
Misa de difuntos para el Papa
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Anteayer, las imágenes de Joseph Ratzinger dominaron las pantallas de los televisores de todo el planeta. En "Telenoche", no podría haber sido diferente. El comienzo del noticiero fue impactante, sin palabras, sólo imágenes del nuevo sumo pontífice acompañadas por la música inigualable de Mozart. Salvo que los sonidos escogidos no parecieron ser los más pertinentes. En realidad, ya que en Mozart había recaído la elección, la mejor opción hubiera sido la "Misa de la coronación", una obra bellísima, escrita en Salzburg en 1779. Pero no. Seguramente admirados por la belleza conmovedora de la obra, en "Telenoche" decidieron que la asunción de Benedicto XVI debía ir acompañada por "Lacrimosa", del Réquiem de Mozart. Es decir, el final del momento más dramático y sensible de una Misa de difuntos. Para que quede más clara la incongruencia, el texto que, por Canal 13, acompañó a las imágenes de Ratzinger, saludando a la multitud, desde el balcón de la basílica de San Pedro, decía: "Día de lágrimas, aquel día en que el hombre culpable resucitará de sus cenizas para el juicio. ¡Perdónalo, oh Dios!, Señor, Jesús bueno, dales el descanso. Amén".





