
Corazones mágicos y misteriosos
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"Máximo corazón", telenovela protagonizada por Gabriel Corrado, Valeria Bertucelli y Cecilia Dopazo. Elenco: Jorge Marrale, Diego Peretti, Carola Reyna, Guido Kaczka, Alejo Ortiz, Emilia Mazer y Juan Manuel Tenuta, entre otros. Autores: Claudio Lacelli y Oscar Tabernise. Coordinación de producción: Diego Betancor. Escenografía: Silvana Giustozzi. Vestuario: Carolina Demeneghetti. Iluminación: Fidel Miranda. Sonido: Daniel Castronuovo. Productor ejecutivo: Rodolfo Stoessel. Director exteriores: Gabriel de Ciancio. Director de piso: Hernán Abrahamsohn. Lunes a viernes, a las 20, por Telefé.
Nuestra opinión: muy bueno.
Mientras el naturalismo, representado por el éxito "Son amores", gana la batalla de la telenovela nacional, "Máximo corazón", la nueva tira de Telefé, protagonizada por Gabriel Corrado, Valeria Bertucelli y Cecilia Dopazo, apuesta a oxigenar el viejo y querido género amoroso. Y para hacerlo ha recurrido ni más ni menos que a los elementos más tradicionales de su especie. "Máximo corazón" es una historia de amor atravesada por una serie de componentes mágicos ligados a la cultura popular.
El guión escrito por Claudio Lacelli y Oscar Tabernise parte del conflicto de Máximo (Gabriel Corrado), que pierde a su esposa, Lucila (Emilia Mazer), a manos de unos delincuentes, y el de Luján (Valeria Bertucelli), que necesita urgentemente un trasplante de corazón. La donación se hace efectiva en el primer capítulo y, desde entonces, Máximo busca a la persona que recibió el corazón de su mujer, y Luján quiere saber quién y cómo era la donante que le ha salvado la vida. (Para complicar las cosas, por supuesto, estarán: Arturo, encarnado por Jorge Marrale, el inescrupuloso marido de Luján, y Olivia, interpretada por Cecilia Dopazo, una suerte de nena rica que tiene tristeza y caprichos pasionales).
Hasta aquí lo racional, que no lo es todo. Varios son los elementos o personajes mágicos que conviven con los protagonistas. Pero "Máximo corazón" no pretende ser fundacional, sino que está creada según el modo que describe Umberto Eco en "El superhombre de masas". La telenovela toma para sí elementos que pertenecen a la cultura popular. De ello resulta un efecto de familiaridad en el televidente, y eso facilita la incorporación de elementos fantásticos, ya que se apropia de cierta verosimilitud que otorga lo visto u oído alguna vez.
Espíritus de otro mundo
Desde la muerte de su mujer, Máximo ve a una niña con vestido blanco de puntillas y volados, es decir, ataviada como un niña "de otras épocas". Este personaje respondería a lo que la leyenda llamaría "niña fantasma" (en ocasiones vestida de negro, como en el film "Guantanamera", representa a la muerte). En la novela, tal aparición es Lucila niña, de quien aún no se sabe si es mensajera o ángel guardián.
Desde que ha recibido el trasplante, Luján no es la misma. Mientras antes odiaba los aromas fuertes, ahora los adora. Ya no le gustan las rosas rojas, sino que prefiere las fresias (la flor de Lucila) y, lo más drástico, ya no está enamorada de su marido. Vasta tradición tiene en la cultura popular la idea de la vida propia de determinados órganos humanos, a veces utilizados para el género fantástico o de terror (un buen hombre que pierde una mano, se le injerta la mano de un asesino, y la mano comienza a asesinar por cuenta propia).
Un médium al estilo Whoopi Goldberg en "Ghost" también tuvo su participación en la historia. Se trató de una especie de pai brasileño (Rubén Rada) que, lejos de ser un profesional serio, se sorprende por haber "sentido" un espíritu por primera vez: se trata de Lucila, que quiere comunicarse con Máximo.
Además, Américo, el padre de Máximo, es un hombre enfermo que sufre una regresión infantil. Y él es el único que cuando mira a Luján ve a Lucila. Este personaje abreva en historias como la del film "Harvey", con Jimmy Stewart, en la que sólo los locos o los borrachos pueden ver espíritus de otras dimensiones.
Tales elementos son puestos en juego para lograr un encuentro entre Máximo y Luján en un nivel diferente. Ambos se conocen, pero, como consecuencia de una serie de malentendidos, no se llevan bien. Ellos aún no saben quiénes son en realidad: la mujer que ha recibido el corazón de su esposa, el hombre que conoce todo acerca de la mujer que ha donado su corazón. Este descubrimiento, como corresponde al género de la telenovela, será largamente dilatado.
Un solo reparo
Con muy buena dirección, una buena escenografía, un buen elenco y una buena historia, se encuentra en "Máximo corazón" un solo reparo. Por un lado, desde el guión, el personaje de la protagonista responde a la típica heroína de telenovela, que se redime y triunfa en el mundo por su belleza y bondad ("esa carita de ángel", dicen de ella); y, por otro, va Valeria Bertucelli, una gran actriz que no necesariamente tiene el garbo que le exige el personaje. Quedará pendiente, entonces, haberla provisto de atributos excéntricos y personalísimos que le permitan crear una nueva heroína en lugar de someterla a un tipo de personaje que no va con su naturaleza.





