
Mujeres fuertes en busca de amor
Mujeres de nadie , telenovela escrita por Marcos Carnevale y Ernesto Korovsky. Coautor: Sebastián Parrota. Con Susú Pecoraro, Luis Luque, Claribel Medina, Federico Olivera, María Leal, Agustina Cherri, Ana María Picchio, Alejandro Awada, Juan Manuel Tenuta y María Ibarreta. Idea original: Adrián Suar. Dirección de arte: Liza Gieco. Producción general: Fernando Blanco. Dirección: Víctor Stella y Alejandro Ibáñez. Una producción de Pol-ka para Canal 13, de lunes a viernes, a las 14.
Nuestra opinión: bueno
Siete años después del comienzo, por Canal 13, de Los médicos de hoy , ahora es el turno de las enfermeras. Esas mujeres de nadie, huérfanas de afecto y de contención, obligadas a mantener la templanza frente a hombres que las agreden, las obligan a estar pendientes de ellos porque solos no pueden siquiera mantenerse en pie o aparecen como figuras idealizadas y potencialmente protectoras.
Frente a un puñado de poderosos y atractivos prototipos femeninos, un solo hombre parece cumplir la función de tal. Es Luis Luque, el médico que está a cargo del hospital público en el que se desarrolla la historia y que parece ejercer la autoridad de un modo convincente. Está en las antípodas del marido golpeador encarnado por Alejandro Awada, cuya esposa -la abnegada Susú Pecoraro- se acerca casi naturalmente, por necesidades que ni hace falta hacer explícitas, a quien se le presenta como un potencial protector.
Habilidad coral
Cada enfermera representa una historia propia, que tranquilamente podría adquirir vuelo propio en esta telenovela coral concebida por autores lo suficientemente hábiles -Carnevale y Korovsky lo son- para entrecruzarlas todo el tiempo en el mismo escenario sin que nada suene demasiado artificioso ni forzado. Por allí anda la jefa de las enfermeras, Marga -María Leal-, cuya conducta severa y autoritaria esconde una gran necesidad de afecto. Mimi (Claribel Medina) es la imagen viva de quien sobrelleva en silencio una vida no deseada entre un padre enfermo que la reclama y una hija de la que debió desprenderse tras una depresión, y a la que ahora se acerca en silencio. Y la soñadora Lali (Agustina Cherri), que imagina un futuro mejor siempre y cuando no esté cerca la amenazante figura de su posesiva madre (Ana María Picchio). Y en el medio andan camilleros listos para todo servicio, pacientes ocasionales y un hombre (Federico Olivera) cuyas ambiciones dentro del hospital cambian en un minuto tras el accidente que lo deja en estado de coma.
Con el respaldo de su vasto, eficaz y muy comprometido elenco, las cosas en Mujeres de nadie se desarrollan con naturalidad y sin saltos abruptos. Pero esta historia que promete abrirse en múltiples y simultáneos flancos corre el riesgo de perder de vista ese conflicto principal que es base insoslayable de toda telenovela que se precie de tal. Por allí se vislumbra el conflictivo triángulo entre Pecoraro, Luque y Leal, pero cualquier insinuación de ese tipo se corta y choca con la inmediata aparición de alguna de las muchas subtramas listas para reaparecer en cualquier momento.
Así las cosas, Mujeres de nadie aparece más cerca de series norteamericanas del estilo de Centro médico que de nuestra tradición en materia de teleteatros. Todo, alrededor de una escenografía barrial y, más precisamente, de un "hospital modelo" cuya pulcritud y funcionalidad se ponen más al servicio de personajes que representan ciertos estados de ánimo que de un retrato de pretensiones realistas sobre las necesidades que enfrenta la salud pública en la Argentina.





