En busca de la TV británica perdida
Luego del éxito de ciclos como "Yo, Claudio", la producción de ese origen desapareció de los canales abiertos
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En 2000, el British Film Institute decidió realizar una encuesta para descubrir cuáles habían sido los mejores programas de la historia de la TV británica. De los 10 primeros de la lista, encabezada por la desopilante "Fawlty Towers", de y con John Cleese -que puede verse durante todo este mes en el British Art Centre (BAC), en inglés y sin subtítulos- sólo la adaptación de "Brideshead Revisited" (1981) pudo verse en 2001 (y sólo por el cable, en la señal People+Arts). De los primeros 50 programas de esa lista, en la Argentina sólo se conocieron la miniserie "Yo, Claudio" (1976); el corto "The Wrong Trousers", de los adorables Wallace & Gromit (1993), "Cracker" (1993-95) e "Inspector Morse" (1987-2000), esta última, un clásico de otra señal de cable, Film&Arts.
La TV británica tuvo desde comienzos de los años 70 hasta la Guerra de las Malvinas una íntima relación con el público argentino, cimentada en la exhibición constante -en el horario central de Canal 11- de lo mejor que tenía el período de oro de la BBC: "Yo, Claudio" (1976), con Derek Jacobi como el césar tartamudo de Robert Graves; la miniserie "La familia Strauss" (1972); "La vida de Shakespeare" (1978), o "Los de arriba, los de abajo" (1971), acerca de la vida en una gran mansión, centrada en los mundos contiguos de los amos y sus sirvientes; la serie de obras de Shakespeare encargadas por la BBC al National Theatre, como "El mercader de Venecia" (1973), con Laurence Olivier como Shylock, y tantas otras.
Recordando con ira
A pesar de sus indudables méritos artísticos y su buena repercusión de crítica -tanto en su estreno como más tarde, cuando la BBC completó su transformación en un ejemplo de televisión de calidad-, la producción británica nunca recuperó el espacio que tuvo en la televisión abierta antes de la Guerra de las Malvinas. Extrañamente, los documentales de la BBC encontraron su lugar en Canal 7 y en el cable, a través de Discovery (con el que habitualmente coproduce programas), y las dos señales que tiene en joint venture con la corporación británica para América latina: People+Arts y Animal Planet. La ficción, por el contrario, sigue brillando por su ausencia en la TV abierta. Su pobre difusión, sin embargo, no ha logrado provocar un debate similar al que hace años viene dándose acerca del lugar que deberían tener las cinematografías europeas en las pantallas de cine locales. Entre aquellos ciclos que los televidentes argentinos no llegaron a ver, se encuentra buena parte de la producción de las décadas del 80 y 90, en las que sólo tuvo difusión sostenida un puñado de ciclos policiales. Si la tendencia no se revierte, se agregará la primera década del siglo XXI.
Para el espectador argentino, sólo quedan dos opciones, si quiere estar al tanto de lo que tiene para ofrecer la TV británica: adiestrar un ojo avizor y suscribirse a la TV paga (ver recuadro) o concurrir al BAC, donde, desde 1997, se presenta lo mejor de su producción en ciclos temáticos, aunque muchas veces en idioma original y sin subtítulos, con la intención de -según Luciano Monteagudo, su programador- "dar la oportunidad a la gente de conocer los mejores programas que nunca llegaron a nuestro país".
El tema no es por qué esa producción desapareció de nuestra TV abierta, sino por qué no volvió. Dice Monteagudo: "Creo que se perdió el hábito. La diversidad de la oferta es mínima. La TV inglesa ha entrado en un cono de sombra también, por falta de insistencia. Estamos hablando de programas que anduvieron muy bien de público en su momento y que tienen muy buena crítica. Creo que si volvieran, tanto a la TV abierta como al cable, tendrían un público ávido de seguirlos".
Para que se tenga una idea del mínimo porcentaje de producción británica que llega a nuestro país, baste decir que, sólo en este año, la BBC -es decir, los cinco canales que la componen- estrenará 29 series, 14 miniseries y 10 telefilms (ver aparte). En lo que va del año, BBC Worldwide (el brazo comercial de la BBC) vendió 40 mil horas de programación al mundo (lo que representa casi el 50 por ciento de las ventas de la TV británica).
Sólo hay que hacer una simple multiplicación -sumando las cifras sólo ligeramente inferiores del otro gran productor privado, Granada/ITV, y las coproducciones con los Estados Unidos- para hacerse una acabada idea de lo que se está perdiendo (y cuánto).
De esta pérdida, Monteagudo hace precisiones: "Si tuviera que elegir, creo que dos de los programas más significativos que el público se perdió de conocer son, en primer término, «Monty Python and the Flying Circus», que tuvo mucho público joven que no había nacido cuando se estrenó, lo que creo que es sintomático, y, en segundo lugar, las obras de un genio como Dennis Potter, como «Pennies From Heaven», «Lipstick on Your Collar» o «The Singing Detective», que nunca se conocieron en la Argentina".
Potter, el mayor dramaturgo televisivo británico -una categoría que, prácticamente, fue inventada a su medida- sufrió, desde los veinticinco años, una forma degenerativa de psoriasis, que lo mantuvo confinado a una cama de hospital a intervalos durante buena parte de su vida. Sus experiencias hospitalarias -y su amor por la música y el cine norteamericanos- se darían cita en su obra maestra, "The Singing Detective" (1986), en el que un escritor de novelas policiales (Michael Gambon) delira en medio de un tratamiento experimental, reescribiendo su libro con él mismo como protagonista y su propio inconsciente como antagonista.
Y, si bien el caso de Monty Python es paradigmático en materia de humor, no es el único: por cada "Benny Hill" o "Mr. Bean", por citar dos ejemplos que pasaron largamente por las pantallas de la TV abierta (a lo que habría que sumarle "Spitting Image" y su versión local, "Kanal K"), quedaron en el tintero series como "Yes, Minister" (1980), sobre la guerra interna entre burócratas y políticos por el poder en un ministerio. O, un clásico como "Absolutely Fabulous", con Jennifer Saunders y Joanna Lumley como dos señoras de mediana edad completamente desquiciadas. "Son programas de un humor perfectamente accesible al público argentino", dice Monteagudo.
En muchos casos, la pérdida de una buena costumbre tiene como principales víctimas a las nuevas generaciones, que -si bien quizá tuvieron la oportunidad de crecer con el cable- probablemente no sepan que muchas de las series norteamericanas que han visto y ven por estos días se originaron en Inglaterra, o simplemente, que se han perdido de descubrir muchos de los momentos más originales y subversivos (y también, claro, más prestigiosos y canónicos, si se quiere, más "la televisión de papá") de la historia de un medio que, como nunca, debería permitir dotarlos de la capacidad de tener más de una visión del mundo que los rodea.
Para público con mirada entrenada
Ahora bien, si tiene cable -y ojo avizor- el espectador pudo ver algunas de las producciones más exitosas del último lustro, como la serie "Prime Suspect", protagonizada por Helen Mirren como la inspectora Jane Tennison (cuya sexta entrega HBO emitió en nuestro país sólo quince días después de su estreno en Gran Bretaña); "Orgullo y prejuicio", la miniserie sobre la novela homónima de Jane Austen que inauguró una fiebre por sus obras que culminó con "El diario de Bridget Jones", de la que toma prestada su trama; "Cracker", con Robbie Coltrane; las ya citadas "Brideshead Revisited", los policiales "Inspector Morse" (Film&Arts), "Silent Witness", "Inspector Lynley" (People+Arts) y "Los misterios de Midsomer" (Hallmark) y "Wire in the Blood" (HBO); las sitcoms "Coupling" y "The Office" (People+Arts e I.Sat); la serie juvenil "As If" (Sony); la saga de David Suchet como Hércules Poirot (A&E); la obra póstuma de Dennis Potter, "Karaoke" y "Cold Lazarus", ambas protagonizadas por Albert Finney (Film&Arts). Y, ahora, se anuncia para el 9 de agosto por A&E el estreno de una de las miniseries más exitosas de 2002, la nueva versión de "The Forsyte Saga", la historia de una turbulenta familia aristocrática por la que John Galsworthy ganó el Premio Nobel de Literatura.
Lo nuevo de la BBC
- Casa desolada: la novela de Charles Dickens, adaptada por Andrew Davies.
- Dirty War: telefilm sobre un ataque con bombas radioactivas a Londres.
- Doctor Who: el clásico de ciencia ficción vuelve a la TV, interpretado por Christopher Eccleston.
- Elizabeth I: superproducción sobre la vida y época de la monarca británica.
- Sherlock Holmes: con Rupert Everett como el detective creado por Arthur Conan Doyle, en una nueva aventura.
- Rome: coproducción con HBO que narra el esplendor del Imperio Romano a través de los ojos de dos soldados rasos.
- To the End of the Earth: tres films basados en la trilogía de William Golding, con Sam Neill.





