
Una celebración de la vida y de lo femenino
Juan Pablo Geretto es un gran actor que hace transitar al espectador entre la carcajada y la emoción
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Como quien oye llover. Autor e intérprete: Juan Pablo Geretto. Coordinación artística: Chiqui González. Puesta en escena, producción y vestuario: Ana Sans. Utilería: Piero Arsanto. Títere: Raúl Panza. Asistencia actoral: Silvia Santandrea. Asistente de escena: Susana B. González. En El Cubo, Zelaya 3053. Jueves y domingos, a las 21. Duración: 130 minutos.
Nuestra opinión: Muy buena
Estreno de prensa rimbombante, entusiasmo y espera. En ese lapso, uno escucha comentarios varios sobre la trayectoria de Juan Pablo Geretto. Trabajó en ShowMatch , está en Mañanas informales y parece que en Rosario es tan famoso como Fito Páez. Este cronista lo desconocía totalmente, salvo por un volante que tuvo durante mucho tiempo en sus manos de una obra que se llamaba Solo como una perra , y que nunca pudo ver. Imperdonable.
Ver en escena a Juan Pablo Geretto es, sin exageraciones, un placer que se agradece. En resumidas cuentas: un excelente actor, un escritor exquisito y un director con una visión integrada.
Algunos lo comparan con los mejores humoristas que se transforman en mujeres y monologan sin parar sobre un escenario. La distancia es enorme. Lo que hace Geretto resulta más valioso. Porque es un actor exacto, minucioso; porque desestima la caricatura y apuesta a la composición; porque es un observador sensible más que un imitador ácido. La acidez y el humor negro también forman parte de su humor, pero lo suyo es el trazo fino, la naturalidad.
La combinación perfecta
Como quien oye llover es una celebración de la vida, a través de un homenaje a la madre, a la maternidad, a la concepción en su sentido más amplio. Estructuró su espectáculo a través de tres personajes y no trazó calles entre cada uno de ellos, sino que los continuó con reflexiones. Es un actor que no se regodea con la risa fácil, no se instala en el festejo ni persigue el aplauso aprobatorio. Tal vez, su ego sólo esté basado en saber que dejará algo importante en el alma de cada uno de los espectadores. Y así es.
Encarna a tres madres muy distintas. Entre sí y en general. Porque no son arquetipos ni prototipos. A su modo, cada una será amada, compadecida, valorada, condenada o reflejada. Y en cada una de esas composiciones, revela una habilidad de observación que no se limita a lo físico. Se evidencia esa capacidad de entender más el interior de seres que pueden reconocerse, no como arquetipos, sino como retazos de numerosos modelos que se ven a largo de la vida o situaciones que pasan por las narices como brisas o vendavales. Geretto creció en un pueblo y conserva intacta la memoria que tenía cuando su altura llegaba hasta las rodillas de la mayoría. Y se quedó con lo sencillo, con lo mundano, con las virtudes y las miserias que todos tenemos.
La mayor parte de Como quien oye llover es para descostillarse de risa, pero no es un show de humor. Es un espectáculo teatral con humor y con contundentes momentos de sensibilidad. Le regala carcajadas al espectador y momentos de reflexión que son caricias.
El primer monólogo que hace desde él mismo, sin encarnar a ninguno de sus personajes para rendirles un tributo a las madres está escrito con la poética de la sencillez. Sabe cómo reírse con la gente sin tomar a alguno de punto para ponerle un seguidor durante toda la noche. Conoce el límite y tiene un gran dominio del imprevisto.
Para todo esto, contó con la mano maestra de Ana Sans (una de las fundadoras de Botton Tap), que dotó de belleza visual a esta propuesta que deja en el espectador emocionado una sola palabra en la garganta y en el corazón: gracias.






