Choly Berreteaga: adiós a la última gran cocinera televisiva, que brilló con sencillez

Berreteaga, una creadora en la TV y la cocina
Berreteaga, una creadora en la TV y la cocina Crédito: Diego Spivacow/AFV
1927-2018
Marcelo Stiletano
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27 de diciembre de 2018  

Mucho antes de que un ejército de chefs profesionales invadiera la pantalla con sus platos sofisticados, sus ejercicios de fusión y los efectos culinarios de múltiples experiencias viajeras, la televisión nos enseñó a cocinar a través de recetas caseras, simples, generosas y rápidas. El secreto estaba en la sencillez: cocinar frente a la pantalla como si se estuviese preparando la misma especialidad que la familia disfrutará en la mesa esa misma noche.

La fórmula tuvo varios nombres propios, tan populares como queribles en los hogares argentinos. Choly Berreteaga, quizá la última integrante plena de esa raza espléndida, murió ayer, a los 91 años, después de pasar medio siglo a pura felicidad desde un estudio de televisión transformado en cocina. "Quienes cocinamos lo hacemos porque nos gusta compartir", dijo en 2012, mientras seguía con admirable vitalidad al frente de su clásico ciclo en la señal Utilísima Satelital. Ese programa se llamaba Cocina fácil. No podría haber tenido un título más apropiado.

Había nacido en Galicia como María Esther Brañeiro, pero todos la conocían como Choly, apelativo que de grande perfeccionó aquel Cholita con que la identificaban de pequeña. Recibida de cocinera profesional poco después de terminar el secundario, empezó su camino televisivo a partir de una carta que escribió al clásico Buenas tardes, mucho gusto, el lugar en el que la mayoría de las clásicas ecónomas (así se llamó durante muchísimo tiempo a las cocineras de TV) hicieron su carrera y se hicieron famosas de la mano de su histórico creador y productor, Pedro Muchnik. Choly siempre recordaba que, a diferencia de la actualidad (cuando cualquier error u omisión en la cocina se disimulan a través de la edición), en aquellos tiempos pioneros los platos se hacían en vivo, sin red. Cualquier temor de la joven cocinera se frenaba en la palabra tranquila de doña Petrona C. de Gandulfo, la mayor de todas esas grandes figuras de la cocina. "No se asuste, m'hijita", dijo Choly que doña Petrona le dijo en el momento de su debut televisivo.

De allí en adelante, utilizando el nombre de su esposo (Tiburcio Berreteaga), la joven Choly puso en marcha una carrera ejemplar. Siempre dijo que logró mantenerse en el aire superando estilos y modas a partir de un lema invariable: "Hay que simplificar la cocina". Adaptaba sin demasiados cambios las recetas que ella misma preparaba en su casa de Castelar. "Llevarlas a la televisión fue en su momento mi forma de ayudar a las mujeres que recién entonces salían a trabajar", comentó en una oportunidad.

Respaldada en esos atributos y una extraordinaria sencillez en el trato y en la palabra, llevó a la máxima expresión desde su larguísima trayectoria en Utilísima (más de 30 años en el aire) la frase Cocina fácil para la mujer moderna, título del libro más exitoso de los casi 50 que escribió a lo largo de su vida.

Fue considerada por muchos la genuina sucesora de doña Petrona y digna continuadora de una estirpe de varios nombres ilustres: María Adela Baldi, Marta Beines, Chola Ferrer, Chichita de Erquiaga y varios más. Pasó medio siglo cocinando en TV como si estuviera en su casa.

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