"Mama mía", hijo de la hibridez
"Mama mía", magazine para la mujer con la conducción de Andrea Campbell. Guión: Sergio Marcos. Escenografía: Sebastián Seijas. Producción ejecutiva: Franco Giorgiutti. Producción general: Gastón Portal. Por Canal 9, de lunes a viernes, a las 16.
Nuestra opinión: regular
En enero de 2001, Gastón Portal ensayó con su pareja, Mariana Fabbiani, una suerte de actualización del histórico modelo de programa para la mujer que tuvo la TV argentina en buena parte de su historia. El resultado fue "Mariana de casa", una lograda producción en la que Fabbiani, explotando hábilmente su simpatía natural, aparecía como una aspirante a ama de casa siempre al borde del despiste. Ella era el eje de un programa deliberadamente armado para subrayar su propio descontrol.
Aventura televisiva
El capítulo dos de esta aventura televisiva no parece tener la misma solidez, tal vez porque esta "Mama mía" es más un híbrido que abreva en distintas fuentes en vez de responder, como ocurría en "Mariana de casa", a una idea con lógica propia. Es que si la idea original era hacer de la bonita Andrea Campbell una suerte de sucedáneo de Fabbiani, que en este caso quiere aprender en el programa a ser mamá, la idea se diluye desde el momento en que la conductora admite que, en la vida real, ya pudo experimentar en carne propia esa feliz condición.
El mismo punto de partida que sostuvo con éxito todo el andamiaje de "Mariana de casa" se derrumba casi al comienzo de una nueva propuesta que se puso en marcha en forma casi idéntica a aquélla. Con Campbell (como Fabbiani en su momento) rodeada de chicos, de muñecos de gomaespuma y de un cocinero (Gustavo Calabresse) mientras insiste en defender esa espuria verdad televisiva que sostiene que el grito es sinónimo de alegría y buena onda .
Como Campbell no es lo que dice aspirar a ser, su papel pierde relevancia, circunstancia que debe cuidarse aun en las propuestas a priori más livianas. Y no le alcanzan por cierto a la conductora atributos de buena presencia y belleza natural para sostener el programa. Que en un momento Campbell haya afirmado que "el embarazo se sabe cómo empieza, pero no cómo termina" está lejos de servir de ayuda para definir la identidad de un programa del que no queda claro si aspira a brindar servicios o a narrar historias emotivas de futuras mamás.
"Mama mía" mezcla secciones ya conocidas ("mosquitos" y muñecos aquí lucen más desganados que en "Mariana de casa") con participaciones y segmentos aún pendientes de definición: ¿qué función cumple Santiago del Moro?, ¿qué sentido tiene un "Gran hermano", pero con chicos, dentro de una suerte de pelotero?
Aunque lo más difícil de sostener es el empleo de la cámara oculta para que una mujer revele a su esposo que está embarazada. El mal uso con que se aplicó este recurso (en especial para someter a algún incauto con bromas pesadas) dejó aquí su sedimento, porque el sorprendido marido, cuando se entera de que había sido filmado, reemplaza la emoción por razonables dudas y pregunta si no habrá sido objeto de alguna chanza. No es la mejor forma de recibir un momento incomparable en la vida de cualquier pareja.





