Para mujeres sin descanso
"Chicas express", programa de servicios dedicado al público femenino con la conducción de Verónica Varano, Julieta Fazzari, Teo de Carabassa y Paula Polloño. Producción: Mariana Pérez, Cristina Giménez y Viviana Jorgensen. Dirección: José Medina. Producción general: Giselle Tolcachier, para Utilísima. Por Canal 9, de lunes a viernes, a las 16.
Nuestra opinión: bueno
Hay más de un modo apropiado para definir la llegada a la TV de estas "Chicas express". Esta nueva propuesta de Canal 9 es, ante todo, la versión aggiornada , modelo siglo XXI, del clásico programa tipo dedicado a la mujer que ocupa algún segmento de programación en el horario vespertino desde los tiempos del recordado "Buenas tardes, mucho gusto".
A partir de esta perspectiva general, este programa puede explorarse a partir de dos fórmulas complementarias que no se excluyen entre sí. Por un lado, aparece como una suerte de traducción televisiva de cualquier revista o publicación pensada para la mujer de estos tiempos: debe ser colorida, entrar por los ojos y lo suficientemente atractiva para llamar la atención de lectoras que no tienen demasiado tiempo disponible. Por otro, ya entrando en un terreno estrictamente televisivo, se propone como un compendio diario de 60 minutos de todo lo que puede verse, pero a lo largo de 24 horas, en la señal de cable Utilísima, responsable final de la producción de este lanzamiento.
Quien conozca las características de Utilísima no tardará en descubrir coincidencias entre el perfil de uno de los canales femeninos pioneros de la TV paga y esta versión en frasco chico que desde el lunes último emite Canal 9. Allí y aquí hay moda, cocina, apuntes y datos para mujeres que enfrentan distintas circunstancias de la vida (madres, profesionales, chicas más jóvenes o más maduras que aún no encontraron su pareja), consejos médicos y psicológicos, servicios de distinto tipo y mucho lugar para el "hágalo usted mismo", ese espacio quintaesencial de la señal que ya fue objeto de varias burlas o parodias televisivas, de "Infómanas" a "Todo por dos pesos".
"Chicas express" es la versión vertiginosa, agitada e intensa del mismo modelo -en versión reposada- que ofrece Utilísima desde el cable a lo largo de todo el día. La elección de un cuarteto de conductoras que todo el tiempo luce un aire eufórico y excitado, lleno de grititos, saltos y movimientos a más no poder, responde a la idea general de un programa que aspira a provocar estímulos todo el tiempo para ganar la atención de una audiencia que se intuye predispuesta a la dispersión y al salto de canal en canal por medio del zapping.
No deja de llamar la atención que en medio de semejante muestra colectiva de entusiasmo, cuando cada una de las conductoras dispone de su segmento en forma exclusiva puede hacer lo suyo sin descontrolarse y atendiendo con precisión la materia de la que se ocupa. Es posible que siempre falte tiempo para el tratamiento profundo de los temas propuestos, pero no es menos cierto que la tendencia a reducir temas a la mínima expresión ya parece una característica intrínseca de la TV. Un programa de propuestas tan abarcativas no puede atender sólo una o dos cuestiones a lo largo de una hora diaria.
El problema más serio que enfrenta "Chicas express", que de continuar podría dañar sensiblemente la columna vertebral de esta idea, es el uso casi maniático de una cámara movediza (al estilo de "El rayo") y una música estridente que no sólo distrae, sino que corre el riesgo de ahuyentar directamente a una buena franja de público que desde siempre mostró su interés en esta clase de programas.
La sección dedicada a la cocina es un buen ejemplo de esta situación. La plausible idea de proponer recetas no demasiado sofisticadas y fáciles de asimilar contrasta con el espíritu de algunos chefs que confunden arte culinario con una función de circo. De acertar con los estímulos, "Chicas express" puede convertirse en una alternativa atrayente. De lo contrario, el programa entero no será más que una recurrente clase de gimnasia.





