
El país que no mirábamos
Doce realizadores argentinos, cámara en mano, reflejaron otras tantas festividades regionales argentinas
1 minuto de lectura'

A lo largo de 2003, doce realizadores cuyos nombres se destacan en el rico panorama del cine documental argentino partieron hacia distintos lugares del país con una consigna compartida. Cada uno de ellos debía dirigirse al encuentro de alguna fiesta popular, de aquellos encuentros que paralizan la vida de una localidad o de una región durante dos o tres días al año, con el propósito de recrear ese acontecimiento único con libertad expresiva y desde su propia mirada.
La iniciativa, originada en la Secretaría de Cultura de la Nación, se puso en marcha a partir de un conjunto de requisitos de producción y realización que, para los responsables del proyecto, puede ser interpretado como una suerte de versión argentina del Dogma, impulsado en Europa por el danés Lars von Trier. Aquí, cada director debió trabajar en soledad con una cámara y la mínima ayuda de un asistente, dispuso sólo de cinco días de rodaje y podía trabajar con un máximo de ocho horas de material filmado. La duración final de cada trabajo osciló entre los 22 y los 26 minutos.
El resultado del proyecto es "Fotogramas de una fiesta", una serie de doce documentales que se conoció por primera vez durante el último Festival de Cine Independiente de Buenos Aires y que emitirá Canal 7 a partir del viernes, a las 22, a razón de dos episodios por semana. "Creemos que las expectativas han sido cumplidas. Nos propusimos dar cuenta de cierto estado de las cosas que se viven en nuestro país y no reflejar este conjunto de fiestas a partir de las típicas miradas turísticas o institucionales. Aquí quisimos que las fiestas fueran disparadores para abrir preguntas y, por qué no, ser provocativos para preguntarnos sobre el país que tenemos frente a nosotros", señaló a LA NACION Marcelo Céspedes, coordinador artístico del proyecto y, a la vez, referente de Cine Ojo, una de las productoras más activas de la realización documental en la Argentina.
Convocados por LA NACION, Céspedes y ocho de los doce realizadores de los cortos que integraron el ciclo hablaron de esta inusual experiencia compartida y del valor del proyecto en relación con el espacio en el que será difundido: la pantalla chica.
"A mí me interesó, sobre todo, la posibilidad de trabajar con una idea diferente de producción. Creo que en función de lo que estamos acostumbrados a ver en la TV, pudimos cambiar algunas reglas a partir de este proyecto", reflexionó Ulises Rosell ("Bonanza"), que vivió en la localidad cordobesa de Canals la Fiesta Nacional del Oro Blanco, dedicada a la actividad láctea.
Mariano Llinás ("Balnearios"), que estuvo en General Roca (Río Negro) durante la Fiesta de la Manzana, dijo haber vivido este proyecto como la experiencia "más radical" de su carrera de realizador. "Nunca había hecho una película tan solo. Me sentí como un cronista, que usó la cámara como si fuera un anotador."
El valor de haber "maximizado resultados en condiciones mínimas de producción" fue el hecho más positivo rescatado por Carmen Guarini ("Tinta roja"), cuyo retrato en primera persona de la Fiesta Nacional de la Flor, en Escobar, se topó con cruentos recuerdos asociados a la figura del por entonces intendente Luis Patti.
"Contrariamente a lo que postula la producción televisiva, aquí contamos con escasos recursos técnicos, pero a la vez nos apoyamos en la posibilidad de una gran libertad creativa. En este caso, me queda la sensación de que menos puede ser más", dijo la realizadora, cuyas palabras se refuerzan en las cifras de producción acercadas por Céspedes: el ciclo completo no costó más de 120.000 pesos, cifra que está muy por debajo del costo habitual de producción en la TV local.
Sergio Wolf aporta un matiz con relación a las cuestiones económicas. "Trabajar en condiciones de semiindigencia no es la circunstancia más deseable, por más que contamos aquí con toda libertad creativa. Todo esto, en definitiva, demuestra que en el fondo la explicación de por qué salen mal las cosas en la televisión no pasa por el dinero", opina el crítico y realizador de "Yo no sé qué me han hecho tus ojos", que en este ciclo recurre a la ayuda de un cuento de Horacio Quiroga para plasmar su visión de la Fiesta Nacional de la Citricultura, en Concordia (Entre Ríos), y asociarla con la crisis de su empresa más famosa: Pindapoy.
Coincidencias
Pero las cuestiones relacionadas con costos y beneficios están lejos de agotar las posibilidades sugeridas por este ciclo. Para los documentalistas comprometidos en este proyecto, el valor más importante pasa por la observación personal de los fenómenos que tuvieron que reflejar en sus respectivos viajes. "En todos los casos -precisa Céspedes-, lo que el televidente que conoce el trabajo anterior de los directores encontrará aquí son líneas de continuidad muy visibles respecto de trabajos anteriores."
Para Rosell, no es éste el único común denominador de los doce cortos. "Yo vi casi todos y encontré dos situaciones que se repetían una y otra vez: en todos se ven fábricas cerradas, industrias fundidas y chicas que quieren ser las reinas de algo", explica.
Para Alejandro Mouján, que descubrió dos historias de inmigrantes en torno del cultivo de la yerba mate en Misiones, el ciclo habla de fiestas que están ligadas a la producción local con un rasgo por lo menos inquietante. "Lo que fundó a una comunidad e impulsó la celebración de su propia fiesta es algo que, en términos económicos, por lo general casi no existe. La celebración continúa, pero aquello que la inspiró es algo casi hueco", detalló.
"Y hay todavía un rasgo común más -agrega Ignacio Masllorens, que habla en su trabajo de la Fiesta Nacional de la Papa, en Villa Dolores, San Luis-. Todos pudimos filmar lejos de Buenos Aires y asomarnos a distintos puntos del país. La sola posibilidad de llevar adelante esta idea me parece diferente de todo lo que se vino haciendo."
El tono atípico y nada convencional de estos trabajos, que en algunos casos adquieren ribetes de provocativa originalidad (el corto de Llinás es mudo, fotografiado en blanco y negro y con intertítulos) y están abiertos a todo tipo de reacciones en los lugares en los que se originaron. "Sería muy interesante saber cómo va a reaccionar la gente del lugar. El día en que se transmita mi corto yo iría a ese lugar con una cámara y haría otro documental", comentó Sebastián Martínez, que halló dos curiosas historias de vida alrededor de la Fiesta Nacional del Algodón.
Debates
Todos los documentalistas, a partir de esta producción colectiva, esperan que con ella se dispare un debate alrededor del lugar de Canal 7 como espacio para nuevas voces, lenguajes y expresiones estéticas en la TV. "No es cuestión de hablar de lo que se hace, sino cómo se hace. En la medida en que se modifiquen algunos procedimientos de producción y se deje de lado esa sensación de cierta molicie o reiteración de rutinas, es posible que todo pueda adquirir otro tono, de mayor vitalidad", observa Llinás.
Para Oscar Mazú, que se valió de una experiencia autobiográfica para narrar en la celebración del carbón en la Patagonia, el ciclo "puede abrir en Canal 7 la posibilidad de encontrar una mirada de autor, que se aleja de lo que solemos ver en este tipo de realizaciones". En la misma dirección, Mouján agrega que la emisora oficial "es el espacio natural para que estas expresiones se den a conocer". Céspedes, finalmente, dice que este ciclo puede abrir en la Argentina una instancia de producción similar a la que lleva adelante en Europa el canal franco-alemán Arte. "Allí, producciones como la nuestra no son novedad. Tratamos de despertar el interés por una mirada distinta, libre y original. Lo único que me pidió Di Tella es que seamos políticamente incorrectos. Y le aseguro que así lo hicimos".
Los documentales
- 25 de junio El ciclo comenzará con "Reinas", de Marcos López, y "El diablo entre las flores", de Carmen Guarini.
- 2 de julio "Alabanza a la papa", de Ignacio Masllorens, y "Los destiladores de naranja", de Sergio Wolf.
- 16 de julio "Devolved el oro", de Ulises Rosell, y "La más bella niña", de Mariano Llinás.
- 23 de julio "Formosa, visiones fugitivas", de Cristian Pauls, y "Un tango para Misiones", de Alejandro Mouján.
- 30 de julio "NIC v. Santa Brava", de Oscar Mazú, y "El reino", de Sebastián Martínez.
- 13 de agosto "Calle angosta", de Pablo Reyero, y "El horario del chivo", de Eduardo Yedlin.





