La batalla del cine versus el streaming llegó a un punto de no retorno
En las últimas semanas hubo un inicio abierto de hostilidades a pesar de que los estudios y las plataformas comparten intereses
7 minutos de lectura'

El negocio y el arte audiovisuales han llegado a un punto de inflexión que es, también, de no retorno: el enfrentamiento entre el cine y el streaming, dos tipos de experiencias totalmente distintas aunque se abastezcan, en parte, de los mismos materiales: películas. Hay indicios por todas partes y la impresión general es que, después de varios años de declive -o en el mejor de los casos, meseta- después de la hecatombe de la pandemia, las salas o quienes las defienden encontraron una cabeza de playa para el contraataque. Es un año definitorio para el arte audiovisual: tanto para la supervivencia del cine en salas -y cómo va a desarrollarse- como para la permanencia y, sobre todo, la cantidad de producción que tendrán las plataformas, que hacen más películas que cine. Los números parecen dar la razón: la recaudación global en salas comparando el primer cuatrimestre de 2025 con el de 2026 aumentó alrededor de un 22%, mientras que el streaming se mantiene constante.
Para entender el paisaje hay que unir puntos que parecen dispersos pero que finalmente dejan ver un diseño: las hostilidades comenzaron. Primero: a principios de la semana que pasó, los realizadores de Proyecto: fin del mundo celebraron (oficialmente, lo que implica contar con el aval del estudio) que la película postergase sine die su salida en plataformas. El film es de MGM, que es subsidiaria de Amazon, uno de cuyos negocios, a su vez, es Prime Video. Festejar que una película no va a streaming, incluso cuando se posee uno, es un cambio cultural gigantesco. Hay algo más: además va a ampliar su presencia en salas IMAX, donde hizo gran parte de su recaudación. Lo que en realidad se lee es la consolidación de una defensa del cine en salas y de la experiencia inmersiva, que es lo que las plataformas no pueden lograr. Pero además, se defiende sobre todo un sistema de recaudación. El primer dinero que recibe un estudio es el que proviene de las entradas vendidas en el país de origen de la película. Eso decide si es un éxito o un fracaso. Y es cierto que Hollywood supo imponer sus modos a lo largo de un siglo, lo que permite -dominación de la distribución global mediante- grandes recaudaciones fuera de los EE.UU., pero los números negros los decide, en primera instancia, el mercado local. Y las películas ganan poco dinero en plataformas, “prorrateadas” con todo un acervo al que se accede por un abono similar a uno o dos tickets. En la Argentina, lo mismo que sucedió con Proyecto... pasó con Homo Argentum, cuyo lanzamiento se postergó varios meses por el buen rendimiento en salas.

Al mismo tiempo, en la CinemaCon 2026, realizada en Las Vegas, el CEO de Sony Pictures Tom Rothman reaccionó contra la andanada de publicidad que estropea la experiencia en salas de cine. Aquí el problema es otro: las salas quieren recuperar inversión a como sea y apostaron a la publicidad en las pantallas. Pero si lo que se vende es la experiencia gigante, resulta contraproducente. Los espectadores, ya formateados por el “veo lo que quiero cuando quiero”, carecen de paciencia (en los EE.UU. muchos llegan media hora después de empezada la sesión para evitar publicidades y trailers) y, en última instancia, desisten y esperan que un film llegue a alguna de las plataformas que pagan. Salvo -y vuelve a tener importancia la noticia anterior- que se retrase su llegada al SVOD.

Y luego, en un acto de lo que podríamos llamar académicamente “gataflorismo de celebridades”, ya hay 4000 firmas de estrellas -casi todo el tout Hollywood, entre actores, directores y profesionales varios- pidiendo al Gobierno estadounidense que no convalide la compra de Warner Bros. por parte de Paramount (es decir, por David Ellison, propietario a su vez del gigante tecnológico Oracle). Pero esto tiene otra historia: las mismas voces, cuando Netflix lanzó su oferta por Warner, reaccionaron en contra y preferían la compra por parte de Paramount. ¿Por qué? Porque consideraban que Netflix estaba matando al cine. No las películas, dado que es un productor masivo, sino la experiencia en salas, que no es prioridad de esa firma. Luego festejaron que todo fuera a manos de Paramount (después de todo, siempre uno de los “grandes estudios” desde que Hollywood es Hollywood, es decir fundador del sistema). Pero esto implica tres cosas. La primera, menos producción y más fuentes de trabajo en menos manos. Segundo, despidos -sobre todo administrativos. Y tercero y principal, que el nuevo conglomerado no tendrá una sino dos plataformas que podrían hacer mucha fuerza: Paramount+ y, sobre todo, HBO Max. Es decir, un peligro igual -quizás mayor- que el que hubiera implicado Netflix.
Da la impresión de que este es un inicio de hostilidades. Pero al mismo tiempo, 2026 comenzó con un moderado optimismo para la exhibición. Más allá de Proyecto..., películas “no de franquicia” como Hoppers y ahora -quizás, pero es muy probable- Michael, o films más pequeños como El Drama, hicieron excelentes ventas en salas. Aparece un cambio en la marea por parte de los espectadores que buscan nuevamente otra clase de experiencia. No es aún global, no es totalmente visible, pero está sucediendo más allá del típico blockbuster “de marca” o secuela de la secuela (aunque es cierto que Super Mario Galaxy se encamina a ser lo más visto del primer semestre). No es casualidad, entonces, que los estudios y sus estrellas inicien una ofensiva por el regreso del cine en salas. Ni que todos esperen lo que sucederá con La Odisea, que podría ser el punto de inflexión absoluto. Rodada íntegramente con cámaras IMAX, pensada para el gran formato, dirigida por el realizador actualmente más ponderado por crítica y con fiel y gran público (Christopher Nolan), lleno de estrellas y con un relato universal detrás (que mezcla realismo y fantasía, algo central), si funciona como se espera abriría una grieta definitiva entre la experiencia del streaming y el de las nuevas salas. Por supuesto, para eso tiene que ser tanto o más exitosa que Oppenheimer, el film anterior de Nolan no sólo oscarizado sino con más de 1000 millones de dólares de recaudación a pesar de ser un drama realista sobre la historia del creador de la bomba atómica (es decir, sin fantasía, sin ser secuela y sin contar con el nombre de una franquicia de historieta, juguete u otro producto).

El streaming, además, se ha dedicado a la novedad, a lanzar demasiado regularmente nuevos productos, lo que conspira contra su calidad. Puede contratar estrellas, puede gastar mucho dinero en producción, pero los productos “más grandes” se disuelven rápidamente salvo que respondan a alguna expectativa o público particular, como sucedió con Las guerreras K-Pop, de Netflix. Y aquí volvemos al principio: esa película, que sólo iba a tener lanzamiento online, terminó pasando por cines por la presión del público e hizo un enorme negocio que casi igualó su presupuesto. Y Netflix piensa en la pantalla grande para ciertos eventos: lo hizo con el episodio final de Stranger Things, que se estrenó en varios cines estadounidenses.
Se repite lo que pasó con la TV entre los cincuenta y los sesenta: el cine en salas responde con “más y más grande”, con la venta de una experiencia inmersiva que el living no puede proveer, mientras el streaming vuelve a ser visto, salvo que estrene en cines, como un entretenimiento de menor calidad. En el cine podrían ir, además, ciertos desarrollos un poco más audaces de temas adultos, o las “verdaderas” estrellas, en un regreso a cierto sistema de castas audiovisual que reinó hasta bien entrados los ochenta, y es interesante, además, notar que el streaming abreva de las estrellas de cine y no ha generado -ni siquiera es excepción Millie Bobby Brown, por poner un ejemplo- un star system propio. Todo parece indicar que el futuro de esta relación sinuosa entre la sala y el living va a decidirse en esta temporada.
- 1
Damián Betular: su debut en teatro en Hairspray, sus curiosos pasatiempos y su verdadero amor
2Asesinaron a dos personas en el set de la serie colombiana Sin senos sí hay paraíso
3La mamá de Fabián Cubero habló de la conflictiva relación de su hijo con Nicole Neumann y fue tajante
4“Profunda consternación”: el fuerte malestar de los trabajadores del Teatro La Fenice de Italia por los dichos de Beatrice Venezi




