
Te quiero (pero no tanto)
Con dirección de Betty Gambartes, prometen una cabalgata musical por los diversos estadios emocionales de una pareja heterosexual
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Lunes, al mediodía. El tránsito explota y hace un calor pegajoso. Sin embargo, a Nacha Guevara y a Manuel Bandera se los ve perfectos, como si estuvieran listos para la mejor foto. Parece haber química entre ellos aunque no tengan muchas millas de recorrido en conjunto. Se encontraron por primera vez filmando la segunda parte de El lado oscuro del corazón . Allí les tocó hacer personajes un tanto distantes. "El hacía de la muerte y yo, también. ¿Cómo explicarte? Era una relación un tanto fría...", recuerda ella, la mujer que siempre vuelve.
Ahora no les quedó otra que "desfreezarse", de otro modo no podrían interpretar No te prometo amor eterno , el espectáculo que a partir del 28 estrenarán en el Metropolitan. A juzgar por la lista de temas que van a interpretar, deben pasar por todos los estados emocionales musicalizados al ritmo de tangos, coplas, boleros y canciones melódicas. Así es que entre Sabor a mí , Puro teatro o el Día que me quieras , el espectador se topará con una historia de dos personas que "se quieren pero que no pueden vivir juntos ni separados. La historia de ni contigo ni sintigo ", como sintetiza él.
-Una historia conocida...
Nacha: -La de siempre pero que pasa por infinidad de matices.
Manuel: -Una historia de amor compuesta por otras historias en las que todo el mundo se va a sentir reflejado.
El encuentro entre ellos dos lo generó Betty Gambartes, la directora de esta movida, quien venía insistiendo en la idea de juntarlos en un escenario desde hace once años. Ahora, al verlos juntos, dan la impresión de haberse criado en el mismo barrio. Pero no, ni ahí. Ella nació en Mar del Plata y él, en Málaga. Ella tiene la fama de tipa talentosa, complicada, exigente y polémica. El tiene toda la pinta de un tipo fácil, carismático, ameno y -como dice Gambartes- "un seduce hombre/mujer/perro/gato/lo que venga".
Vienen de geografías distintas aunque, indirectamente, se conocen desde hace años. Manuel Bandera tuvo el primer dato de Nacha hace tiempo. "Debe haber sido cuando llegué a Madrid a estudiar educación física -recuerda-. Y cuando comencé a estudiar algo que se asemejaba a este mundillo trabajé con un argentino, Oski Pimentel, que había trabajado con ella. O sea, tengo recuerdos de Nacha prácticamente desde que llegué a Madrid, en el 86 o en el 87. En España ella es una verdadera estrella."
Nacha tuvo el primer dato de Manuel Bandera en 1989, cuando se estrenó Las cosas del querer . "Me enamoré de él, me enamoré...", dice casi exultante. También aclara un detalle (detalle no menor) que hizo más especial a ese enamoramiento a primera vista: viendo la película consiguió novio. Fue más o menos así. Ella fue con algunos amigos al cine Gaumont a ver la película de Jaime Chávarri en la que Bandera actuaba junto a Angela Molina. Un fulano que andaba por ahí comenzó a hablar con sus amigos, primero, y con ella, después. Y hablaron mucho. Es más, cosas de la vida y del querer, hablaron durante tres años.
"Esa película es preciosa -sigue Nacha como rearmando su propio discurso-. Después, cuando llegué a España para hacer El lado oscuro del corazón y supe que Manuel iba a estar en ella, me encantó. Ya en aquella oportunidad mucha gente me dijo que entre nosotros había química, que debíamos hacer algo." Y acá están, en una sala de ensayo de Belgrano en medio de un día pringoso.
Años después de aquel primer encuentro, Nacha volvió a España mientras él estaba haciendo La Bella y la Bestia . "Yo tenía un programa en la radio y una noche le hice un reportaje", recuerda. En aquella oportunidad, terminaron bailando una sevillana en pleno estudio de radio (¿una falta de sentido de la oportunidad?).
Para Manuel, Buenos Aires tiene su propia historia. "Recuerdo que al año de haber estrenado Las cosas del querer hicimos un viaje a Uruguay y aterrizamos en el Aeroparque para hacer trasbordo. Ahí me di cuenta de lo que había significado esa película aquí. Recién volví a Buenos Aires cuatro o cinco años después para rodar la segunda parte de Las cosas del querer . Por ese motivo, para mí Buenos Aires es una ciudad muy importante, significa mis comienzos. Yo me siento muy seguro trabajando aquí, muy querido."
Para ella, Madrid es como su segunda casa. "Viví cosas tremendas en todo sentido. Si Manuel acá se sintió muy querido, yo, allá, al principio me sentí muy desprotegida. Pero si el público español te acepta, cosa que no es fácil, es para siempre. Nosotros somos más veletas. Yo estuve 20 años sin hacer vivo y cuando volví fue como si hubieran pasado dos, tres meses. Cuando se logra una comunicación artística eso queda impreso en el alma del público y del artista. Eso lo comprobé cuando volví a España."
Somos los que somos
¿Por qué hacen lo que hacen? Se ríen cuando escuchan la pregunta. Toma la palabra Manuel Bandera: "Porque me gusta y poder hacer lo que te gusta es una suerte tremenda. Y hago específicamente este trabajo porque Betty y los productores insistieron tanto... Por diversos motivos, para mí no era el momento. Pero me gustó mucho el proyecto y aquí estoy".
El recorrido de ese actor que trabajó con Almodóvar y con Bigas Luna tuvo sus vericuetos. "De chico no tuve una idea predeterminada. A lo sumo, jugaba al fútbol, cosa que hice hasta las 28 años. Pero, ¿sabes?, no tenía una meta. Después comencé a bailar y cuando se acabó la etapa de bailarín apareció Las cosas del querer . A partir de ahí todo se orientó hacia la actuación, comencé a estudiar más en serio y aparecieron otro tipo de propuestas más teatrales. La esencia de la interpretación es el teatro, es como la barra para un bailarín clásico. Y a medida que conocí más cosas de esta profesión me enamoré de ella. Recién ahí supe que me iba a dedicar a esto toda la vida."
¿Por qué hago lo que hago?, se pregunta en voz alta ella como para tomar la posta. "Eso es algo que a veces me lo pregunto porque esto no es un camino lleno de rosas. Lo único que compensa todo lo demás es el momento creativo. Primero vas con pico y palo, a las piedras; hasta que, de repente, ves algo de luz, encontrás algo que andabas buscando."
Hace una pausa y sigue: "Son tantos años que vengo haciendo esto que la relación más estable que he tenido es con el público. Y no es un lugar común; es verdad lo que te digo", dice con tono serio.
-Hablás de estabilidad pero te lo pasaste proponiendo cosas muy distintas.
-Es que para mí un artista es alguien que siempre está buscando algo nuevo, que no se acomoda en lo que le fue bien, que experimenta. En ese sentido, este espectáculo también es nuevo para mí porque viene de otro lugar. Viene, por ejemplo, con una dirección cuando en general soy yo la que dirige mis espectáculos. Es más, creo que nunca hice un espectáculo de pareja.
La cosa no es muy distinta para él. "Yo tampoco he hecho un espectáculo musical de este calibre ni he compartido el escenario solamente con una persona -acota-. Por eso es que atrae muchísimo más."
En días el resultado de este encuentro estará a la vista. Dicen que será una temporada corta. Dicen que, a priori, no están pensando llevar el espectáculo a España (aunque si da...). Dicen que tienen química y posan para la foto.
Ella está detrás de cada detalle. El mira la cosa con cierta distancia aunque, llegado el momento, pone su mejor sonrisa. Por ahora, se prometen amor eterno por días, semanas (después se verá...).
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