
Educando a Nina es una comedia de enredos con un gran trabajo actoral
Educando a Nina / Autores: Ernesto Korovsky, Silvina Frejdkes, Alejandro Quesada / Elenco: Griselda Siciliani, Esteban Lamothe, Rafael Ferro, Verónica Llinás, Juan Leyrado, Enrique Liporace, Nicolás Furtado, Diego Ramos, Jorgelina Aruzzi, Carola Reyna, Martín Slipak / Producción ejecutiva: Gustavo Errico / Dirección: Mariano Ardanaz, Javier Pérez, Daniel De Felippo / Horario: de lunes a jueves, a las 21.30, por Telefé / Nuestra opinión: Muy buena.

Uno de los logros más contundentes de esta comedia es el trabajo de Griselda Siciliani, impecable en sus dos papeles simultáneos de Mara y Nina, las gemelas separadas al nacer. Más aún cuando, en la piel de Nina, por momentos el desafío se redobla al tener que imitar justamente a su hermana. Y, aun allí, Siciliani encuentra el detalle para remarcar que lo que se está viendo es la gemela criada en un ambiente popular que está remedando a la otra, cheta, malcriada, cabeza hueca y soberbia.
Las dos chicas son hijas de Manuel (Leyrado), un poderoso empresario dueño de una editorial que, de joven, tuvo un romance con una bailarina, que quedó embarazada de él. La mujer murió durante el parto y las gemelas quedaron a cargo de su hermano José (Liporace). Al enterarse Manuel de que su amante había dado a luz, reclamó a su hija, sin saber que eran dos. José, entonces, le entregó sólo a una de ellas, Mara, y se quedó con la otra, Nina, sin decirle la verdad. Las hermanas se criaron en ambientes muy diferentes. Mara, entre poderosos. Nina, en un hogar humilde, con gustos populares.
Ahora, Nina integra el coro de un grupo cuartetero. Por su lado, Mara está de novia con Antonio (Rafael Ferro), un escritor más hábil para el marketing que para las letras. Gran parte de su éxito lo forjó con consejos de autoayuda que le surgieron a partir de la enfermedad de su hermano Renzo (Esteban Lamothe), quien despierta de un coma de improviso al comienzo de la historia.
Enojada porque Antonio no le presta atención, ya que debe ocuparse de su hermano, Mara viajó a España y allí, por un hecho confuso, queda presa por tráfico de drogas. Mientras tanto, en Buenos Aires, Manuel descubre la existencia de Nina y la contrata para que reemplace a su hermana hasta que consiga la libertad. Un hecho que generará situaciones inesperadas.
Otro de los logros de esta producción es el casting para reunir al elenco: cada actor interpreta su personaje de forma excelente, lo que evita el peligro de que queden eclipsados por la performance tan bien lograda de la protagonista.
El tercer acierto descansa, justamente, en el diseño de cada personaje, con un muy buen manejo del grotesco por parte de los autores, algo que es preciso comprender para aceptar, verosimilitud mediante, las fallas en el acento cordobés de algunas interpretaciones que tanta polémica suscitaron.
El punto flojo de la realización está en el manejo simultáneo de los dos ambientes: el de los empresarios y el de los personajes más populares. El contraste entre los dos mundos en una trama que constantemente oscila entre uno y otro lugar, produce cierto barullo, sobre todo en la estética de la tira, que resulta algo irritante.
18,1
Puntos de rating
alcanzó Educando a Nina el lunes último. Día a día, compite con estas cifras de audiencia por el liderazgo entre los más vistos
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