Desde esta noche, "Pabellón 5"
Rolando Graña conducirá por América un ciclo en el que entrevista a presidiarios
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Puestos a buscar historias para contar en la TV, los programas periodísticos pueden encontrar los mejores materiales en lugares tan disímiles como una plaza, una escuela o la puerta de un edificio. Sin embargo, parece haber lugares en los que las buenas historias se concentran esperando que alguien las vaya a buscar. Para Rolando Graña, uno de esos espacios son las cárceles, y quienes las habitan, sus mejores relatores.
"En las cárceles están las mejores historias", dice el conductor de "Pabellón 5. Sueños de libertad", que se estrena hoy, a las 23, por América. "Uno de los informes que hicimos en el primer ciclo de "Puntodoc" se llamaba "Ladrones", donde no hablaban los policías ni los abogados, sólo los ladrones. Encontramos una calidad de historias que alcanzaba para mucho más que un programa", cuenta Graña.
Ese recuerdo del periodista de "Informe central" se combinó con la propuesta de Juan Cruz Avila, gerente general del canal, que quería tener en su pantalla un ciclo de historias de vida. De la suma de esas intenciones nació "Pabellón 5", un programa que intentará contar de manera original cómo es la vida detrás de las rejas.
"El tema era cómo hacer para contar algo nuevo sobre la cárcel después de "No matarás"", dice Graña.
- Y después de "Tumberos". Parece que el tema carcelario está instalado.
-Bueno, lo que es cierto es que alguien te afana por la calle, alguien te pone un fierro por la cabeza, alguien te hace el secuestro exprés. Hay miles de personas cometiendo delitos, y cuando caen presos, cuando los detienen, ni siquiera les conocés la cara porque la llevan tapada. En el momento en que se comete el delito confluye el ciudadano con el ladrón. Se sabe cómo llegó la víctima a serlo, pero nada se conoce de cómo llegó el ladrón a ser ladrón.
-¿Cuál es la diferencia, entonces, entre este programa y "No matarás"?
-Me parece que el programa de Canal 13, por dedicarse a los crímenes pasionales, trata la cuestión social sólo como un decorado, mientras que en los delitos donde confluyen un ladrón y una víctima la variable social es fundamental, y me pareció que por ahí había una veta. Además la cárcel es una cantera infinita de historias de vida. En el primer capítulo, por ejemplo, está la historia de una extraña religión creada dentro de la cárcel, donde todos los pastores cometieron crímenes terribles. El misterio es que esta religión creada por ellos funciona frenando la criminalidad carcelaria donde no funcionaron ni la psicología ni las herramientas civilizadas de control sobre los presos.
-¿Cómo es este proceso de entrar en las cárceles para encontrar estas historias?
-Es fuerte, porque es muy distinto de cuando entrás en el marco de una investigación. En ese caso, uno se pone las anteojeras y va para adelante, pero es muy diferente cuando vas a encontrarte con una persona. Habitualmente cuando entrevisto a un tipo tengo mis apuntes a mano porque voy a buscar cosas precisas, porque así se trabaja en el periodismo de investigación, pero en este caso no hay papeles. Trato de establecer un túnel entre el entrevistado y yo, pero no es fácil...
-El costo emocional debe de ser muy alto.
-El otro día fui a un reformatorio y los pibes chorros tienen una cosa dual, porque por momentos son nenes de la edad de mi hijo y después tienen unas historias impresionantes y carecen de remordimientos o culpa por lo que hicieron. Para ellos es parte de su crecimiento, de su iniciación. Cualquier chico tiene ciertos rituales de adolescente, agarrarse a trompadas en la esquina, cosas que para nosotros son módicas aventuras para ellos se trata de actos de vandalismo para sacar patente de malo.
-¿Cuál será el formato del programa?
-Habrá un eje temático por emisión. Esos ejes pueden ser un tipo de delito o una cárcel. En el primer programa están los pastores de los que hablábamos antes, estamos armando otro sobre un reformatorio increíble. También hablaremos de ciertos delitos especiales. Por ejemplo: la cantidad de condenados por narcotráfico que hay en las penitenciarías del norte del país. La mayoría son tipos que pasaron bolsitas de droga en el estómago, algo que por supuesto no se ve en las cárceles del Gran Buenos Aires.
-¿Por qué hacer un programa como este ahora?
-Estos temas colonizaron los noticieros y eso tiene que ver con lo que la gente vive en la calle. El valor de estas historias es que sirven para reconstruir una escena o una historia que irrumpió en la vida de alguien y para reponer el camino que llevó a esa persona que comete el crimen hasta ahí. Habrá gente entre el público a la que no le importará conocer estas historias. Porque se trata de delincuentes, pero me parece que tiene un gran interés sociológico.
Desde hoy, a las 23, por América, "Pabellón 5. Sueños de libertad" explorará esas historias que comienzan mucho antes del momento en que se cierran las puertas y el mundo se divide entre los que están adentro y los que quedan afuera.





