'Peaky Blinders': Cillian Murphy cuenta cómo construyó el personaje de Tommy Shelby

Cillian Murphy reflexiona sobre la psicología de Tommy Shelby y explica por qué sigue eligiendo el perfil bajo. Este viernes 4 se estrena la quinta y última temporada de la serie
Cillian Murphy reflexiona sobre la psicología de Tommy Shelby y explica por qué sigue eligiendo el perfil bajo. Este viernes 4 se estrena la quinta y última temporada de la serie Crédito: Robert Viglasky
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4 de octubre de 2019  • 13:31

Es una mañana de invierno en Mánchester, la temperatura no sube de los 2º y es la última semana de grabación de la quinta temporada de Peaky Blinders. En un viejo estudio totalmente acondicionado para la serie, Cillian Murphy se muestra tranquilo. Vestido de forma impecable como Tommy Shelby, está más corpulento que en las primeras temporadas. "¿Cómo llegaste hasta acá?", pregunta mientras come galletas, algo sorprendido por el impacto global de la serie.

La seriedad que manifiesta Murphy en el set es aplastante. Entre toma y toma, su silencio y concentración pueden resultar abrumadores. Es matemático con los tiempos, las entradas y sus diálogos. Su voz grave se escucha en todo el set y sigue a rajatabla las instrucciones del director Anthony Byrne.

Su personaje fue construido minuciosamente por Steven Knight, creador de Peaky Blinders. Tommy Shelby es un veterano de la Primera Guerra Mundial sumido en la agonía tras haber perdido a la esposa, que se ha sacrificado por él. Entre pandilleros de trajes elegantes, apuestas ilegales y carreras de caballos, la serie retrata la ambición de la Inglaterra de los años 20. Pero más allá de los rasgos de género del cine de mafia, en el fondo está el deseo de un hombre por alcanzar una vida decente.

Tommy está lleno de contradicciones: es violento y manipulador, pero también sensible y endeble. "Así es la naturaleza humana, todos tenemos facetas que no tienen sentido, esa dualidad", dice Murphy. "Esa es la belleza de la televisión: podés conocer a un personaje durante más de 30 horas. Podés investigar todos los pequeños detalles, arrojar luz sobre la parte de su psique que normalmente no ves. Tiene carisma, y aunque la gente no necesariamente quiera estar junto a él, están fascinados por las cosas que lo motivan y por la razón de las cosas que hace. Esa determinación e implacabilidad, creo que la gente se identifica con eso".

El trailer de la quinta temporada de Peaky Blinders

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Favorito de directores como Christopher Nolan y Danny Boyle, Murphy sabe que su responsabilidad en Peaky Blinders va más allá de la interpretación de un personaje. Es un líder en el set, y su visión allí es definitoria. "Para mí no se trata de un gangster", dice sobre su personaje, "sino más bien de alguien que está herido por la guerra. Alguien que vive en conflicto. La gente se siente atraída por este tipo de personajes, que tienen un código moral diferente".

Para trabajarlo, Murphy se alejó de los referentes obvios. "Nunca vi Los Soprano", dice. "He visto todas las películas de Scorsese, pero no fueron útiles para esto". Reflexiona sobre las características visuales de Tommy: "A él le gusta lucir bien porque en esa época todo tenía que ver con la ropa para generar esa imagen de clase. Ser el centro de atención. Yo soy lo opuesto".

Nacido en Irlanda en una familia de profesores, Murphy creció rodeado de libros. Sus padres siempre motivaron la lectura y el amor por la música. "Estoy muy orgulloso de ser irlandés", dice. "Es un país de contadores de historias. Tiene tradiciones de buen arte, buenos escritores, buenos actores".

De chico aprendió a tocar guitarra y batería, y armó una banda con su hermano menor (estuvieron a punto de firmar con un sello). Por ese tiempo le ofrecieron su primer papel en una obra. Después viajó a Londres y ahí todo explotó. "Fue muy importante ese cambio, es parte de la narrativa irlandesa. La inmigración en los 80 y 90 de todos los artistas. Parece que necesitás irte, expresarte y regresar. Londres fue una ciudad importante para encontrar mi voz". Disco Pigs fue su primer papel teatral, y cinco años más tarde ya estaba a las órdenes de Danny Boyle en Exterminio (2002), que lo lanzó a la fama.

Desde entonces Murphy mantuvo un perfil bajo. Cuando no está trabajando, escucha música o pasea con sus hijos por Dublín. Se sabe poco de su vida privada. "Yo soy de la vieja escuela, creo que un actor debería ser un actor y ya", dice. "Quiero hacer las cosas bien y eso es lo único que me interesa".

Diego Ortíz

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