Cuerpos que hablan poco
"Forenses, cuerpos que hablan" , ciclo documental sobre temas policiales. Voces en off: Arturo Cuadrado y Mónica Galán. Coordinación de guión y contenidos: Esther Feldman. Producción ejecutiva: Javier Zilberman. Dirección: Javier Pérez. Producción artística: Pablo Culell. Producción general: Sebastián Ortega. Realización general: Marcelo Tinelli. Una producción de Ideas del Sur para Canal 9, los viernes, a las 23.
Nuestra opinión: regular
Entre chispazos, imágenes detenidas, efectos luminosos y de sonido, aceleraciones abruptas, imágenes montadas a puro vértigo y toda una inacabable batería de recursos técnicos y visuales, cuesta descubrir –y sobre todo entender– hacia dónde va esta producción documental dedicada a auscultar el siempre impactante, pero cada vez más trajinado, mundo de la investigación policial.
A primera vista, el enfoque elegido parece asociarse a esa moda reciente que convirtió en estrellas de la crónica roja televisiva –es indistinto si se trata de la ficción o de la realidad y si estamos frente a hechos inventados o nacidos de circunstancias auténticas– a todos los que trabajan alrededor de los cadáveres de las víctimas, esos "cuerpos que hablan" subrayados desde el título del ciclo, auscultados y escudriñados por criminólogos, peritos y los demás integrantes de la llamada policía científica, con los médicos forenses a la cabeza.
Es visible la intención de los responsables del ciclo de describir el trabajo de cada especialista y, sobre todo, acentuar la importancia de la colaboración interdisciplinaria para darle éxito a la pesquisa. Pero, al mismo tiempo, cuesta mucho encontrar en "Forenses, cuerpos que hablan", aquellos elementos que permitan distinguir este programa desde alguna perspectiva original o novedosa frente al modo habitual –sobrecargado de impacto y de artificios visuales tomados del clip publicitario o musical– con que la TV explora los más resonantes hechos policiales.
Puesta efectista
Aquí encontramos a un criminólogo –el doctor Raúl Torre, cuyo aire didáctico y la infaltable pipa contribuyen a poner en clima al espectador– que nos guía por el camino hacia el conocimiento y la investigación de algunos hechos sangrientos o misteriosos que ocurrieron en los últimos años y un par de aisladas explicaciones de médicos legistas, todos ellos convenientemente fotografiados e iluminados para crear, desde la puesta en escena, un cuadro de tensión y suspenso.
Pero a la luz de los asuntos tratados en esta emisión inaugural –el asesinato con saña extrema de una familia entera de inmigrantes chinos y la extraña desaparición del cadáver de una mujer fallecida en un barrio humilde del conurbano–, salta a la vista que el trabajo criminológico o forense constituye apenas una herramienta y un accesorio que en ocasiones entrega un aporte necesario, pero ciertamente escaso, para la resolución del caso. Hay momentos en que los cuerpos parecen hablar –aunque para hacerlo el programa recurre deliberadamente a imágenes de excesiva truculencia–, pero a la hora de cerrar la investigación, curiosamente los que más hablan son aquellos policías que se ocupan de los aspectos más convencionales de la pesquisa.
No hay aquí, pues, una búsqueda de explicaciones o certezas a partir del examen y la indagación del cuerpo –como sí se resuelven inmejorablemente, desde la ficción, en la serie "CSI"–, sino una puesta en escena más efectista que precisa en la que el protagonismo del trabajo criminológico no resulta a la postre ser tal. A menos que la sucesión de fotografías policiales de cadáveres mutilados, exhibidos a través de una estética de shock, pretenda ocupar ese lugar.
Ese impactante trabajo visual –producido con los acostumbrados estándares técnicos de alto rendimiento a los que nos tiene acostumbrados Ideas del Sur– literalmente desaparece en el bloque intermedio, cuando una sucesión de imágenes y explicaciones sobre el uso de cámaras de seguridad para la prevención e investigación de hechos policiales no sólo se convierte en puro exhibicionismo; también toma mayor distancia aún del todavía difuso propósito del ciclo. Como si estuviéramos frente a un segmento más del canal de cable Reality TV.





