
Un solo vestido, cinco mujeres y un galán de traje
Con dirección de Norma Aleandro
1 minuto de lectura'

Hoy, con lo que quedó de la glamorosa farándula que no está de vacaciones, se estrena en el teatro Maipo "Cinco mujeres con el mismo vestido", la obra del norteamericano Alan Ball, el mismo que escribió el guión de "Belleza americana", con dirección de Norma Aleandro. Como indica el rito, a eso de las 21, el hall se poblará de caras famosas, noteros y público de verdad para ver qué hacen Romina Gaetani, Florencia Raggi, Valeria Lorca, Bernarda Pagés, Verónica Pelaccini y Claudio Tolcachir con el texto del autor de la serie "Six feet under".
Pero días antes de Navidad, cuando se hizo esta nota, el panorama era decididamente otro al que uno se imagina para esta noche. Por empezar, la peatonal Lavalle estaba llena de esos extraños Papá Noel recaudadores y en el hall del teatro, a las dos de la tarde, mientras los actores se cambiaban, un perro fashion circulaba por la alfombra roja con total familiaridad.
Todo tan chic como la misma fiesta de casamiento de Lucy, la que en el texto de Alan Ball ni se asoma al escenario. Es que las que tienen el control de la situación son justamente las damas de honor de Lucy que, según la tradición norteamericana, deben andar toda la noche vestidas de igual modo. Son ellas las protagonistas de la obra, son las que con tal de zafar un poco del agobio de la fiesta se refugian en un cuarto para tomar un respiro, para tratar de acomodarse el vestido, para sacárselo porque no se lo bancan más, para fumarse un cigarro no santo o para ridiculizarse muertas de risa. En definitiva, con algunos matices, lo mismo que hacemos todos los mortales en situaciones como ésas.
Pero volvamos a la pasada de hace unas semanas atrás. Norma Aleandro detiene la acción en pocos momentos y, cuando lo hace, se acerca a una de ellas para susurrarle un comentario. "Norma es una persona muy contenedora y compañera", apunta Romina Gaetani, mientras Verónica Pelaccini acota: "Es muy cuidadosa de la intimidad del grupo. Hace marcaciones muy concretas y específicas. Se nota que es una actriz, nunca te deja sola".
El ensayo continua y durante las casi dos horas que dura la acción la cosa fluye aunque todavía falten muchos elementos. Luego de la pasada, a su turno, cada uno de los actores señala el perfil de sus personajes.
Verónica Pelaccini habla de Marilú: “Es la hermana de Lucy, la que se casa. Es una niña bien, viajada, que ha hecho su vida paralela, pero que no termina de deshacerse de lo que significa su familia. En un momento, confesará que tuvo una relación sexual cuando era una niña. Pero lo interesante es que no habla de eso poniendo el eje en el abuso sexual sino que habla de un amor no retribuido”.
Sigue Valeria Lorca: “Trina es la prima de la novia. Es una chica refugiada en la acción católica. No tiene nada que ver con la fiesta y lo mejor que le puede pasar es estar en el cuarto. Es un personaje muy ingenuo”.
Toma la posta Bernarda Pagés. “Francis es una gran mujer que ha vivido todo lo que quiso con una gran libertad, aunque pertenece a una elite que sí la juzga. Es una mina sensata, honesta y clara. Y contra su propia historia se enamora perdidamente.”
Romina Gaetani habla de su Georgina: “Es ciclotímica, una mezcla de niña y mujer. Ella sabe que se equivocó de camino, que se equivocó al casarse, sabe que tiene una historia amorosa pendiente lo cual hace que internamente también esté muy triste”.
La paleta de las damas de honor se completa con Florencia Raggi: “Mindy es la hermana del novio, es lesbiana. Y si bien asume su identidad sexual con mucha libertad y desenfreno, la misma familia la discrimina. Tanto que no puede ir a la fiesta con la pareja que tiene desde hace años”.
El círculo se cierra con Claudio Tolcachir, quien habla de Tripp: “Se dice que ha tenido, como Trina, una vida de joda. Pero está en una edad de definiciones y decide comprometerse con una mujer con la cual nadie se comprometería porque ha tenido una vida un tanto ligera. Pero de verdad se siente atraído por Trina y necesita entablar otro tipo de vínculo”.
Alan Ball dice que “la acción transcurre en 1993 en Knoxville, Tennessee o en cualquier otro lugar del sur de los Estados Unidos”. Pero , en la versión local, la cosa sucede en Buenos Aires. Sin embargo, la convención de las damas de honor vestidas todas igualitas acá no existe. ¿No existe, no? “En casamientos muy importantes, hay”, dice una. “Es algo snob”, acota otra de ellas. “Yo nunca fui a uno así”, remata la otra. Sin embargo, allí están ellas, vestidas iguales.
–¿Cómo se resuelve eso?
Florencia Raggi: –Como ellas despotrican de esa situación, eso termina jugándonos a nuestro favor. También es gracioso porque las cinco protestan, pero están ahí, en la fiesta y con esos vestidos.
Valeria Lorca: –Lo fundamental es que todas tienen un motivo para buscar refugio en el cuarto.
Verónica Pelaccini: –Y, como pasa en todos los casamientos, uno se pone a charlar con alguien que ni sabés quién es.
Lorca: –Lo fuerte es la relación entre cada unos de los personajes.
Mientras hablan, Claudio Tolcachir, el director de “La omisión de la familia Coleman”, escucha en silencio. Su Tripp se las trae porque entra a pocos minutos del final. “Lo complicado es que tenés un solo tiro. Si no entraste bien no tenés posibilidad de arreglarlo porque la obra ya termina. Es raro...”, explica él.
Así se arma la fiesta de casamiento en la que tanto unos como otros apenas entran al cuarto se sacan los zapatos y los buenos modales.




