Teatro hecho con los vicios de la televisión
"El mes de las novias", de Leandro Calderone. Con Marcelo Consetino, Cristian D´Alessandro, Silvia Aguado, Leonardo Strazzulla, Isabel Macedo, Carolina Pfaffenbauer, Jimena González y Hebe. Luces: Roberto Traferri. Escenografía y vestuario: Alberto Bellati. Dramaturgia: Leandro Calderone. Dirección: Manuel Iedvabni. Duración: 90 minutos. Sala El Ombligo de la Luna (Anchorena 364). Funciones: sábados, a las 22.
Nuestra opinión: regular.
Marcelo Cardone posee una amplia experiencia como guionista de la empresa Pol-Ka. Bajo la batuta de Adrián Suar, el nuevo zar de la tele, trabajó en "Gasoleros", "Primicias" e "Ilusiones", entre otros ciclos, pero esa experiencia parece no haber encontrado su punto adecuado en "El mes de las novias", su primer trabajo como autor teatral. Por empezar, la estructura de la pieza tiene un formato casi televisivo: escenas cortas, actores mirando al público (como si estuvieran encarando a la cámara) y constantes entradas y salidas sin crecimiento alguno.
La confrontación social
El texto hace eje en la confrontación de seres de distintas clases sociales (centrado en el personaje de una periodista y la banda de amigos de su novio). Pero ese "cuerpo a cuerpo" está plagado de estereotipos poco creíbles, que denotan una falta de reflexión más profunda sobre las consecuencias que tienen los vaivenes económicos que vivimos en los seres de carne y hueso.
En la mano de Manuel Iedvabni -talentoso director de obras tales como "Canciones maliciosas" o la reciente "Una bestia en la luna"- el material dramático tampoco alcanza la sensibilidad y la fina construcción de climas a la cual este puestista nos tiene acostumbrados.
El director pone a los ocho personajes en escena sin otro elemento escenográfico que seis cajas de mudanza, pero ese elemento central nunca es reelaborado. En diversos momentos la obra plantea escenas de una supuestamente fuerte tensión dramática (como una en la que un hijo, después de varios años, se encuentra con su madre, que lo abandonó hace tiempo; o el suicidio de una prostituta que no puede soportar el peso de saber que vive una existencia sin salida).
Sin embargo, esa tensión no aparece en escena. A lo sumo, en algunas interpretaciones, como la de los cuatro actores que encarnan la banda de amigos de Rubén, el niño abandonado que vuelve a su barrio, se aprecian un trabajo más compacto, un buen manejo del código y una mayor entrega. El resto del elenco apela a muy pocos recursos actorales.
Para el director, según apunta en el programa de mano, "El mes de las novias" remite al universo de la serie "Okupas" o del film "Pizza, birra y faso". Pero habría que apuntar que en ambos casos una buena historia central servía para reconstruir un mundo marginal que crece día tras día y que se percibe en las calles de Buenos Aires. Justamente una de esas imágenes callejeras fue la disparadora para que el autor comenzara a escribir esta pieza. Pero la crudeza de ese conflicto social nunca se instala en el escenario de la sala El Ombligo de la Luna. Ni aun la encrucijada de Rubén, que vuelve a la casa de sus amigos luego de vivir en Miami con todas las comodidades, posee una fibra dramática tan potente como para emocionarnos.





