
La crisis llegó a "Gran Hermano"
El globalizado reality show se contrajo como negocio en su versión local, pero la gente llama más que el año pasado
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La casa de "Gran Hermano 3" (Telefé), el reality show que hace cuatro años revolucionó la TV mundial, parece una metáfora de la Argentina en crisis. "Hay una verdad acá. La comida no alcanza. Pero esto pasa en todas las familias". Les dice a sus compañeros de convivencia, una indignada Viviana Colmenero, 30 años, una de los doce participantes que ha admitido "vender servicios sexuales" como oficio en la vida real.
"Yo estoy muy bien acá. Tenemos la pileta, comida y encima estás vos, que sos la persona que quiero", le dice Eduardo Carrera, de 33, carilindo y desocupado en el mundo real, a Romina Orthusteguy, una publicista de 26 años y su flamante novia en el lugar.
La actual versión de "Gran Hermano" está delineada por la crisis. Tanto así que, inicialmente planteada como una casa de ricos contra pobres, versión aplicada en otros países, la producción dio marcha atrás de cara a la angustiante situación social.
En esta metáfora de la crisis, el aislamiento representa la salvación.
A diferencia de sus incontables versiones en la pantalla mundial, la tercera versión del"Gran Hermano" vernáculo muestra a las claras que los 12 participantes, cuyo promedio de edad oscila en los 27 años, entraron en el juego "para salvarse". Y sus historias personales no son un lecho de rosas.
Cuando los integrantes llevan semanas alimentados a polenta, espinaca y fideos, que alternan día tras día, el corazón del Gran Hermano se conmueve más que el del FMI, y les regala asado, milanesas, cerveza, champagne y música para paliar la escasez. Esto no pasa en la vida real.
Con sólo asomarse vía Internet a la casa española de Big Brother pueden apreciarse las notables diferencias entre los sueños de los que se aburren en la prosperidad y las esperanzas de los que malviven en la angustia nacional.
Uno de los platos fuertes de la actual versión son las vidas de los participantes. Según el sociólogo Luis Alberto Quevedo, que intervino en el casting del primer "Gran Hermano", en esta oportunidad son "más pesadas. Estos participantes son supervivientes de sus propias historias. Estoy seguro de que la elección tuvo mucho que ver con el afuera".
El aspecto solidario está incluido en el reality local por pedido del público. Y este también es un dato de la crisis. Este año, los integrantes fabricaron 20 bibliotecas para escuelas humildes y 100 pan dulces para familias necesitadas, con motivo de la Navidad.
También a Telefé, cadena televisiva de Admira Media (Telefónica), "Gran Hermano 3" le tendió una mano. Tres segmentos diarios de media hora, a los que se suma el especial conducido por Soledad Silveyra, los martes a las 22, y "El debate", a cargo de Juan Alberto Badía, los jueves a las 23, salvan al canal en materia de programación y hasta le suma puntos de rating al noticiero del mediodía, al que precede. Así lo admiten las fuentes del canal consultadas por LA NACION.
De este modo, Telefé contrae sus gastos operativos y este año, según dicen sus fuentes, sale hecho. Pero no es un dato menor que en 2002, el número de empresas que acompañó a "Gran Hermano 3" cayó un 50%, lo que se traduce directamente en la publicidad. Al margen de ello, el reequipamiento técnico (cassettes, rollos, docenas de micrófonos, 86.000 pilas) tienen precios ajustados al dólar. Y el upgrade tecnológico consumió cerca de $ 5 millones.
Vive y sobrevive hoy
Amortizada la inversión por la compra de los derechos, la construcción de la escenografía, el formidable despliegue tecnológico con sus cámaras robots y el centro de operaciones digno de la CNN, montado en Martínez, Telefé contrajo sus costos operativos en la tercera versión, y sobre los US$ 3 millones gastados en 2000 (cuando un peso equivalía a un dólar), este año dispuso sólo de $ 2 millones. En "Gran Hermano 1" vivían con US$ 2 diarios. Hoy lo hacen con $ 3.
El mayor negocio del formato está en su masificación. Y no sólo de rating vive la TV. También lo hace de Internet, a través del portal de Terra y el servicio Intrada exclusivo para suscriptores. Del sistema de votación telefónico a cargo de Telinfor (cada llamado cuesta $ 3 más IVA. Del videojuego (en España, por ejemplo, hizo furor) y el merchandising.
La realidad no deja margen para inventar estrategias traducibles en dinero contante y sonante. El acuerdo entre Telefé y DirecTV para que el sistema de televisión satelital emita las 24 horas por los canales 611 y 615 la supervivencia en la casa de Martínez -al fondo de los estudios de Teleinde-, no se selló con "cash", sino con espacios de publicidad en una cifra que oscila entre uno y dos millones de pesos.
En 2000, cuando estrenó el formato en la Argentina, Telefé dobló en facturación publicitaria lo que había pagado por los derechos del formato a Endemol, la productora holandesa de contenidos de Admira Media y el último negocio realizado por Juan Villalonga, ex presidente de la corporación.
Pese a que las fuentes del canal fueron renuentes a brindar el valor de aquella inversión, podría estimarse en US$ 8 millones contra US$ 20 millones que pagó Televisa, de México. La inversión argentina respondió a una fórmula compleja. Telefé mejoró su oferta de compra para quedarse con el control total de la producción. El equipo holandés de Endemol que viaja de país en país monitoreando la aplicación espartana del formato "Gran Hermano", sólo brinda apoyo técnico en la Argentina.
Por otra parte, el compromiso de Telefé con Endemol incluye la compra de un volumen de productos (por ejemplo, "La gran propuesta") en tres años. Durante el trato, Telefé paga a la compañía holandesa un 15% de fee y otro porcentaje similar de sus gastos de producción.
El respetable público
Es posible que el público que sigue el programa -y lo bendice con 23 puntos de rating cada martes a las 22 y una media de 11 puntos en los resúmenes diarios de las 20- haya captado la metáfora local. De lo contrario, no se comprende que las llamadas telefónicas para expulsar a los participantes hayan aumentado este año, cuando también crecieron las líneas de control que permiten ahorrar el consumo telefónico doméstico. Así lo confirmaron Marcos Gorban y Ana Laura Deluso, productores del reality.
Sobre un promedio de 15.000 llamadas telefónicas que el público gastaba para expulsar a los participantes de la primera versión del reality show, y tras superar una estrepitosa caída en la segunda versión, la recuperación es muy curiosa. Según Gorban, el promedio de llamadas este año llega a 27.000. El promedio de las llamadas del Uruguay cada vez que un nominado debe ser expulsado es de 6000.
¿Cómo se explica esa adhesión popular a un programa de TV? Según Quevedo, "en un país donde es muy difícil instalar credibilidad, Gran Hermano tiene un pacto fuerte de credibilidad con su público".
El sistema de votación, cuestionado en los foros de Terra hasta el hartazgo, seguirá abriendo aguas entre los que lo estiman fiable y los que no se fían.La ajustada primera expulsión, cuando las nominadas eran Colmenero y Natalia Quintiliano y la primera se salvó, no hizo más que aumentar las dudas. El reingreso de Quintiliano a la casa alimentó más las suspicacias.
De las preguntas que Telinfor accedió a responder a LA NACION, se deduce que todo el proceso está digitalizado, pero siempre hay una voz humana que decide la apertura y cierre de las líneas telefónicas para votar contra los nominados. Ese es "el encargado de producción", dijo Luciano Rizzi, gerente de Telinfor. "El sistema procesa millares de llamadas simultáneas y es totalmente transparente. Al momento del cierre de la votación, el sistema arroja el total de llamadas recibidas en cada línea y con la verificación del escribano presente se entrega el resultado a la producción del programa", precisó. Y completó que no hay posibilidad de falla técnica alguna en el sistema.
Esta semana, "Gran Hermano" redobló su apuesta con la audiencia. Como ocurrió el año último entre España y México, Endemol bendijo el intercambio entre un participante de la casa argentina con otra de la casa española. En la escenografía posmoderna ubicada en Guadalix de la Sierra, en las afuera de Madrid, donde conviven ocho españoles, una suiza y un argentino -Matías Fernández Monteverde, de 29 años y profesión "viajero"-, desembarcó el domingo Eduardo Carrera y permanecerá una semana.
El intercambio se completó ayer con el ingreso de la empresaria gaditana, de 32 años y soltera, Inmaculada González (Inma) que estará en la casa argentina por igual período.
A medianoche del domingo, en la website de Telecinco, la cadena televisiva del Grupo Correo y Silvio Berlusconi que emite "Gran Hermano 4" en la península, podía verse a Carrera contar a los compañeros españoles su aversión por las anchoas.





