
El amor es más fuerte
Marcela Citterio y Enrique Estevanez, autores de "Amor en custodia", cuentan por qué es uno de los ciclos más vistos de la televisión
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Los músicos de flamenco le dicen "el duende". Esa fuerza inexplicable y mágica que hace que todo funcione bien arriba del escenario, una combinación que es más que la suma de las partes. Marcela Citterio, guionista de "Amor en custodia", lo llama "el ángel". Ella, junto al también productor Enrique Estevanez, pensó esa historia que todos los mediodías, desde la pantalla de Telefé, demuestra que en la bolsa de valores de la TV el amor se cotiza en alza. Tanto, que en las últimas semanas la tira fue el programa más visto de la TV en numerosas ocasiones: la más reciente de las cuales, el viernes que, con 22,9 puntos, quedó primero en la lista del rating.
Y todo gracias al ángel. Y a muchas cosas más, claro. Para empezar, al elenco encabezado por Soledad Silveyra y Osvaldo Laport, que se completa con un nutrido grupo de actores que, más que secundarios, son protagonistas de sus propias líneas argumentales. Una práctica que el dúo Citterio-Estevanez ha convertido en un arte. En el centro, la historia de amor entre la mujer adinerada, buena y malquerida por su marido infiel y el guardaespaldas pobre, bueno y con ganas de amar en serio y, alrededor de ellos, un mundo que no se acaba con su enamoramiento fulminante.
"La idea es contar la familia entera. En la vida pasa de todo, no sólo el amor de pareja. Tenés a tu mamá, tu papá, tus hijos...", dice Citterio, y Estevanez completa la frase: "Es que si no ampliás, terminás contando una historia simple y muy remanida, porque por lo general pasa siempre lo mismo. Una de las cuestiones de esta novela, algo que la hace interesante, es que permanentemente están pasando cosas, porque son tantos los personajes que siempre hay una acción. Cierra una historia y como por artede magia abre una nueva. Además, lo bueno que tenemos con Marcela es el equilibrio. A ella le encanta abrir nuevas historias. La tengo que frenar".
Citterio y Estevanez se conocen bien. Ella sabe que él aporta racionalidad a su pasión por la historia que están contando y él sabe que a ella la tira la desvela y la emociona y que en ese estado de inspiración todo lo que se le ocurre es oro.
"Formamos un buen equipo. Logramos un equilibrio", dice la autora y cuenta que las objeciones de Estevanez ya son una cábala para ella y su equipo. "A veces digo: «Este capítulo no va a funcionar», y después resulta que es el más visto del día. Ha pasado", admite el productor.
Como buenos compinches, con una complicidad construida a base de éxitos compartidos, como "Los buscas de siempre" y de experiencias no tan felices como "Maridos a domicilio", los autores se ríen de sus diferencias, desacuerdos y puntos de vista diferentes. El no puede entender cómo ella no atiende el teléfono cuando está en medio del trabajo y ella se ríe de la objetividad con la que él mira su logrado producto. Un programa que empezó con más de un pie izquierdo: cuando ya tenían diez capítulos grabados de la novela con Julieta Prandi en el papel de Bárbara, la hija del personaje de Silveyra e interés romántico del personaje de Sebastián Estevanez (Nicolás), la modelo se fue de la tira. La decisión de Estevanez fue reemplazarla por Melina Petriella y trabajar a toda marcha para compensar el tiempo perdido.
"Después de ese problema, todo se fue encaminando, aunque todavía estamos padeciéndolo. Trabajamos al día. La televisión es así y no te permite recuperarte. Se produce un efecto dominó", se lamenta el productor y guionista, que a veces ha tenido que asumir una profesión bastante alejada de la suya: "En algún momento me tocó hacer de enfermero. Porque como estoy involucrado en todos los aspectos de la tira quise estudiar medicina para saber qué tenía el actor y cuánto tiempo iba a durar el reposo. Los actores decían: «¡Qué bueno que es! ¡Qué atento!». Pero lo mío no es siempre bondad : por ejemplo, en un momento, Solita estaba con un problema en un pulmón; Melina, en los ojos, y a Sebastián [Estevanez] le habían roto la nariz...", enumera el productor, como si se tratara de un médico clínico hablando de sus pacientes.
El autor como público
Que la imaginación a veces desatada de Citterio tenga el ancla del equilibrio de Estevanez funciona para la trama y también para atraer a un público tan heterogéneo como los puntos de vista de sus autores.
"Para mí, la sorpresa es que la tira la ven las señoras, pero también muchos hombres", dice Citterio, y el productor continúa: "El otro día fui a un restaurante de la Costanera y como conozco al dueño, me contó que el día anterior habían ido a comer ahí los jugadores de Defensores de Belgrano y le habían pedido que pusieran la novela. Parece que van una vez cada tanto y siempre quieren ver «Amor en custodia»". Claro que los jugadores de fútbol no son los únicos que siguen con atención la historia del guardaespaldas y la dama que ya tiene una exitosa versión mexicana.
"A mí me encanta ver la novela en vivo", confiesa con una sonrisa la autora y, a su lado, Estevanez resopla con un gesto de incredulidad. "Es insoportable, me pone muy nervioso. La llamo en el horario de la novela y no me atiende el teléfono", comenta el productor y su coéquipier su justifica con el gesto de la fanática incondicional: "Es que no puedo distraerme. Si yo no la miro, baja un poquito el rating. Además la grabo, y a la noche la miro otra vez con mi marido. A mí me encantan las tiras, no soy de esos guionistas que están esperando para pasar al unitario: a mí me encanta la novela. Por eso estoy siempre mirándola. En cambio, él la mira recién a la noche", dice Citterio, como acusando a Estevanez de un crimen.
El compromiso de los autores con la historia que crearon para la pantalla de Telefé se percibe en cada discusión que tienen y de allí pasa directo a las escenas que apasionan al público. Tanto, que la ira desatada en los foros de Internet dedicados al programa alcanza proporciones bíblicas. "Es impresionante como se engancha la gente. Se apasionan. Si los protagonistas se pelean, se enojan muchísimo. Y ésta es la novela en la que más tiempo tuve junta a la pareja central. Es que baja el rating cuando los separo. Es más fácil separarlos. Hay que esforzarse mucho para que pasen cosas si están juntos", dice Citterio, asidua visitante de los foros. Pero eso no es lo único que acerca a la autora a su público. "El otro día terminé de ver un capítulo muy emocionante y estaba llorando. Y justo me llamó Quique. No lo atendí", confiesa Citterio. Y Estevanez sonríe: "Se pone a llorar en serio y encima me acusa a mí de frío. Me gusta lo que estoy haciendo, pero no es para tanto. [Risas.] ¿Tiene que llorar así? Igual confieso que a mí a veces me pasa. Por ejemplo: cuando lo veo sufriendo a Sebastián me agarra una cosita. Pero bueno... Es mi hijo, y a veces me parece que está sufriendo de verdad", admite el productor que, junto con Citterio, es responsable de haber demostrado que en la TV de la competencia feroz el amor es más fuerte.
Custodios del amor
- Marcela Citterio y Enrique Estevanez llevan casi diez años trabajando juntos. Empezaron con la telenovela "Gino", con Arnaldo André, en 1996.
- Para "Amor en custodia" trabajan con un equipo de tres autoras, con quienes además adaptan la versión mexicana: Marisa Milanesio, Claudia Morales y Teresa Donato.
- Ya preparan la próxima novela de Telefé. Tendrá como protagonistas a Juan Darthés y Eugenia Tobal. La acción transcurrirá en el mundo del polo.
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