
Tierna, aunque inesperada y macabra
Casa adentro / Dramaturgia: María Colaneri / Dirección: Paola Luttini / Intérpretes: Romina Moretto, Guillermo Jáuregui, Mariano Singer, Josefina Pittelli y Mathias Percat / Música e intérprete: Matías Gessaga / Escenografía y vestuario: Malena Arcucci / Iluminación: Leandra Rodríguez / Asistente de dirección: Florencia Rodríguez Varangot / Producción ejecutiva: Bárbara Majnemer / Sala: Teatro del Pueblo (Roque Sáenz Peña 943) / Funciones: miércoles, a las 20 / Duración: 60 minutos.
Nuestra Opinión: Muy Buena
Una entusiasta enfermera llega a una mansión alejada del mundanal ruido, propiedad de un taciturno viudo, para cuidar a un joven autista y a una niña. El espíritu curioso y romántico de esta mujer la irá conduciendo a un abismo en espiral y cada vez se hundirá más hondo en ese universo sofocante.
Macabra, perversa, cruel, tierna y original son algunos adjetivos con los cuales se puede describir a Casa adentro, de María Colaneri. Esta obra, parodia azabache de La novicia rebelde, guión al que se alude de modo explícito, da varios giros inesperados en su trama, vueltas de tuerca que perturbarán al espectador.
La directora Paola Luttini incorporó a esta puesta música en vivo, a cargo de Matías Gessaga, en guitarra y piano, un elemento que no sólo le aporta dinámica, sino que además contribuye a la parodia de la famosísima historia original. La voz y la música son piezas clave de este entramado. Luttini logró resolver con gran inteligencia la escena más abominable y violenta de este texto. Absolutamente a oscuras, sin ninguna imagen, sólo apelando a ruidos, el público comprende qué ocurre en ese instante maldito.
Romina Moretto compone a la enfermera con una gran ingenuidad y picardía. Guillermo Jáuregui, quien además canta al inicio de la acción el tema "She" en clave de milonga, es un estupendo mayordomo, obediente y calculador, casi inhumano. Moretto y Jáuregui tienen logradas escenas en ese contrapunto entre la espontaneidad de la primera criatura y la rigidez de la segunda. Mathias Percat y Mariano Singer están también correctos y verosímiles en la tarea compleja y feroz que deben llevar a cargo. Hay que destacar la excelente labor de Josefina Pittelli, quien además conmueve con su hermosa voz. La actriz crea un personaje hipnótico, frágil y encantador y, por momentos, uno olvida que se trata de una adulta componiendo a una niña.
Casa adentro habla sobre la cocina, sobre la intimidad de una vida, los lazos y los cimientos familiares, ideas que (no se develará la trama) reverberan en esta pieza que es también una reflexión sobre la construcción de una ficción.





