Gustavo Pardi se destaca captado por el teatro, el cine y la TV
Habla de su recorrido, su pasión por la lectura, su labor en El marginal, su protagónico en el film comercial Yo sé lo que envenena y dos nuevos proyectos teatrales en escena
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El año pasado su rostro se hizo más popular a partir del personaje que encarnó en El marginal, donde fue Picachu, uno de los personajes más atractivos de esa miniserie. Comenzó a hacer teatro a los 18 años en Lomas de Zamora. Con su grupo representaba textos clásicos en escuelas y el escenario lo fue atrapando cada vez más. Unos años más tarde, Gustavo Pardi se relacionó con el Banfield Teatro Ensamble y dentro de ese ámbito contenedor encontró un lugar más destacado como actor. En Buenos Aires entró de la mano del director Alberto Félix Alberto. Con él trabajó en El mamut en la bañera y El hombre que nunca existió.
Desde entonces su actividad en salas alternativas o en teatros oficiales tiene continuidad, y eso le posibilitó una fuerte proyección en el medio y, además, demostrar cierta versatilidad que le permite pasar de representar clásicos españoles (Las áspides de Cleopatra, de Rojas Zorrilla, en el San Martín) o dramas realistas argentinos (El hombre equivocado, de Roberto Cossa, en el Cervantes). También el unipersonal es un género en el que se mueve con mucha comodidad: lo demostró en Poeta en Nueva York, de Federico García Lorca, en el Centro Cultural de la Cooperación.
Padre de una beba de siete meses, Pardi reparte hoy su labor profesional con el cuidado de la niña y su dedicación por la lectura. Es un intenso lector de narrativa y poesía. Eso, afirma, le permite mantener su interés por las historias. Le gusta, además, tomar notas. Actualmente la Divina Comedia, de Dante Alighieri, lo encuentra detenido en el Purgatorio.
Por estos días se destaca en dos proyectos cuyas temáticas tienen un punto en común: la amistad. En el Maipo Kabaret protagoniza junto con Roberto Vallejos y la dirección de Corina Fiorillo, Dignidad, del español Ignasi Vidal, mientras que en cine se lo puede ver en Yo sé lo que envenena, una creación de Federico Sosa.
Ésta es la primera vez que Pardi sube a un escenario comercial, y eso de alguna manera lo vive como un logro después de muchos años de esfuerzo. "Siempre ansío poder vivir de esto -explica-. Cuando era chico soñaba con trabajar en el San Martín, en el Cervantes, y eso se fue dando. Esta primera experiencia en el ámbito comercial es muy amable. Creo que cuando hay buena onda, buena voluntad, cuando hay ganas de relacionarse el contexto no importa mucho, sea comercial o independiente."
También es la primera vez que en cine tiene un protagónico. Aquí junto con los actores Sergio Podeley y Federico Liss. Lo interesante es que en ambas propuestas la amistad está tratada de muy diferentes maneras. En Dignidad, dos amigos militantes en un mismo partido político develan durante una conversación nocturna unas posiciones personales inesperadas. El personaje de Gustavo Pardi es un ser nefasto que manipula una campaña presidencial de forma alarmante. "Es un hombre que me desagradaba mucho -explica el actor-. Al comienzo no podía conectarme con él. Durante los ensayos comencé a entender que es sincero en todo lo que dice, lo que hace es por una causa noble. Más que justificarlo traté de entenderlo, de ponerme en su lugar. El tipo es una basura, tiene una máquina perversa en la cabeza, pero en el escenario tengo que defenderlo. No hay nada que justifique ser un trucho, un mentiroso, un traidor, un corrupto. Pero al comprenderlo creo que doy, desde lo actoral, mi opinión. De lo contrario estaría haciendo un monigote"
La película Yo sé lo que envenena da cuenta de la relación de amistad entre tres jóvenes de alrededor de cuarenta años que, a su manera, pelean por desarrollarse dentro de un campo profesional específico. A dos los atrae el arte y al tercero el amor lo lleva a convertirse en un especialista en peces. Son seres muy ingenuos que viven el día a día protegiéndose entre ellos. Sus vínculos resultan muy conmovedores. "En la peli la relación de amistad es más pura -aclara Pardi-. Ellos se conocen de toda la vida, viven juntos. No pueden despedirse de cierta adolescencia tardía. Cada uno intenta lograr su objetivo contra viento y marea y de manera poco feliz. Están relegados en el conurbano bonaerense. No tienen guías, sus padres están ausentes. Se tienen entre ellos. Es muy poético el mundo que se describe y a la vez es un gran grotesco. En la misma olla se mezclan el conurbano, el heavy metal, el teatro, el mundo de un motoquero con el de un actor y un músico que ansía conocer a Ricardo Iorio. Lo interesante es que ese mundo no está atravesado por conflictos sociales o políticos. Simplemente se muestra cómo proceden tres muchachos que comparten sus vidas."
Apasionado por su profesión, Pardi tiene previsto continuar el año con el estreno, en marzo, de La noche a cualquier hora, un espectáculo de poesía junto con Ana María Cores y Florencia Carreras que se presentará en el Centro de la Cooperación, con dirección de Mariano Dossena. Los textos pertenecen a Patricia Díaz Bialet. Además, participará de los nuevos proyectos cinematográficos de Federico Sosa y Cristian Bernard.
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