
Jorge Bucay, psicólogo del hogar
Debuta con "El buscador", un ciclo para analizar casos reales de la vida cotidiana
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"Viví 53 años sin estar en televisión y espero vivir otros 53 sin estar en ella." Dicho así no parece la mejor presentación para alguien que está a punto de estrenar un programa en la pantalla chica. Sin embargo, a Jorge Bucay el hecho de conducir "El buscador" -su propio ciclo desde mañana, a las 14, por Canal 13- no parece modificarlo.
Este médico egresado de la Universidad de Buenos Aires especialista en enfermedades mentales es, además, psicoterapeuta gestáltico y autor de numerosos y exitosos libros, como el reciente "El camino del encuentro". Semejante currículum, que enorgullecería a la más exigente de las abuelas, a su titular le sugirió una definición menos rimbombante aunque más efectiva. Se llama a sí mismo "ayudador profesional", y el nombre sugiere desde terapias alternativas hasta chamanismos exóticos.
-¿Cómo se traslada su actividad como "ayudador profesional" a un programa de televisión ?
-En principio, hay que entender lo que significa ser "ayudador profesional". Yo estudié Medicina, después estudié Psiquiatría y durante muchísimos años atendí pacientes. Un médico es alguien que cura la enfermedad del paciente. Descubrí que en realidad no tenía ninguna posibilidad de curar a nadie y por lo tanto el título de médico empezó a quedarme un poco grande. En un momento dejé de trabajar como psiquiatra, así que tampoco podía hablar desde ese lugar. Optar por el título de psicoanalista significaba enrolarme en una escuela entre las 150 escuelas que forman el psicoanálisis, y yo no sólo no trabajaba en esas líneas sino que además mucho menos quería quedarme ligado con una en particular.
-¿Así fue como surgió el término "ayudador"?
-Es que cuando me preguntaban qué hacía se me complicaba bastante explicar sobre la Gestalt, sobre los cuentos que escribo... Entonces decidí inventarme una definición para mí mismo. Y pensé que la mejor tenía que abarcar lo que hago, que es intentar ayudar a la gente a que se cure a sí misma. Esa es mi profesión. Porque yo vivo de esto, trabajo de esto, cobro por hacer esto...
"No robo pacientes"
El discurso del ahora conductor no tiene fisuras: para cada crítica tiene un argumento crítico que la rebate. Así, explica cómo empezó a organizar eventos planteados como una charla pero que tenían el trasfondo de una enseñanza terapéutica para romper con el límite que le imponía el consultorio. "Sin ser una terapia de grupo, los contenidos estaban pensados para ayudar a la gente en sus procesos. No hay ningún recurso, de los lícitos, que un terapeuta no pueda usar para llevar el mensaje a más y más gente -explica Bucay-. Por eso empecé a escribir libros, por eso acepté escribir artículos en algunas revistas, por eso acepté ser columnista en alguna radio y por eso también acepto hoy la extraña propuesta de hacer televisión."
Como si fuera la otra cara de la moneda, detrás del intento de llegar a la mayor cantidad de gente posible siempre existe el peligro de simplificar, para adecuarlos al público, mensajes que generalmente se discuten en el ámbito de lo privado. Si a esa mezcla se introduce el poder mediático de la televisión, el riesgo de hacer de lo complejo algo superficial parece aumentar considerablemente.
El conductor de "El buscador" espera que las cosas no sean así. "Yo no creo que leer un libro mío o ir a alguna de mis conferencias o ver un programa de TV pueda sustituir a un terapeuta. De hecho, cuando aparecieron mis libros mis colegas empezaron a quejarse diciendo que yo intentaba robarle pacientes a la terapia porque se suponía que en los textos ponía al alcance de todos algunos secretos terapéuticos, como un mago revelando sus trucos. Lo que pasó fue justo lo contrario. De todas maneras es cierto que a algunos conceptos profundos intento simplificarlos. Yo no creo que haga falta poner la problemática de la gente en palabras herméticas. Creo que si uno toma conciencia de lo que le pasa y alguien tiene la habilidad, la suerte o el don de decírselo en su propio lenguaje eso vale, aunque se simplifique el concepto.
-¿Y es eso lo que se aplicará en la media hora del programa?
-Con las limitaciones que este medio tiene. Con las limitaciones que tiene un planteo que no podemos desconocer: la televisión es un hecho básicamente comercial. Hasta acá, yo trabajé mucho tiempo negándome a hacer televisión. De hecho, rechacé sistemáticamente algunas decenas de ofertas que me llegaron en los últimos años. Me ofrecían hacer un talk show del estilo de Lía Salgado o ser el terapeuta de cabecera de un programa. La verdad es que todo eso me parecía bastardear el producto. Y no tenía ningún sentido para mí.
-¿Pero no fue columnista del programa que tuvo Patricia Miccio en Canal 7 ?
-En ese momento la propuesta era que hiciera lo que quisiera. En esos términos acepté. Hacía esto mismo que haré ahora en media hora, pero en cinco minutos. Hablaba de un tema, contaba un cuento o bajaba una línea sobre lo que creo y pienso sobre las cosas.
"El buscador", producido por Promofilm ("¿Quién quiere ser millonario?", "Expedición Robinson"), está pensado como un ciclo de servicios en el que Bucay y su coconductora, Gabriela Radice, prometen tratar temas de la vida cotidiana a través de testimonios, dramatizaciones y los cuentos que son una marca registrada para los seguidores del terapeuta.
Más allá de la innegable llegada popular que tiene el autor de "Cartas para Claudia", lo cierto es que hoy empezará a ocupar un espacio nuevo para él.
Nunca hubo antes en la TV local un terapeuta que jugara el papel de conductor. De todas maneras, parece que este tono inaugural no lo altera demasiado. Dice estar acostumbrado y que ya fue el primero en unas cuantas cosas. "No hay nadie que se haya animado a llevar la terapia a un escenario. No hay antecedentes de alguien que trabaje en esto que yo hago y que además se dedique a dar conferencias públicas y masivas. No hay antecedentes en la Argentina de alguien de mi profesión que haya convocado a seis mil personas en una charla. Nunca un profesional de la salud tuvo un libro sesenta semanas en la lista de best-sellers", enumera Bucay.
-De todas maneras, la mayor expresión de masividad es la llegada a la televisión.
-Dice mi amigo Juan Alberto Badía que estar en la TV era un hecho irremediable al cual iba a llegar. Y al que yo me resistía hasta que no tuve otro remedio. El dice que finalmente tuve que aceptar que la TV es el medio natural que debo recorrer si quiero ser fiel a lo que digo y predico, que pasa por darle alguna trascendencia a esto que aprendí. Si al programa le va muy mal, igual el mensaje llegará a tanta gente como me ha leído en estos últimos 15 años.
-¿Está preparado para las eventuales críticas que provoque su estilo en la televisión?
-Siempre me criticaron. Cuando empecé a dar conferencias masivas se me acusó de que era una especie de pastor mediático de la terapia. Me parece que es complicado criticar lo que nadie hizo antes. De los Beatles, salvando las distancias, decían que lo que hacían no era música, que les faltaba melodía, pero ellos estaban cambiando la historia. Hasta cierto punto, estoy acostumbrado. Pero hay una crítica a la que le temo, porque la televisión en este sentido es más despiadada. Parece que si estás todos los días en la casa de la gente ellos se pueden meter en la tuya. Pero no soy un conductor de TV, no vengo a reemplazar ni a competir con nadie.Yo vengo a hacer mi tarea en este lugar. Si esto sirve, bárbaro, y si no sirve, dejaré de hacerlo.
El doctor Bucay tiene respuestas propias para todas las preguntas que se le puedan formular. Después de todo, eso es parte de su trabajo, y en gran medida es lo que lo llevó hasta el universo de la pantalla chica. Allí nunca hubo un psicoterapeuta que asumiera el papel de conductor y nunca hubo un conductor que dijera estar tan dispuesto a prescindir de ese papel. Al menos, por ahora.




