
Tres situaciones no siempre son una obra
"Siempre tenemos retorno" , dramaturgia de Andrea Garrote. Con Celina Rozenwurcel, Marina Pelatelli, Cai Grau Baena, Lucila Pérez Lascano, Nicolás Levín, Gabriel Rosujosky, Mariano Saavedra, Lucía Caleta, Andrés Rossi, Mijal Katzowicz, Jorgelina Pérez, Juan Pablo Barrios, Pablo Gelós, Guillermo Jacubowicz y Lucas Mirvois. Música original: Federico Marquestó. Vestuario: Sol Gaullart. Escenografía: Nacho Pola y Pedro Piana. Diseño de luces: Matías Sendón y Ricardo Sica. Dirección: Andrea Garrote. Funciones sábados y domingos, a las 20.30, en Espacio Callejón.
Nuestra opinión: regular
Obra uno: en los camarines de ATC se graba un programa musical en donde todo está atado con alambre. Algunos indicios señalan que la acción transcurre a fines de los años setenta, cuando se inauguró ATC, aunque uno de los personajes insiste en hablar por un teléfono celular inexistente para la época.
Obra dos: un actor sin trabajo invita a cenar a un amigo que tiene mucho trabajo porque, aparentemente, está interesado en producirle la filmación de la película. Pero, como se verá en la acción, todo forma parte de un gran equívoco.
Obra tres: el tríptico se completa con una sitcom peronista, con risas de fondo, con todos los tics posibles y con la figura del general dando vueltas por cada rincón.
Con dirección y dramaturgia de Andrea Garrote, la obra en cuestión, llamada "Siempre tenemos retorno", posee varias perlitas humorísticas, afinados gags, personajes bien delineados, mucha onda retro, modismos propios de la época y cruces en los estilos de actuación. Así se arma un combo muy atractivo en el cual los quince actores que forman parte del grupo Enlace Borrini se apoderan con mucho carácter de cada una de sus criaturas.
Triplicado
Claro que no siempre las partes logran construir un todo compacto. Quizás el motivo del desajuste esté en la misma génesis del trabajo. La obra fue tomando cuerpo entre los alumnos del taller actoral que posee Andrea Garrote. Seguramente, el resultado de ese proceso de aprendizaje fueron esas tres situaciones que, luego, Garrote se encargó de darle una unidad trabajando ciertos conectores internos y ciertas mezclas de personajes y situaciones.
De todos modos, más allá del esfuerzo, el resultado final son tres obras forzadas para ser una sola, con desajustes temporales, situaciones confusas y con un final que vuelve a la primera escena como intentando cerrar una trama que se extiende innecesariamente a las casi dos horas de duración.
Si bien "Siempre tenemos retorno", montaje que acaba de estrenarse en Espacio Callejón, arranca con fuerza y con un efectivo humor a medida que avanza el trabajo la falta de síntesis dramática se hace cada vez más evidente. Tanto es así que casi al final del espectáculo dos actores terminan cantando tres canciones distintas cuando con una de ellas se lograba el efecto deseado.




