
De amor y de muerte
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"No matarás", programa periodístico de trece capítulos con la conducción de María Laura Santillán. Idea: María Laura Santillán. Producción ejecutiva: Ricardo Ravanelli-Maximiliano Heiderscheid. Dirección: Marcelo Demattei. Una producción de la Dirección de Noticias de Canal 13. Miércoles, a las 23, por Canal 13.
Nuestra opinión: Muy bueno
Una rosa en llamas y el título escrito en letra inglesa, algo emperifollada al estilo de la novela rosa, anticipa con precisión el espíritu de "No matarás", un programa de entrevistas donde ya no resta nada por hacer. Porque, justamente, en este ciclo María Laura Santillán investiga no lo que está sucediendo, no lo que está germinando, no lo evitable, sino lo que ya no tiene retorno: la muerte. Y lo que investiga Santillán, tampoco son los hechos, ni la causa judicial, ni la opinión del entorno; lo que investiga es la mente de un asesino.
Pasión y bala
"La pasión según Cristina" fue la primera de las trece entregas de amor y muerte de "No matarás". La protagonista fue María Cristina Alonso, que hace diez años, asesinó a su pareja Carlos, un hombre del quien, según Cristina, "todas se enamoraban". Claro que la charla, a solas, en un cuarto impersonal, entre Cristina y María Laura, fue evolucionando.
Al principio, para Cristina, Carlos fue su "galanazo", fue aquel hombre que estaba allí cuando su perro la enredó y la tiró al suelo, fue aquel altísimo príncipe que le extendió su mano para levantarla, mientras el sol le iluminaba el rostro.
Después, Carlos fue dador de placer, el iniciador al buen sexo -aunque Cristina ya tenía cuatro hijos de dos parejas anteriores-.
Pero, poco a poco, Cristina fue develando las otras caras de Carlos: el golpeador, el violento, el torturador... Contó Cristina que, un día, él le dijo: "No toques esa valija", y que eso bastó para que ella esperase el momento en que él se ausentara para abrirla. Allí encontró una máscara negra y una credencial falsa. Eran remanentes de "trabajos" de otras épocas.
Carlos había participado en la represión clandestina durante la dictadura militar. Tenía un alias y sabía cómo torturar a las personas. Entonces, comenzó a sospechar el porqué de una vieja reacción de Carlos. Un día en que peleaban, él la había arrojado a la cama, había señalado un artefacto eléctrico y le había dicho: "Vas a ver si no me decís nada si te pongo 220 volts en la c...".
A estas alturas, la pareja ya tenía dos hijos. Y cuando Cristina se fue de la casa, se llevó sólo a la más pequeña. El mayor, de dos años, quedó con su padre. Al cabo de unos meses, Cristina descubrió que Carlos le pegaba a su hijo, y que lo hacía en la bañera. "No me importaba que me pegara a mí, yo soy grande y, además, por ahí me lo merecía. Pero no a mi hijo", explicó Cristina. Ese día tomó prestada una pistola que pertenecía al dueño de la casa donde se estaba quedando con su hija. Ese día fue a rescatar a su hijo Toti. Ese día, Carlos le dijo, ignorándola con la mirada: "Mirá que te acuesto de una trompada". Ella le contestó: "Vos no te vas a levantar el día que yo te acueste". Y sonó el disparo.
Del centro al contexto
Con gran habilidad, "No matarás" está estructurado desde el centro hacia la periferia. El programa comienza con planos muy cortos de las protagonistas del diálogo, con primerísimos planos de la entrevistada y con casi ninguna imagen que dé referencia del mundo exterior. Poco a poco, ese límite va cediendo. Así, una vez que Cristina relató cómo fue el asesinato de Carlos, "No matarás" mostró el contexto de esa charla: la Unidad 33 de la Cárcel de Olmos.
Como broche, María Laura Santillán invirtió los papeles y fue ella quien le contó algo a la entrevistada. Entonces, le dio información veraz de quién había sido Carlos, para qué había usado su alias y cómo había participado como paramilitar. Cristina no pudo evitar llorar, y explicó lo obvio, pero también lo ajeno al razonamiento a priori -"Se merecía la muerte"- de cualquier televidente: "Yo creía que era una fanfarroneada de Carlos, que era mentira. El no tenía derecho a tener hijos. Ahora tengo miedo, tengo miedo de que mi hijo pueda heredar algo de toda esa maldad".
A María Cristina Alonso, una bonita mujer de 48 años, le faltan cumplir 24 meses de condena pero, le teme a ese futuro de libertad. No sabe si será útil para sus hijos. No sabe, seguramente, si podrán aceptarla como ex convicta. No sabe, pero sin duda presiente que después de "No matarás" se habrá acercado a ellos un poquito más.




