Entre la tragedia y el cocoliche
Valientes no logra hacer pie con una historia de venganza con muy poco suspenso
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Valientes, telenovela producida por Pol-ka. Libro: Marcos Carnevale y Lily Ann Martin. Dirección: Sebastián Pivotto y Martín Saban. Dirección de fotografía: Julián García y Alejandro del Campo. Con Luciano Castro, Julieta Díaz, Mariano Martínez, Marcela Kloosterboer, Eleonora Wexler, Gonzalo Heredia, Arnaldo André, Betiana Blum y elenco. De lunes a viernes, a las 21.45, por Canal 13.
Nuestra opinión: regular
Los valientes del título de la nueva novela de Pol-ka son tres hermanos, los humildes Sosa (interpretados, en orden decreciente de edad y misma dubitativa tensión, por Luciano Castro, Mariano Martínez y Gonzalo Heredia), que planean venganza contra el acaudalado empresario responsable de la muerte de su padre (Arnaldo André). El hermano mayor rescata a los menores de sus tristes circunstancias actuales (la cárcel para Enzo, una suerte de semiesclavitud rural en el caso de Segundo) para ejecutar su plan, que comienza con la adquisición de un taller mecánico frente a la mansión de su enemigo.
Suerte de Frankenstein compuesto por elementos de muchos otros culebrones, propios y extranjeros (con Pasión de gavilanes como principal referencia, pero el espectador avezado en el género podrá encontrar otras), Valientes no abandona el barrio que dejó vacío el final de Por amor a vos (ver aparte) pero introduce en él un aditamento tan paradójico que parece más producto del apuro en el armado que de una meditada decisión artística.
Estamos hablando, claro, del hecho de que el modesto taller mecánico clásico de Pol-ka tenga una mansión en la vereda de enfrente que no desentonaría en las novelas de (¿el viejo?) Canal 9, con celosas herederas dementes, servicio doméstico de delantal y grandes escaleras con balaustrada.
Ese es el mundo de Isabel (Marcela Kloosterboer), la perfecta hija de Laureano que despertará la atracción de los dos Sosa menores y la furia de su celosa hermana (Eleonora Wexler), y también debería ser el de Alma (Julieta Díaz), la hija que el villano Laureano no sabe que tuvo con una novia de la juventud (Betiana Blum). Alma y Leo, el Sosa mayor, chocan literal y metafóricamente, pero se sabe que el odio no durará dada la secuencia de títulos, que promete considerable cantidad de piel de sus galanes y heroínas al descubierto, y en nítida alta definición.
Punto de vista
Los problemas de Valientes son, si se quiere, políticos: como siempre, aquí los rubros técnicos son sólidos: el elenco es interesante y tiene gran química, y la venganza es siempre redituable como móvil en la TV, como ya demostraron desde Montecristo hasta Epitafios .
La cuestión aquí es que arriesgarse con un punto de vista al contar una historia siempre implica abandonar el resto y, con ello, aceptar la posibilidad de dejar atrás a cierta cantidad de público. No hacerlo implica que las contradicciones entre la comedia costumbrista y el culebrón convencional de exportación dejen a la vista las costuras dramáticas del ciclo a un punto alarmante.
Así, que Castro diga a su hermano: "Mientras vos robabas carteras a las viejas, yo pensaba en la familia", no puede ocurrir en el mismo universo que las discusiones al borde del cocoliche entre Blum y Díaz, por no hablar de las extensas exposiciones didácticas sobre la trama que dejan todo suspenso de lado. Las fisuras en Valientes pueden ser corregidas con el paso de los episodios, pero sólo si sus responsables deciden cuál de las muchas historias que conviven aquí prefieren mostrar (y dejar de contar).
Si esto no ocurre, Valientes quedará como un ejemplo más de esta TV en crisis (una que a estas alturas es más que económica) y otra prueba de que cuando las cosas se complican fuera de la pantalla, lo primero que desaparece dentro de ella son los riesgos.
21
puntos
- El comienzo de Valientes fue lo más visto del día y le ganó con holgura a Los Pells (16,9)
Cómo cuesta el amor
- "Nunca pensé que íbamos a parar de sufrir. ¿Por qué nos costó tanto?", le dijo Margarita (Claribel Medina) a Beto (Miguel Angel Rodríguez), anteayer en la escena final de Por amor a vos , en una reflexión casi metaficcional de la que más de un seguidor fiel de la tira se podría haber hecho eco, dado lo mucho que se estiró la historia de los dos porteros enamorados. Igualmente, la despedida midió 20,5 y quedó segunda entre lo más visto del día.




