La dimensión más conocida
Dromo tiene buenos recursos y manejo de los climas, pero también excesos
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Dromo, nada es lo que parece ciclo de unitarios de terror y suspenso. Libro: Andrés Gelós. Dirección: Oscar Friedrich. Director de fotografía: Santiago González. Dirección de arte: Dolores Martínez. Producción ejecutiva: Adrián Kaminker y Santiago Losada. Episodio: "Arbol familiar". Con Alejandro Fiore, Federico D´Elía, Jorge D´Elía, Nancy Duplaá y elenco. Los martes, a las 22.45, por América.
Nuestra opinión: bueno.
Más allá de su méritos y sus flaquezas particulares, el bienvenido estreno de Dromo... permite descubrir no sólo cuánto se extrañaba el formato más clásico de unitario (con historias surgidas de una idea central, que comienzan y terminan en un solo episodio y tienen elenco rotativo), sino también cuán refrescante puede ser retornar al género puro y duro, en este caso, el thriller , para un medio ya saturado de híbridos y pastiches.
Y decisión es lo que le sobra a este ciclo de Andrés Gelós y Alejandro Fiore, que se lanza ya desde su primer envío a demarcar fuertemente cuáles serán las reglas que regirán el universo de Dromo... ya desde su secuencia de apertura, que recuerda a La dimensión desconocida, con la sucesión de objetos familiares que, merced a un extrañamiento forzoso, cobran rasgos siniestros. Y es esa operación el mayor logro de este primer episodio, "Arbol familiar", que tiene como villano al vegetal del título, que domina inmóvil la finca que hereda el personaje de Fiore luego del suicidio de su abuelo y su padre, ambos a manos (¿ramas?) metafóricas del ejemplar. Pronto queda claro que el heredero, quien presenció ambas muertes, está condenado a repetir su aciaga suerte.
La habilidad y la sutileza con la que el ciclo convierte nada menos que a un árbol en una presencia inquietante capaz de llevar hasta la locura al protagonista (y sabe cómo manejar los climas manteniendo el suspenso hasta el final acerca de si lo logrará o no, con algunas buenas ideas de puesta en escena) contrasta con la tendencia al subrayado innecesario, sobre todo en materia musical, en busca de lograr el mayor impacto, lo que en ocasiones tiene el efecto inverso.
Así, los numerosos flashbacks que plantea el ciclo para reforzar la dimensión de la traumática vida del torturado Agustín luego de contemplar las muertes de su padre y su abuelo logran volverse tediosas y descubrir la falta de espesor dramático del opaco personaje central, al que sólo los esfuerzos de Fiore y su circunspección hacen creíble como algo más que el engranaje principal es un mecanismo narrativo. Así, nunca queda claro por qué la víctima prefiere hacerle caso a su ambicioso hermano (Federico D´Elía, en una versión trágica de su chanta en Socias ) e irse a vivir a la casa maldita y no a su preocupada ex esposa (una eficaz Nancy Duplaá), incluso cuando su decisión redunda en su alejamiento del adorado hijo de ambos.
Con todo, la ambición de Dromo... por contar historias distintas de forma muy personal es un signo esperanzador en el cada vez más escueto mundo de las ficciones televisivas.
7,7 puntos
- El meritorio debut del unitario quedó tercero en su franja, detrás de ShowMatch y La liga.




