, antífrasis para evitar su ira cuando se pronunciaba su nombre (en latín, las Furias).

Maximilien Aue es el protagonista de esta historia que él mismo empieza a desgranar de sus recuerdos para presentar su pasado como nazi en las SS. Lo hace sin remordimientos y sin culpa. A través de sus propias palabras se va definiendo en su entorno social, profesional y familiar y cabe señalar que no sale airoso, aunque a él no le importa. Niega la obediencia debida. Llegó a la Argentina, como muchos otros oficiales alemanes, y relata su periplo laboral hasta llegar a ser gerente general de una fábrica de encajes en Vicente López. Su historia laboral y personal, que relata con cinismo y desapego sentimental, va dibujando su perfil y carácter hasta que la llegada de dos policías femeninas empieza a alterar la monotonía de su vida. Investigan el asesinato de su madre y él es el principal sospechoso. Ahí se produce una intertextualidad entre la obra de Esquilo y la de Littell, dos líneas que van paralelas e incluyen la aparición de Una, hermana del protagonista, con quien mantuvo una relación incestuosa.

La propuesta es interesante, sobre todo cuando se hace referencia a la Argentina y remueve viejos episodios de la realidad nacional, con la mención de algún apellido. También se habla de la impunidad que parece proteger a algunos individuos que comulgan ideológicamente con la autoridad imperante y tienen cierto poderío.

De la actuación, Goity realiza un trabajo muy convincente por los matices que sabe aportar a su personaje. Raquel Armeti y Matilde Campilongo aciertan en la creación de las benévolas, con una pátina de perversión perturbadora. La participación de Jazmín Diz es la más inquietante porque marca una impronta tan solo con su presencia. Sutil trabajo que realiza Laura Yusem en la concepción del personaje que va llevando en una línea bien definida, con un ritmo preciso para afianzar el tiempo justo de las acciones. Con la escenografía y vestuario de Graciela Galán y la iluminación de Jorge Pastorino, los personajes realizan un trabajo muy sugerente, apoyados en esa pátina siniestra de intriga que emana del entorno espacial.

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