
Buscando a la momia perdida
La reina faraón es un documental que une historia con tecnología forense
1 minuto de lectura'
Entre los reyes que gobernaron el antiguo Egipto, hubo siete mujeres. Una de ellas fue Hatshepsut, que gobernó, junto con su hijo Tutmosis III, entre los años 1473 y 1458 a.C. Era hija de Tutmosis I. Cuando éste falleció, su otro hijo, Tutmosis II, lo sucedió y se casó con ella, que era su media hermana, una costumbre de la época. Alrededor del año 1479 a.C, Tutmosis II también murió, y fue su hijo Tutmosis III quien debía convertirse en faraón. Al ser éste menor de edad, Hatshepsut asumió la función de reina regente. Ambos gobernaron juntos hasta el año 1473 a.C., cuando ella se proclamó a sí misma faraón y rápidamente asumió todas las funciones reales, incluso las propias de un hombre. Para ello, utilizó una vestimenta masculina y una falsa barba propia de la época. También era retratada como un hombre y tratada como tal. Era una poderosa y admirable mujer que consiguió la estabilidad de Egipto. Sin embargo, desapareció misteriosamente alrededor del año 1458 a.C., justamente cuando Tutmosis III recuperó su título de faraón en solitario y todas las referencias históricas a su persona fueron borradas de los jeroglíficos.
Ella fue uno de los primeros faraones egipcios que se hizo construir una tumba en el Valle de los Reyes. El templo funerario de Hatshepsut ubicado en Deir el-Bahari es una pieza maestra de la arquitectura ancestral egipcia, conocida por los lugareños como Djeser-Djeseru, que significa Maravilla de las Maravillas. Las referencias a su vida que habían sido borradas de todos los otros monumentos egipcios se encuentran en ese monumento funerario y fueron descubiertas en 1903, cuando el arqueólogo británico Howard Carter descubrió la tumba. En ella estaba el sarcófago de Tutmosis I y el de Hatshepsut, pero no estaba su momia.
Búsqueda en detalle
En 1995, el doctor Zahi Hawass. secretario general del Consejo Supremo de Antigüedades de Egipto, mientras realizaba una investigación sobre las mujeres que gobernaron en el antiguo Egipto, comenzó a interesarse por encontrar el paradero de la momia de Hatshepsut. En 2006, Hawass, luego de una intensa pesquisa entre miles de momias no identificadas, ya había reducido ese número al de cuatro momias femeninas que presentan características similares a las que debería tener el cadáver de la reina faraón. Mediante la utilización de un escáner tomográfico computarizado los científicos relacionaron ciertas características físicas de las cuatro momias, con aquellas de los familiares conocidos de Hatshepsut. La búsqueda rápidamente concluyó en dos posibilidades, ambas provenientes de la tumba de la nodriza de Hatshepsut, y la pista final se localiza en una caja que tiene inscripto el nombre femenino del faraón. El escaneado del contenido de esta caja mostró una pieza dental que, al ser medida, encajaba perfectamente con un molar superior que faltaba en una de las momias.
Con el apoyo de Applied Biosystems, empresa líder mundial suministradora de análisis tecnológicos de ADN, y el fondo Discovery Quest, se realizó la construcción y el equipamiento del primer laboratorio de pruebas de ADN ancestral, en el Museo de El Cairo de Egipto. Este laboratorio fue utilizado para extraer y comparar ADN nuclear y mitocondrial de las momias y la familia de Hatshepsut a fin de determinar cuál de ellas corresponde al cadáver de la hija de Tutmosis I. El centro científico también será usado para estudiar futuros hallazgos e intentar clarificar la relación de parentesco entre las familias reales.
El documental La reina faraón , que produjo BQ Productions para Discovery Channel y que en nuestro país se estrena esta noche, a las 21, por esta señal, muestra el trabajo realizado por Hawass y sus colaboradores para encontrar primero las momias que pudieran corresponder a la de Hatshepsut y los posteriores estudios con los recursos más recientes de la tecnología forense para determinar cuál era la de ella. Una producción que une de manera muy clara información histórica con la divulgación de los adelantos tecnológicos con que la arqueología realiza sus estudios actuales.





