Verónica Llinás: la irreverencia puesta al servicio del humor y la reflexión personal
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Inés Murray Tedin Puch de Arostegui sigue entre nosotros. El desopilante personaje que Verónica Llinás creó hace unos años para la exitosa tira de Telefé Viudas e hijos del rock and roll saltó de la televisión a Instagram haciendo ruido: es mucha la gente que se divierte, y también hay algunos que se enojan, con el ácido humor de esa indolente bienuda, montado sobre declaraciones públicas de políticos (con un claro sesgo contra el Gobierno) que previamente han generado polémica en la sociedad argentina. En los últimos días hubo dos casos resonantes: las declaraciones de la vicepresidenta Gabriela Michetti sobre la posibilidad de abortar en casos de violación y las recomendaciones de Elisa Carrió en el canal TN sobre los beneficios de la propina para la economía. Ambos fueron abordados en tono de parodia por Llinás y consiguieron más de cien mil reproducciones cada uno, además de muchísimos comentarios, a favor y en contra. "Hacía un tiempo que andaba con ganas de meterles más gas a estos personajes que hago en Instagram. Me están dando muchas satisfacciones: la gente los celebra y me los pide mucho", asegura la experimentada actriz. "Pero no esperaba tanta repercusión... Empecé haciendo videos que no tenían nada que ver con la política -agrega- con mi personaje de Educando a Nina [Mercedes "Mecha" Ludueña Pichicuchi, otra interpretación cargada de gracia de Llinás]. Durante la grabación de esa tira, mientras esperaba disfrazada para hacer una escena, aprovechaba para producir unos cortitos que incluso me servían para entrenar y desarrollarlo más. Ahora me metí con la actualidad para hacer catarsis, para sacarme la bronca que me provocan algunas cosas", dice la exintegrante de las Gambas al Ajillo, mítico grupo de teatro alternativo porteño surgido en los 80.

Aunque empezó sola, hoy Llinás tiene un colaborador que la ayuda a generar las ideas y a producir los videos con mayor calidad. Con poquitos recursos, indudable inventiva y su solidez como comediante, alcanzó muy pronto el deseado altar de la viralización, un fenómeno de la época.
"Igual, una vez que los medios tradicionales empiezan a reproducirlos, también hay un efecto negativo -entiende Llinás-: aparecen los agravios de todo tipo. No es tan fácil lidiar con eso. Me acuerdo de que cuando trabajaba con Daniel Hendler en Viudas e hijos del rock and roll manteníamos entre nosotros una tensa calma, porque yo no estaba tan de acuerdo con muchas cosas del kirchnerismo. Y ahora él se ríe porque hay gente que me dice 'kuka'. No me hago problema porque resisto cualquier archivo. Este gobierno, el anterior y el anterior te dan letra suficiente para ironizar. Y si te remontás al pasado, llegás hasta la época de la colonización española. Para mí, las personas que tienen una relación con el arte y la cultura deben ser críticas del poder, porque el poder suele corromper, y una mirada crítica siempre es un aporte".

Llinás y Hendler se reencontraron este año para reflotar una obra que ella protagonizó con Diego Peretti en 1988, El submarino, comedia de los brasileños Maria Carmen Barbosa y Miguel Falabella centrada en las dificultades que suelen aparecer en el matrimonio, sobre todo con el paso del tiempo. Veinte años después, Llinás vuelve al Teatro Regina, el mismo donde se estrenó originalmente, para dirigir una nueva versión, titulada Ping pong y con Laura Cymer asumiendo el rol femenino. "Aquella primera versión la produjeron Ricardo Darín y Pepe Massa. El director era Víctor García Peralta -recuerda Llinás-. Obviamente tuvimos que actualizarla, porque la idea del matrimonio de esa época ya quedó un poco perimida. Se habla más de 'pareja', en este caso. Es que la sociedad cambió mucho desde ese momento hasta hoy. Antes había más estereotipos masculinos y femeninos. Lo que proponemos es una mirada cargada de humor de las relaciones de pareja actuales. Observar la relación que existe entre la estabilidad y el deseo, notar cómo muchas veces una cosa se enfrenta con la otra. Y llevamos hasta el paroxismo ciertos mecanismos que usan las parejas para romper la monotonía. Agigantados bajo la lupa del humor, esos mecanismos se ponen más en evidencia. Es una obra para reflexionar riéndonos".

Convocada por un productor de mucha trayectoria -el Chino Carreras-, Llinás no dudó cuando recibió la propuesta de dirigir. Ya se había probado en ese rol en una muy buena película (La mujer de los perros, en la que tuvo como socia clave a Laura Citarella) y tenía el deseo de seguir experimentando. A la hora de pensar en modelos de trabajo, tampoco titubea: "El primero que me viene a la cabeza es Claudio Tolcachir -apunta-. Muchas veces, mientras estoy dirigiendo, tengo ganas de llamarlo para consultarle algunas cosas. Es un director que plantea exigencias, pero desde la amabilidad. Le pone especial atención al buen trato, y lo hace sin perder firmeza, no es un pusilánime ni un blando. Tiene muy claro lo que debe hacer, pero puede transmitirlo con amor. Es muy inspirador pensar en cómo trabaja".
Ping pong apareció oportunamente en un momento de cierta zozobra laboral. Antonio Gasalla no se puso de acuerdo con El Trece para empezar un programa en el que Llinás iba a participar, y ahora solo le quedan en carpeta algunos proyectos de cine que están en suspenso. "Está bastante brava la cosa -confirma la actriz-. Yo tengo ganas de hacer un unipersonal, y el año que viene seguramente haga algo en el teatro oficial", recalca.
Aun con esa perspectiva, la actriz no se sumó a la movilización que muchos de sus colegas llevaron adelante el último 25 de mayo para protestar contra el acuerdo que el gobierno de Mauricio Macri firmó con el Fondo Monetario Internacional (FMI). "Es que para poder hacerlo con total conciencia y responsabilidad debería entender cuáles son las alternativas a ese acuerdo -justifica-. Hablo de las alternativas en el aquí y ahora, no en un mundo hipotético. Sé que nos estamos endeudando para varias generaciones y que no hay nada para festejar. Esta plata es para cubrir el déficit fiscal, no para desarrollarnos y crecer. Pero la gran pregunta es de dónde viene esto, cómo llegamos hasta acá. Sobre el acuerdo con el FMI me cuesta más opinar con argumentos. Me llamo a silencio porque ignoro el tema, no soy economista".
Llinás tiene, eso queda a la vista, una mirada muy crítica de toda la clase política argentina. "A veces pienso que es algo que viene de la época de la conquista, cuando los españoles llegaron para hacerse la América -razona-. Más allá de lo que han hecho los distintos gobiernos, hay algo que atraviesa a la política nacional, que es una crisis moral. Gente que viene a tomar de la política y no a dar. Seguramente hay explicaciones más profundas que esta, pero a mí me resulta difícil entender que haya tantas miserias personales, tanta rivalidad, que no importe el bien común. La crisis moral y de valores es muy importante en este país".
En ese contexto, no viene mal arrancarle una sonrisa a la gente, piensa ella: "A mí me gusta mucho hacer reír. La gente hoy lo necesita, le hace bien. Y lo que me vuelve es puro amor, que me hace bien a mí. Con los videos de Instagram pasa eso. Yo vengo de un golpe muy duro, la muerte de mi marido, y estoy todavía supersensible con el tema. Tengo que tomar envión otra vez, recargar las pilas de nuevo".
Ping pong
De Maria Carmen Barbosa y Miguel Falabella, dirigida por Verónica Llinás y protagonizada por Daniel Hendler y Laura Cymer.
Funciones, jueves, a las 21.30; viernes y sábados, a las 22; domingos, a las 21.
Entradas, desde 400 pesos.
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