
Pantalla de mano extendida
En la historia de nuestra televisión hubo varios programas que se ocuparon de ayudar a los otros "La campana de cristal" es uno de los más recordados
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Quienes guardan recuerdos televisivos de otros tiempos o atesoran la memoria de la pantalla chica no dejan de señalar que, más allá de contenidos y de géneros, había en el pasado una suerte de ritual en todos los canales de aire. La programación comenzaba con una señal de ajuste, se cerraba con algún microprograma de índole religiosa y ofrecía, a lo largo del día, con placas identificatorias propias y una cortina musical bien reconocible, los clásicos “llamados a la solidaridad”.
A lo largo de la historia de la TV, estos breves pedidos de ayuda (por lo general vinculados con la donación de sangre o a la búsqueda de personas perdidas) se extendieron y ampliaron hasta convertirse en programas con peso propio.
Seguramente el más conocido de todos es “La campana de cristal”, que durante varias temporadas salió al aire por Canal 13 y que llegó, en 1968, a sumar más de 35 puntos de rating cuando su conductor era Jorge Fontana. El eje del programa pasaba por los desafíos que debían cumplir distintas entidades benéficas para acceder a una serie de objetivos comunitarios. Para cumplir esas “misiones” convocaban a figuras del espectáculo o del deporte que debían hacer tareas ajenas a sus conocimientos o capacidades, lo que le daba un atractivo extra a un programa por el que pasaron Héctor Larrea y Nelly Raymond y en el que debutaron en TV Fernando Bravo, Julio Lagos y Leonardo Simons.
A fines de la década del 60 tuvo mucha repercusión en la TV el ciclo “Corazones solitarios”, que el Canal 9 de Alejandro Romay realizó con la conducción de Osvaldo Papaleo. Suerte de lejano precursor de los actuales reality shows, fue criticado en su momento (según se anota en el libro “Estamos en el aire”, que pasa revista a la historia de la TV) por “mostrar las miserias de la gente común”.
Necesidades múltiples
Las necesidades que se planteaban ante las cámaras eran múltiples: desde el reclamo de una pierna ortopédica o un pasaje hasta datos sobre búsqueda de familiares perdidos. En esta última circunstancia se apoyó “Gente que busca gente”, que desde 1997 tuvo una sostenida repercusión por América y llegó a ser exportado a la TV de Miami junto con su conductor, el marplatense Franco Bagnato.
Años antes, el éxito de Corazones solitarios” inspiró a Canal 13 a tratar de competir con “Dame tu mano”, conducido por Fernando Bravo y Canela.
A su manera, Roberto Galán siempre entendió a su clásico y longevo “Yo me quiero casar ¿y usted?” como un programa solidario, porque desde su visión mitigaba la soledad de mucha gente. Y lo mismo decían los responsables de “Sorpresa y media”, gran éxito de los últimos años por Canal 13, los domingos a la noche, sobre la base del cumplimiento de los anhelos más caros de hombres y mujeres ajenos a la fama.
El conductor de “Sorpresa y media”, Julián Weich, se convirtió a partir de 1994 en la cara visible de “Un sol para los chicos”, maratón al servicio de las obras de Unicef que todos los años promueve Canal 13. De paso, esta iniciativa logró que el sol se convirtiera, de allí en adelante, en la identificación del canal.
Y al final del ciclo de “Sorpresa y media” llegó al mismo horario “La misión”, cuyo equipo de producción se dedicaba en cada programa a llevar adelante obras, proyectos o emprendimientos comunitarios en distintos lugares del país que nunca podían concretarse por distintas razones.
Otras figuras también se ocuparon a su manera de lo que podría denominarse “televisión solidaria”. Lo ensayaron Teté Coustarot con “Nunca es tarde” (que apuntaba, sobre todo, a las reconciliaciones) y Juan Alberto Badía con “Corazón, corazón”, un ciclo pensado para ayudar a los hospitales públicos porteños que en 1997 cerró el largo ciclo de programas ómnibus sabatinos en la TV abierta.
También lo pone de manifiesto permanentemente Raúl Portal, que en 1996, primero en Canal 9 y luego en el cable, llegó a tener un programa (“El portal de la vida”) íntegramente dedicado a ayudar a personas o instituciones con necesidades.
A partir de abril, por Canal 13, Néstor Ibarra conducirá “Recursos humanos”, un programa de servicios que funcionará como una suerte de bolsa de trabajo para distintas profesiones.
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