
Pipo Pescador, de regreso
Hará "Buenas noches" para que los chicos vayan a dormir
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"Buenos noches" dirá Pipo Pescador, desde la pantalla de Canal 7, y habrá llegado el momento en que los chicos vayan a dormir. Después de 20 años de ausencia en la pantalla chica, el autor de "El auto de papá" ha decidido que es tiempo de aportar su experiencia para servir a lo que más le importa: el futuro de los chicos argentinos. Por eso su participación en el canal estatal es absolutamente ad hónorem y por eso dijo que sí cuando las autoridades lo invitaron a sumarse a la programación. Pero nadie mejor que Enrique Fischer -su verdadero nombre- para explicar cómo será su vuelta a la TV.
"Voy a debutar en Nochebuena, pero el micro se va a extender durante todo 2003. La idea es que todas las noches, a las 22, haya un mensaje para los chicos antes de que se vayan a dormir. La excepción es la noche del debut, ya que como es Nochebuena no voy decirles a los chicos que es hora de ir a la cama, sino que voy a cantarles villancicos y contarles la leyenda del Pan Dulce."
-¿Cuál es la leyenda del Pan Dulce?
-Es una leyenda de mi autoría. No existe la leyenda del Pan Dulce y nadie sabe cómo se inventó, entonces, como yo creo que todos tenemos derecho a tener nuestras propias leyendas, me inventé una. Lo mismo pueden hacer los chicos.
-¿Por qué aceptaste hacer el micro de las "Buenas noches"?
-He aceptado hacerlo y lo hago ad honórem con el único fin de brindarles a los chicos lo que yo sé hacer como una manera de aportar hacia el futuro de los niños de la Argentina, hacia la toma de valores, que es muy importante que vuelva a aparecer, porque si no, vamos a perecer en una incomunicación y en una llaneza espiritual que no merecen los argentinos.
-¿Cómo se puede transmitir todo eso?
-Bueno, para empezar, Pipo Pescador va a vivir en una casita que se llama Gualeguaychú, porque es allí donde yo nací. Es una casita ribereña, de madera. Es la casa idealizada de Pipo. Desde ese lugar, que está montado con la idea de crear un clima de serenidad, todas las noches me pinto la Luna en el vidrio, como lo hice siempre, y leo un cuento. Normalmente voy a contar un cuento con moraleja. Y lo voy a contar ya en pijama, porque todo sucede antes de acostarme a dormir. Cuando termino la canción o el cuento me voy a acostar, me voy a tapar y voy a decir "buenas noches".
-La idea es conseguir una imagen de sencillez...
-Claro. Va a ser un video sencillo y despojado de toda artificialidad, con pocos elementos. Voy a tener mi acordeón como mi única compañía musical. Y el otro elemento importantísimo es el libro de donde voy a sacar los cuentos y que también se va a llamar "Buenas noches". Incitar a los niños al placer de la lectura es fundamental, y para eso voy a sentarme a leer y a través de la lectura trataré de inculcar valores.
-Si el programa va a emitirse diariamente, ¿de dónde se pueden obtener 365 cuentos cortos para chicos?
-No van a ser 365, van a ser unos 80 que van a tener 3 o 4 repeticiones. No hay que olvidar que a los chicos les gusta volver a ver. En cuanto a los cuentos, yo tengo un archivo muy grande de toda mi obra. Imaginate que estoy escribiendo cuentos y demás desde hace 40 años. Para hacer "Buenas noches" eché mano de algunos originales propios y también adapté las leyendas y las fábulas más importantes. También va a haber una cantidad enorme de poemas, algunos cómicos, otros referidos a circunstancias diversas, pero siempre con alguna enseñanza.
Serena y didáctica es esta pequeña gran propuesta de Pipo Pescador. El actor grabará, en estas semanas y a todo motor, todo el ciclo 2003. En marzo partirá a España, donde prácticamente tiene su residencia, ya que allí viven su hija y su adorada nieta. Sólo regresará a Buenos Aires para las vacaciones de invierno de 2003 para hacer un nuevo espectáculo teatral en la calle Corrientes.
Abuelo ya, Pipo Pescador será un regalo de Navidad para todos los chicos. Se escuchará de fondo una versión lenta, muy lenta, de "El auto de papá" y aparecerá él en el muelle de su casita, con una cañita de pescar, dispuesto. Todo un desafío no cibernético.





