Los unos y los otros
Propuesta en la que la abundancia de recursos confunde
1 minuto de lectura'
Producción: Mandarina Productora / Conducción: Andrea Politti / Asesora psicológica: Graciela Moreschi (Psiquiatria) / Panelistas: Cielo Latini (Escritora), Patricia Gomez Di Leva (Sexologa), Mariana Levy (Actriz) Y Tomas Dente (Periodista) / Producción ejecutiva: Pablo Martins / Dirección: Carlos Violante. De lunes a viernes, a las 15 hs, por América.
Nuestra opinión: bueno.
Si hay un objetivo en Los unos y los otros , el mismo no es el de encontrar acercamientos entre los grupos de personas que se encolumnan en veredas opuestas respecto de los temas que allí se presentan como parte de antinomias congénitas en la sociedad de nuestros días. Todo está dispuesto para conseguir entretener al televidente y mantenerlo a la vera de la pantalla mientras dura la propuesta. En pos de lograr ese propósito, Andrea Politti cuenta con una batería importante de recursos para abordar la temática desde distintas perspectivas. Encuestas, debates, opiniones de profesionales, de los panelistas, del público, de los asistentes a una tribuna y de comunicaciones telefónicas con personalidades a las que se consulta en vivo aportan para convertir el debate en un espectáculo atractivo y hacer gala al género de los talk shows al que se supone pertenece el programa. La conductora, con sus años de experiencia en propuestas similares, se mueve con mucha simpatía aun en los momentos en los que el dramatismo de lo que ocurre podría desestabilizar su compostura. Los aportes de la asesora psicológica, aunque no pueda esperarse de ellos un rigor académico absoluto en el contexto en el que se emiten, aportan cierto grado de seriedad para mantener la propuesta dentro de fronteras de sensatez. Más allá de cierta soberbia y un grado de agresividad exacerbada hacia algunos participantes, el papel de los panelistas contribuye a incorporar picante a la sazón con la que se condimenta la mezcla que bulle en los estudios donde tiene lugar el programa. Lo mismo ocurre con el rol que juegan los participantes, a quienes, sin embargo (¡qué difícil que esto no pase en la realización de este género!), se les nota mayor o menor grado de artificialidad que, por supuesto, destiñe la confianza hacia la propuesta.
El proyecto, también, incluye otros ofrecimientos que lo enrarecen un poco. El segmento "Vidas cambiadas", en el que distintos participantes cambian sus roles por una semana, más allá de lo artificioso de su armado, resulta divertido, pero inserta confusión respecto del género. Lo mismo, los informes en los que la conductora se caracteriza en el rol de distintos actores sociales que remiten demasiado a ciertos docurealities como los que produce Chiche Gelblung. Una confusión que quizás habría que evitar, perdiéndole miedo al rating y afianzando más un formato concreto en lugar de apostar a tantos números a la vez.
- 3 ,7
PUNTOS
de rating es lo que promedió el programa que conduce Politti en su emisión de anteayer.




