
Versión "botoxeada" de Chanchadas
La escritora Marie Darrieussecq habla del texto que, en varios aspectos, cambió su vida
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PARIS.– Cerrando el ciclo Tándem, hoy se estrenará en el Teatro San Martín Truismes (Chanchadas), puesta de Alfredo Arias a partir de una novela de Marie Darrieussecq. Esta notable escritora "ateísta, feminista y europea" es la que abre la puerta de su casa. Marie es una mujer de cabellos largos, piel blanquísima y risa franca. Es de esas personas que, al rato, uno podría irse a la cocina a preparar algo. O, claro, hablar de Chanchadas, el libro aquel que la convirtió en una voz sumamente personal en el mapa de la literatura francesa. Se trata del mismo libro que le generó dolores de cabeza, premios, anécdotas, traducciones en más de 30 idiomas y diversas versiones teatrales.
La que se verá en Buenos Aires contará con dos elencos de actrices que, como la misma Marie, personalidad no les falta. Elenco 1: Verónica Llinás, Noralih Gago, Lucila Gandolfo, Alejandra Flechner y Claudia Lapacó. Elenco 2: Llinás, Mirta Busnelli, Carolina Barbosa, Vanesa Weinberg, Adriana Aizenberg. En ambos casos, Daniel Campomenosi estará en las 4 funciones.
El texto en cuestión es una novela cómica sobre la metamorfosis de una mujer que, poco a poco, se convierte en cerda. Para el momento de su publicación el libro se convirtió en un fenómeno editorial que, aunque pasen los años, su eco no se calla. De hecho, en Buenos Aires, Alfredo estará ensayando este nueva versión mientras Marie Darrieussecq habla del nacimiento de este novela emblemática en su trayectoria que incluye títulos como Nacimiento de los fantasmas, El mareo y El país. "La escribí cuando tenía 26 años. En el 95, Francia estaba en un estado de huelga general porque el gobierno quería reducir los derechos sociales. París vivía un estado febril; nada funcionaba, ni los buses ni los metros. Yo me sentía eufórica, excitada. Como muchos, pensaba que una revolución era posible. Bueno, era muy joven –se excusa–. Truismes fue como una excusa en la que absorbí esa rabia y esa alegría."
Hace unos meses, cuando volvió a releer el texto para la adaptación que hizo junto a Arias y a Gonzalo Demaría, encontró que no había tantas cosas que modificar. "No me animaría a decir que el libro tenía algo de profético. Lo verdaderamente profético fue lo que sucedió en Francia, hace 15 años, en relación a lo que sucede hoy con este gobierno de derecha. Lo que hacía Jean-Marie Le Pen en aquel momento era casi el mismo programa de gobierno del presidente Sarkozy. En el 95, muchos periodistas interpretaron que el personaje del político que aparece en mi novela, Edgard, era Le Pen. Hoy Edgard es como toda esa cosa superficial que tiene Sarkozy. Por ejemplo, Sarkozy había dicho que, de ser elegido presidente, su primera acción sería asistir a un monasterio para meditar; finalmente, se fue de paseo en un yate junto a amigos riquísimos. A lo sumo, lo único que tuvimos que modificar fue algunas situaciones alrededor de lo cosmético ya que, hace 15 años, todo este delirio del Botox no existía. Por lo cual, te diría que es una versión "botoxeada" de Truismes.
–Leyendo el texto, y quizá también porque aparece la figura de Alfredo Arias, me remitió a Copi, por la falta de filtro en los personajes.
–Cierto, pero en aquel momento todavía no había leído a Copi, estaba muy enfrascada con Flaubert. Sí me gusta la violencia chistosa de Copi que Alfredo decodifica a la perfección. Será por eso que siento que la versión que se verá en Buenos Aires será la primera buena adaptación teatral de la novela. En general, las otras se basaron en la cosa más pornográfica del texto; pero eso no es lo fundamental.
Quiero basta
En general, las veces que Marie Darrieussecq presenció montajes de esta obra no la pasó para nada bien. Sabe que en esta fábula desbocada hay muchos elementos autobiográficos y, quizás, ese instancia es la que la pone tensa. Parece ser que los pasos de su propio juventud rondan por ahí, agazapados. Por raros vericuetos, esos pasos tuvieron a la Argentina como un escenario más que importante. Lo explica ella, que lo vivió: "A los pocos meses de haber salido publicado Truismes me fui a Buenos Aires. El efecto que produjo la novela fue tan impresionante que necesité tomar aires. Saqué entonces dos pasajes para Patagonia porque era algo que soñaba".
–¿Encontraste lo que buscabas?
–Gracias por la pregunta, es complicado...
Entonces toma aire, vuelve a reírse y responde: "Sí, lo encontré: me separé de mi primer marido. Estaba en Calafate y decidimos irnos para el lado chileno. Durante el largo camino me la pasé pensando en los dos, en mí...; y se lo dije. Fue toda una experiencia".
–Mujer brava, no sé si es término, viajar hasta la Patagonia para separarte de tu marido.
–No se si brava [se vuelve a reír], venía de cuatro meses de locura completa. La publicación del libro desató una sinrazón total, recibía infinidad de propuestas de todo tipo, ¡hasta de casamiento! En el medio, amenazas de violación y cartas de todo tipo, algunos sobres venían con vello púbico.
–¿De hombres?
–¡No lo sé!, creo que femenino también. Tengo todo eso guardado...
–¡¿Guardado?!
–¡Sí, en el cuarto de al lado! Por eso huí a la Patagonia, necesitaba irme para salir de todo eso y pensar.
Y salió. Y se separó. Y tomó aire. Y guardo todo en un placard. Y volvió a Buenos Aires (¿habrá sido con su actual marido, un investigador de astrofísica?) en donde conoció a un tío lejano que había sido dueño de varios burdeles. En realidad, no a él, porque ya había muerto, pero si a su pareja. Y ahí se dio cuenta que el famoso tío era gay. Todo esto lo cuenta total fluidez como si fuera uno de sus tantos textos.
Ahora, por tercera vez, vuelve a Buenos Aires. Es más, mañana, a las 19, dará una charla abierta en el Teatro San Martín. Acá, en su casa, la esperarán sus tres hijos. Allá, en Buenos Aires, la espera Chanchadas según Alfredo Arias. Al parecer, un excelente tándem para cerrar este puente París-Buenos Aires.




