Mucho, pero con sabor a poco
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La risa es bella, programa de humor protagonizado por Fredy Villarreal. Con Atilio Veronelli, Sebastián Almada y elenco. Invitados: Anita Martínez, Moria Casán y Gabriel Goity. Escenografía: Lucrecia Martín. Producción: Mercedes Ponte. Producción ejecutiva: Alejandra Lustrini. Dirección: Gustavo Pavan. Por Canal 13, los sábados, a las 21. Estreno: 24 de mayo.
Nuestra opinión: regular
La risa es bella desmiente aquello de que en la variedad está el gusto. Porque aquí, sin duda alguna, hay un claro y encomiable esfuerzo por demostrar que hay múltiples caminos para tratar de estimular la risa, pero sólo en algunos platos de ese amplio menú hallamos el sabor buscado por sus artífices.
En las alforjas de un programa que responde a la hoy extraviada y alguna vez habitual fórmula de programa cómico basado en sketches hay de todo. Escenas cortas con remate rápido y chistes por lo general pueriles, situaciones un poco más largas en las que el cierre no es tan importante como la ironía general y las observaciones que se plantean en el medio, parodias de ciclos televisivos e imitaciones en dosis homeopáticas.
Con este despliegue y tantas variantes a su disposición, Fredy Villarreal quiso dejar en claro que este programa que carga sobre sus espaldas -aparece en todos los sketches- confía más en potenciales situaciones humorísticas básicas que en un único factor, el de emular a un puñado de famosos, que le dio cierta notoriedad en otros ciclos.
De paso, vale subrayar que la única imitación elegida para el debut (una parodia de Chiche Gelblung en TV) nos habla de un programa que resuelve deliberadamente tomar distancia de la actualidad. Villarreal imitó en su momento a los ex presidentes Fernando de la Rúa y Néstor Kirchner, pero por ahora no aparecen y por lo visto hasta aquí quienes hacen La risa es bella no parecen muy entusiasmados por darle espacio al humor político.
Sin embargo, el programa podría tener sin inconveniente alguno un segmento de ese tipo, porque cuenta con una estructura abierta y propicia para toda clase de sketches. En ese sentido, la historia de la TV local nos acerca varios notables ejemplos de esas características: La tuerca , Telecómicos , Calabromas y algunas variaciones en la obra de ese impar grupo de uruguayos que tanto añoramos: Hupumorpo , Comicolor , Hiperhumor . Pero lo que distinguía a aquellos ciclos era justamente lo que le falta a La risa es bella : un eje, una columna vertebral a través de la cual puedan hilvanarse los segmentos que, al menos en la emisión inaugural, aparecen desordenados y sin equilibrio. Así, una interesante apertura (con Villarreal como una suerte de Jerry Lewis local que va perdiendo a lo largo del camino hacia la presentación del programa todo su aplomo) y un gran sketch en el que Goity ve frustrado su intento de robar un local de comidas rápidas al encontrarse con dos empleados que lo tratan como un cliente más pierden espesor en medio de varios chistes ajados y el flojo desarrollo de la secuencia, dividida en varias partes, en la que el falso Gelblung se encuentra con Moria Casán.
No faltan aquí intenciones plausibles. Villarreal es consciente de que puede hacer valer el uso de recursos visuales para hacer reír y además tiene una indiscutida vis cómica. Pero esos recursos y el correcto apoyo de la producción y los rubros técnicos no alcanzan para darle coherencia a un ciclo que tranquilamente podría funcionar con 30 minutos más que efectivos. El debut se extendió por no más de 45 minutos y sin pausas publicitarias, pero así y todo pareció demasiado largo.
16, 4 puntos El ciclo tuvo un muy buen arranque en pantalla y fue lo más visto del día en Canal 13






