
Tras los pasos del gran Marcel Marceau
Los mimos Neander y Bodecker son discípulos del maestro de los mimos y siguen su legado con su obra Silencio
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Durante mucho tiempo, los mimos Alexander Neander y Wolfram von Bodecker acompañaron a su maestro Marcel Marceau en los diferentes espectáculos que presentó por el mundo. Después de la muerte del gran artista francés, en 2007, ambos intérpretes decidieron armar su propia compañía y, a su manera, rendir un sentido homenaje a quien los guiara por el camino del arte.
Acompañados por el mismo empresario que organizaba las giras de Marceau por América latina, llegan ahora a la Argentina para concretar una gira, con presentaciones en Neuquén, Bahía Blanca, Mar del Plata, Rosario y Buenos Aires. Hoy se presentará en el Opera, en una única función.
Silencio , la experiencia que los reúne, está conformada por varios números en los que el público podrá apreciar, según ellos cuentan, surrealismo, poesía, magia. "Es una caja de sorpresas que los espectadores irán descubriendo. Y es, sobre todo, muy cómico." Según anuncian, en el final tienen un número preparado especialmente para homenajear al gran maestro y también a su público, que lo acompañó durante 50 años.
Neander y Bodecker llegaron a la escuela de Marceau por distintas vías. El primero cuenta que lo suyo fue muy intuitivo; cuando era chico comenzó haciendo magia, pero vio a Marcel Marceau y él le posibilitó descubrir otra forma de lo mágico. "Con nada sobre el escenario" cuenta, "hacía todo: podía generar sentimientos, tocar al público. Y pensé: «Si algún día logro ser como él, voy a ser muy feliz»". Por su parte, Bodecker lo vio en Alemania cuando tenía 9 años. "Verlo fue como una chispa. Comencé a tomar clases de mimo, a prepararme, hasta que me postulé para ingresar en su escuela y fui elegido entre muchos alumnos."
Los recuerdos que afloran de ambos discípulos acerca de su maestro son muchos y se expresan con profundo cariño. Ambos coinciden en verlo como un docente "sumamente rígido y severo", pero, a la vez, muy interesado por conocer en profundidad a cada uno de sus estudiantes. Era común que se reuniera con ellos fuera de una clase para preguntarles acerca de sus intereses particulares. "En realidad" comenta Bodecker", era como un abuelo que se ocupaba de sus nietos."
En los últimos diez años, ellos tuvieron la suerte de compartir muchos escenarios con Marcel Marceau. Visitaron Australia, Japón, China, América del Norte y del Sur. "Terminamos siendo colegas del gran maestro. Ya era mayor pero, a pesar de su edad, seguía teniendo un fuerte espíritu joven. Fuimos unos privilegiados. Si hubiéramos entrado a su escuela un año antes o un año después, no hubiéramos tenido la posibilidad de trabajar en sus espectáculos."
Neander habla de la responsabilidad que siente "por continuar un arte que no es tan popular" y, menos aún, en momentos en que la vida contemporánea impone rapidez, frenesí. ¿Cómo se hace para sostener un arte tan delicado? Responde Bodecker: "Esta es una tierra muy fructífera para el mimo. El ser humano necesita siempre momentos de silencio para pensar, reflexionar. Hasta una estrella de rock los precisa para componer una canción. Para nosotros es muy importante proteger ese silencio. Es bueno para ver el contraste con la rapidez de la vida".
Si bien ambos artistas son fuertes seguidores de la técnica de Marceau, ellos imponen sus marcas personales en el trabajo que desarrollan. "Es que Marcel Marceau, como Charles Chaplin, son únicos como artistas; es imposible imitarlos. Al ser dos en escena, tenemos un estilo diferente que nos define. Lo que sí buscamos mantener es esa respiración que llega y conmueve al público."
Para agendar
Silencio , de Bodecker & Neander.
Opera , Corrientes 860. Hoy, a las 21.30. Desde 40 pesos.



