
CQC, entre denuncias y frivolidades
El Oscar convivió con denuncias contra un edil de Tartagal; en cambio, no se vio una polémica cámara oculta
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Sin aperturas hiperproducidas en múltiples exteriores, sin cucarachas y sin top five televisivo, lejos de aquel "resumen semanal de noticias" con que una voz en off presentaba cada emisión, Caiga quien caiga parece decidido a consolidarse en la nueva etapa iniciada el año pasado con la decisiva incorporación al staff de conductores de Ernestina Pais, a quien se ve cada vez más afirmada en ese papel, junto a Gonzalo Rodríguez y el histórico Juan Di Natale.
Anteanoche, en la apertura de la 14a. temporada del ciclo, las mediciones de audiencia no llegaron tan alto como ocurrió un año atrás (un rating de 24,6 respaldó entonces el debut de Pais), pero entregaron un piso inicial muy sólido para planificar el 2010 y mantener con las espaldas cubiertas el rumbo de esta nueva etapa, apoyada en producciones y secciones fijas de considerable extensión. Es cierto que el clásico espíritu del programa se mantiene intacto: el montaje y los efectos visuales utilizados como marca de identidad y recurso editorial perduran tanto como la ironía y la acidez en el abordaje de la realidad. Mientras tanto, la herencia del viejo "¡Proteste ya!" se afirma a esta altura como la columna vertebral del renovado CQC .
Por un lado, el mejor momento de la emisión de anteanoche retomó una iniciativa de 2009: el hábil Gonzalito dejó al desnudo en Tartagal al concejal Hugo Torina (Frente para la Victoria), en cuya vivienda se encontró un equipo de aire acondicionado que el programa había donado para los damnificados por el alud que golpeó a esa ciudad salteña. Tratándose de CQC, resultó toda una paradoja que Rodríguez, sin necesidad de edición alguna, pusiera en su lugar al incómodo edil, que debió entregar el aparato a quien correspondía mientras presentaba la renuncia.
Por otro, la apertura de la sección "Conciencia ciudadana" quiso dejar también planteadas las reacciones de la gente "cuando se ponen en juego la ética y el bienestar de otras personas". Por la enfática presentación muchos creyeron que se hablaría de la comentada cámara oculta armada por el programa en Rosario, cuando un actor disfrazado de sacerdote se propuso ingresar en un hotel en compañía de un niño, pero se trató de otra situación simulada (pedir en un garaje las llaves de un auto en estado de ebriedad) abierta a la polémica precisamente por el modo en que la TV, cámaras ocultas mediante, puede forzar y manipular toda clase de comportamientos.
El lado más frívolo de CQC también entregó claroscuros: fue un acierto convocar en vivo a Juan José Campanella y mitigar así las casi tres semanas que transcurrieron entre el Oscar para El secreto de sus ojos y esta emisión. Del otro lado, el interrogatorio de "El pueblo quiere saber" para el intendente de Tigre, Sergio Massa, dejó la incógnita de siempre en estos casos: ¿las preguntas de la gente fueron espontáneas o todo resultó armado para la ocasión?
23,3 puntos
- Fue lo más visto de anteanoche, pero con un rating inferior al del debut de un año atrás






