
Falleció el periodista y locutor Mario Mazzone
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BUENOS AIRES (DyN).- El reconocido locutor Mario Mazzone murió ayer a causa de una grave enfermedad, mientras jugaba al golf.
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Mario Mazzone, falleció jugando al golf y rodeado de amigos en Pilar, dónde vivía, pero el día había empezado para él como más le gustaba: trabajando. Como todos los domingos, el locutor, de larga trayectoria radial y televisiva, había conducido su programa Mirá vos, en Radio Continental. Es que pese a sufrir hace tiempo una grave enfermedad Mazzone nunca dejó de ejercer su profesión. A pesar de los tratamientos y las dificultades asociadas a su dolencia siguió prestando su voz y su presencia a las noticias tanto en radio como en TV. Este fanático de River formó parte durante años del staff de emisoras radiales como FM Horizonte, Radio América, Rivadavia y muchas otras y estuvo en la señal de cable TN desde el comienzo.
Desde 1993 formó parte del equipo del canal de noticias y fue uno de sus presentadores más reconocidos. Desde hace tiempo conducía la edición central, de lunes a viernes, a las 21.
Pero la popularidad le llegó a Mazzone en 2005, a los 46 años (el 31 de diciembre habría cumplido 49), cuando se incorporó al equipo de Mañanas informales. Allí, sumó a su experiencia como periodista, un humor y una presencia que le quitaron algo de la formalidad que era casi su marca registrada. Y gracias a ese cambio se transformó en el galán de la mañana. Siempre manteniendo cierta timidez, el locutor, que fue nominado el año pasado al Martín Fierro en el rubro de mejor labor periodística, se sumaba a las bromas de sus compañeros aunque muchas veces estuvieran dirigidas a él. La semana pasada festejó junto a ellos los 400 programas del ciclo y allí se volvieron a ver esas imágenes del serio hombre de las noticias cantando unos tangos para el deleite de sus seguidores.
En pareja desde hace varios años con su colega Marcela Giorgi, Mazzone mantenía siempre la compostura salvo cuando se discutía sobre dos temas: el equipo de sus amores, River, y cuando los bromistas de la mañana mencionaban a sus dos hijas, a las que cuidaba con el empeño y la tozudez que seguramente heredó de sus antepasados italianos.





