
Las peleas que dan risa
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"El contra", programa humorístico con Juan Carlos Calabró y Antonio Carrizo. Autores: Juan Carlos Calabró y Antonio Carrizo. Producción: Maxi Ambrosio y María Helena Schiaritti. Escenografía: Leonardo Gaetani. Dirección de arte: Valeria Ambrosio. Dirección: Carlos Violante. Una producción de Autobombo TV. Los sábados, a las 21, por América.
Nuestra opinión: Bueno
Decir que "El contra" es un clásico de la televisión argentina no reviste originalidad alguna pero, no obstante, es el concepto que mejor define a este programa.
Porque el ciclo protagonizado por Juan Carlos Calabró junto a su compañero Antonio Carrizo reúne esas particulares características que hacen a un clásico: es un formato estable, es recordado por todos, y es siempre efectivo.
En ese sentido, "El contra" no comete el error de otros clásicos al volver a la pantalla luego de un tiempo: no se aggiorna o al menos no se aggiorna tanto como para dejar de parecerse a sí mismo.
Modernos, pero no tanto
Antes, Juan Carlos Calabró y Antonio Carrizo hacían lo propio acodados en la barra de un bar tradicional. El sábado último también lo hicieron, pero esta vez acodados en la barra, diríase muy cool, de un imaginario bar-resto al estilo Palermo Hollywood. Así, con un acertado giro escenográfico -a cargo de Leonardo Caetani y Valeria Ambrosio-, "El contra" halló la forma de cambiar sin ser infiel a su naturaleza.
Obrero de la comicidad
Luego llegó la eficacia de sus protagonistas. Juan Carlos Calabró demostró que sigue siendo un humorista artesanal y que, aunque pueda parecer taciturno en la vida real, algo dentro de él se enciende al transformarse en el insoportable Renato. (Sólo los grandes actores generan criaturas que no se les parecen.)
Calabró pertenece a esa clase de cómicos cuya gracia no se origina en la improvisación, sino que es el resultado de una meticulosa tarea previa tanto en la elaboración de un guión como de un repertorio gestual complementario.
Por su parte, Antonio Carrizo, con sus elegantes modos de conductor de otros lamentablemente lejanos tiempos, es el perfecto partenaire para prolongar, sin que se caiga, la tensión de este juego de los errores que es "El contra".
Juan Carlos Calabró y Antonio Carrizo se entienden tan bien y tanto se compenetran en el enredo que propone el programa que, por momentos, podría hablarse aquí de un proceso similar al que ocurre entre el Quijote y Sancho.
En "El contra" existen la renatización de Antonio y la antonización de Renato. Tal inversión de roles sucede cuando, por ejemplo, ante el enojo del invitado/víctima de turno, Antonio Carrizo en lugar de calmarlo, lo va empujando hacia la persona de Renato, colaborando así con el furioso estallido final.
De igual modo, el desubicado Renato no es sólo un agotador de la paciencia de cada invitado. Más allá de su modus operandi basado en el tira y afloje, Renato suele ser la voz de algunas verdades que la prudencia le impide a Antonio verbalizar.
La tarea de producción
"El contra" ha regresado intacto a la televisión argentina. Ocupa su tradicional horario de los sábados, a las 21, y en su debut consiguió 8,5 puntos de rating, lo que lo transformó en el programa más visto de ese día en América.
Soledad Silveyra y Pablo Echarri fueron los invitados para la fecha clave del regreso. Ambos estuvieron a la altura de lo que el formato reclama. Fueron indiferentes con Renato y cariñosos con Antonio al principio; fueron impacientes con Renato y comprensivos con Antonio, promediando el encuentro; y perdieron los estribos tanto con Renato como con Antonio, al final del sketch.
De la calidad de los invitados/víctimas que la producción arroje a las fauces de Juan Carlos Calabró y Antonio Carrizo dependerá que "El contra" mantenga o supere su propia marca.
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