
Conflictos vestidos de rosa
Don Juan y su bella dama apuesta a la química de la pareja central
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Don Juan y su bella dama , telenovela protagonizada por Joaquín Furriel y Romina Gaetani. Con Benjamín Vicuña, Raúl Rizzo, Isabel Macedo, Silvia Baylé, Carlos Moreno, Mónica Scapparone y elenco. Autores: Claudio Lacelli, Marisa Quiroga y Eleonora Cambre. Una producción de Endemol y Telefé Contenidos. Primer capítulo: lunes 17, a las 13.30.
Nuestra opinión: buena
De un lado, un galán hecho y derecho, que parece haber escrito el manual del buen seductor; un hombre, según propia confesión, para quien las mujeres no tienen secretos: ante ellas se mueve con la comodidad de quien se sabe irresistible. Del otro, una chica bienintencionada, desenvuelta y muy pizpireta, dispuesta a noviar y casarse como buena muchacha de barrio; eso sí, con el trabajo propio como objetivo prioritario para que no vaya a pasarle lo de su mamá, cargada de sueños frustrados.
El encuentro entre Juan (Joaquín Furriel) y Josefina (Romina Gaetani) no podía ocurrir de otra manera que a través de la casualidad. Así lo indican los imperecederos códigos de la telenovela tradicional, uno de cuyos puntos de sustentación es la química que pueda establecerse entre la pareja protagónica, algo que en el comienzo de este relato se vislumbra con bastante fuerza. El acaba de regresar a Buenos Aires tras dos años de ausencia -vive de la música en Nueva York- y cuando llega a la casa de su abuela se topa con ella, que termina de resolver un zafarrancho doméstico causado por el progresivo estado senil de la señora. A la vez, este personaje se ve sometido a las oscuras intenciones de su propio hijo, cuya joven amante -como para complicar todavía más las cosas- se convirtió en una de las conquistas de Juan mientras ambos compartían un vuelo hacia nuestra ciudad.
Aquí está el segundo elemento clave del género rosa, tan fiel a sí mismo desde siempre: un mapa de conductas en el que aparecen amores prohibidos, clásicas rivalidades (padre e hijo codiciando a la misma mujer) y, en el caso de los protagonistas, un incipiente acercamiento entre dos personas de distintos perfiles y características sociales. Este vínculo determinará que la historia juegue todo el tiempo entre el costumbrismo (cuando el acento está puesto en Josefina) y cierta sofisticación representada por Juan.
Toque de intriga
La tercera instancia básica de Don Juan y su bella dama es, precisamente, su propia trama que, sin dejar de identificarse plenamente con la novela rosa intrínsecamente pura, se arriesga a coquetear con otros terrenos. De hecho, todo empieza un año más tarde del momento en que Josefina y Juan se encuentran por primera vez: en esta suerte de prólogo vemos a Furriel en una elegante fiesta al aire libre, despreocupado y seductor como siempre, hasta que se encuentra con un desconocido, recibe en el pecho un balazo y termina en el fondo de una piscina. Un dato de intriga, vestido -como buena parte del primer capítulo- con secuencias armadas en forma de videoclip, pantalla dividida y otros recursos visuales "modernos" escasamente relevantes.
Los personajes aparecen mejor retratados que la propia trama, sujeta a situaciones en las que una todavía no demasiado rigurosa marcación de los diálogos deja librada a los intérpretes buena parte de la resolución de cada una de ellas: en este caso, llevan las de perder los actores de recursos más limitados: el chileno Benjamín Vicuña y la bella Isabel Macedo, dos personajes clave (encarnan a sendos villanos).
De todas maneras, aunque algunos tramos aparezcan algo desmañados por este panorama, a Don Juan y su bella dama le sobran atractivas instancias de conflicto (el que vive el padre policía de Josefina, encarnado por Carlos Moreno, junto a su amante, la también uniformada Mónica Scapparone, se insinúa como muy interesante) y en los tramos decisivos podrá apoyarse en intérpretes tan confiables como Perla Santalla, Raúl Rizzo y Silvia Baylé. Lo demás queda en manos del seguro Furriel, en cuyo expresivo rostro vuelven a convivir la fortaleza y la desprotección, y la resuelta Gaetani, convincente en el comienzo de la historia como potencial heroína. Como dijimos, si la química que se insinúa entre ambos logra sostenerse, el camino de esta clásica historia romántica aparece allanado.





