
Un viaje aburrido con rumbo impreciso
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"Un viaje con Caramelito" , por Cecilia Carrizo, con la participación de Hugo Moreno y elenco. Libro: Cecilia Carrizo y Héctor Presa. Coreografía: Hugo Moreno. Vestuario de Caramelito: Mariana Toledo. Vestuario del elenco: Mónica Sirio. Escenografía: Gustavo Pomes. Dirección: Héctor Presa. En el Lola Membrives, Corrientes 1280, todos los días de vacaciones, a las 15 y 17. Entradas: desde $ 10.
Nuestra opinión: regular
El espectáculo está armado en torno de la presencia de Cecilia Carrizo, "Caramelito". A verla, saludarla y aplaudirla concurren chicos y grandes que la conocen por la TV. Además de escuchar sus canciones, cuya letra es difícil de entender en el canto y cuya música tiene mayor tendencia a despertar movimientos con el ritmo que dejar en el oído alguna melodía especialmente recordable, la platea podrá seguir una historia un poco débil que hace de nexo entre las distintas presentaciones de la actriz, que permanentemente refuerza el vínculo afectivo con sus espectadores.
La historia plantea que Caramelito va a hacer un viaje en arca. El barco, que ocupa demasiado espacio en el escenario sin mucho justificativo teatral, va a recorrer el país (¿?) recogiendo los sueños, las ilusiones, los deseos de todos los niños. Se trata de un viaje de la fantasía, lógicamente.
El arca tiene la particularidad de rechazar a quienes están de mal humor, por lo que un supuesto inspector no logra ingresar. Algo o alguien falta, cada vez, para poder iniciar el viaje: esto demora demasiado la acción. Finalmente, todo se aclara, todos entran y una canción despide a los niños, una canción que habla de "nuestro amor".
El "viaje" cuenta con un elenco de bailarines que despliegan mucha energía, llenan y animan los espacios con sus coreografías, transmiten simpatía y son un buen relleno corporal para la estática presencia de la protagonista, que parece siempre tratando de explicar algo.
Con respecto a sus contenidos, este espectáculo enuncia muchas buenas intenciones: el valor de los niños, sus derechos (enunciados en una canción), la importancia de preservar la fantasía y las ilusiones, la necesidad de la cortesía y los buenos modales y el sentimiento del amor como base fundamental de las relaciones. Incluso el amor a la Patria está visualizado con una coreografía de banderas argentinas.
Puro enunciado
Todo muy meritorio como propósito, pero lamentablemente se queda en el enunciado. No es posible observar que estos conceptos cobren perspectiva teatral: los personajes y bailarines se ven desperdiciados en sus roles, las canciones tampoco tienen mucho poder de visualización desde sus textos, de modo que las situaciones se resumen en lo que tal vez sea lo que más le importó a la gran mayoría del público: encontrarse con Caramelito y escucharla decir que los ama.
El peligro de esto es la estimulación de una dependencia afectiva hacia los iconos televisivos, vacía porque nada tiene que ver con las propias vidas, esta promoción tan reiterada de buscar refugio en un supuesto mundo de ilusión y fantasía demasiado limitado y virtual porque está trabajado de manera que no abre ventanas ni puertas, sino que enlaza a todos en un solo vínculo y los encierra dentro de un aparato.
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