
Charlas con gusto no aburren
"TVO" , programa de entrevistas y actualidad conducido por Alejandro Fantino. Humoristas: Martín Rocco y Soeli Naviera. Notas: Nicolás Cajg y Natalia Zambianchi. Locutor: Bebe Sanzo. Producción periodística: Eduardo Bongiovanni. Una producción de Dalí y Publicidad Estática Internacional para América, los sábados, a las 22.
Alejandro Fantino dio ya sobradas pruebas de su destreza para llevar adelante charlas atractivas con figuras del espectáculo o del deporte y lograr de ellas la espontaneidad que no pueden entregar en otros ámbitos o lugares televisivos. El mérito del antiguo relator de las campañas de Boca Juniors por radio no es menor, porque sabe preguntar con sentido común y promover ante las cámaras un clima de camaradería que siempre parece natural y jamás impostado. En "TVO", un ciclo de conversaciones distendidas en un típico living televisivo que está a mitad de camino entre el recordado "Cordialmente" de Juan Carlos Mareco y el modelo algo más vanguardista, pero siempre convencional impuesto para el caso por Nicolás Repetto, Fantino gana puntos al demostrar que sabe elegir a sus invitados, cuya presencia hasta aquí promueve encuentros y diálogos que se siguen con interés. Lograr que la garrochista olímpica Alejandra García hable de los trabajos part time que debió hacer cuando no tenía dinero para entrenarse o que Antonio Birabent y Hugo Arana recuerden cuál fue la función en la que les tocó presentarse con menos público no es común.
Esta intención seguramente crecerá en la medida en que Fantino siga atento junto con su productora en el cuidado de la selección de los invitados y no caiga en tentaciones como las que suele cometer en "Mar de fondo", cuando su destreza para hacer sentir cómodo al famoso de turno convocado se convierte en una actitud de excesiva confianza y hasta de indulgencia hacia aquél. Así ocurrió cuando festejó, como un fan más y sin tomar la distancia adecuada, la apología que Diego Maradona hizo de algunas actitudes antideportivas de su época como jugador en el seleccionado.
"TVO", por ahora, no ingresó en ese terreno resbaladizo y, en cambio, se deja ver como un encuentro ligero y amable entre amigos ideal para un sábado a la noche. Como se dijo, lo mejor es la charla cuando hay -como ocurrió hasta aquí- invitados con cosas interesantes para decir. Pero la charla se trunca innecesariamente, lo que obliga a volver al punto de partida, cuando algunos informes y notas casi siempre extemporáneas y fuera de lugar interrumpen la atmósfera que Fantino y sus invitados lograron crear. Lo mismo ocurre con las forzadas pausas dentro de la emisión para cumplir con las obligaciones publicitarias especiales que no forman parte de las tandas. Lo mismo ocurre con las apariciones de Martín Rocco y Soeli Naviera. El primero, al menos, entrega un monólogo con bastante ingenio, que quizás funcione mejor antes de la entrada de los invitados.






