
Una leyenda infantil para temer
Hoy estrena La tumba del niño moral
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La tumba del niño moral es el nombre de la nueva experiencia dramática del creador Lautaro Vilo. El actor, dramaturgo y director que en los últimos años sorprendió con dos trabajos unipersonales en los que aportaba teatralidad a noticias extraídas de los diarios - Un acto de comunión y Cáucaso -, ahora se enfrenta con un modelo de escritura totalmente opuesto. Aquí no parte de materiales periodísticos, sino de una leyenda de los hermanos Grimm, germen de narraciones infantiles, con todas las connotaciones que ello depara. Una fábula pequeña que carga las tintas sobre una historia potente y con un fondo de moralidad que hoy puede y hasta quizá deba revisarse.
La propuesta que se estrena esta noche en El Excéntrico de la 18, a una hora inhabitual: la 0.30 -"momento ideal para el terror y el misterio", destaca la información de prensa que divulga el proyecto-, cuenta con un elenco integrado por Rubén Dellarossa, Marcela Grasso, Darío Pacheco y María Zambelli, todos ellos partícipes fundamentales en la concepción de la propuesta, ya que junto a Lautaro Vilo fueron posibilitando, a partir de improvisaciones y definición de imágenes, una estructura básica que terminó dando forma al espectáculo.
Trabajo en conjunto
El proyecto se originó entre un grupo de egresados en dramaturgia de la Escuela de Arte Dramático, quienes con la coordinación de Alejandro Tantanian comenzaron a trabajar en torno a textos de los hermanos Grimm, que luego montaron en el Centro Cultural Rojas.
A Lautaro Vilo le correspondieron las leyendas infantiles. "Tenían una gran diferencia con el resto de los textos -cuenta el autor-. El volumen de la fábula dentro de las leyendas y la cantidad de sucesos que pasaban no eran muchos; no había tantas peripecias. Eran cortas y básicamente aleccionadoras, mucho más que otros cuentos en los que dominaba una moral más lábil. Acá dominaba una fuerte idea del cristianismo, en casi todos estaba muy presente la muerte y la idea de la aceptación de la muerte en relación a Dios. En general, se basaban en un mandamiento o en varios de ellos."
Misterio farsesco
Pero estos puntos de partida se fueron ampliando mucho más: "Porque estos cuentos me llamaban la atención porque encerraban la idea de la construcción de la burguesía. Investigando, descubrí que los Grimm habían sido los primeros filólogos alemanes y que tuvieron mucho que ver, sin duda, con la idea más romántica del culto a la subjetividad". También el proceso impuso que el autor, por comparación, tomara algunas decisiones. "Me gustaba pensar -dice Vilo- que estos hermanos eran como una especie de Shakespeare germano, y que construían una historia del país con la convicción de que ella era así."
La tumba del niño moral tomó forma a partir de la leyenda La rosa, en ella,un niño recibe de manos de otro una rosa que le deparará un cambio sustancial en su destino.
Lautaro Vilo define a la pieza que ha construido como "un misterio farsesco". La expresión suena extraña, pero él la explica diciendo: "Los misterios cuentan cuestiones de Dios y la farsa es muy violenta".
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